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lunes, 18 de septiembre de 2006

El día 28 de Julio de 2006, en el Boletín de Noticias de la CAM, aparecía la noticia titulada: “La masa de la Tierra se incrementa en 40.000 toneladas al año debido al polvo extraterrestre”. Ya hablamos en comunicaciones precedentes sobre “Los Suelos Rojos Mediterráneos” y en especial en la concerniente a: Lluvias Rojas, Polvos Rojos, Suelos Rojos, como se está empezando a entender que las deposiciones eólicas pueden añadir material a la edafogénesis de ciertos suelos, y como de otro modo no podía comprenderse la presencia de ciertos edafotaxa en determinados ambientes. Las teorías edafogenéticas actuales no tienen en cuenta este hecho y suele pensarse que el material parental fundamental proviene de la roca madre subyacente. El reconocimiento de las deposiciones eólicas como factor a tener en cuenta en el desarrollo y evolución de suelos se encuentra en su infancia, a pesar que los expertos en erosión eólica y geomorfología lo habían estudiado desde hace tiempo. Como ya hemos mentado, el establishment raramente modifica sus teorías a no ser que las evidencias sean incontestables. Obviamente, además de las deposiciones eólicas, la noticia citada en primer lugar nos induce pensar hasta que punto los materiales de algunos suelos poseen un porcentaje importante de “polvos” que vinieron del espacio. Y teniendo las dos fuentes en cuenta, también habría que preguntarse: ¿debemos cambiar algo de las teorías edafogenéticas clásicas?


Si es cierto que el establishment es reacio por definición a cambiar su percepción de la ciencia que guía y defiende, más lo es aún cuando la información a “digerir” es difícil y laboriosa de corroborar. Tanto si el material edafogenético proveniente de deposiciones eólicas terrestres o extraterrestres puede ser un factor de importancia en la génesis de ciertos suelos es una tarea pendiente. Sin embargo, ¿Cómo estimarla? Algo se avanzó con los denominados suelos rojos mediterráneos, pero queda mucho por trabajar en este tema.  Hay que hacer uso de dataciones y técnicas mineralógicas sofisticadas. Tampoco suele financiarse este tipo de investigaciones. Más aún, debido al régimen cambiante del clima, una zona sumidero de materiales en un momento dado, puede convertirse en fuente (exportadora) tras ciertos cambios en la circulación de la atmósfera. Dicho de otro modo, sumideros y fuentes lo son durante un cierto lapso de tiempo. Si aparece alguna anomalía, como la mentada de los suelos rojos, algunos aventureros se adentran en el tema. En caso contrario, no suele ser así. Digamos que la reacción de los que defienden el Corpus Doctrinal vigente tiene una actitud más reactiva que preactiva.

 

40.000 toneladas anuales sobre todo el globo terráqueo no puede considerase mucho material, más aun cuando se tiene en cuenta que, más o menos 2/3 de la superficie terrestre corresponde a los océanos (y los que caen allí no cuentan, en principio). Ahora bien, muchos procesos edafogenéticos se prolongan por cientos de miles de años y eso ya es harina de otro costal. Las cantidades cambian en órdenes de magnitud. Todo se complica si tenemos en cuenta las susodichas “fuentes y sumideros” dinámicas. Es decir, una vez depositados, son redistribuidos en función de los vientos dominantes imperantes en cada lugar. Empero el problema permanece sin resolver. No me atrevo a hacer cálculos, sinceramente. Desconozco si tales “polvos cósmicos” serían fácilmente discernibles de los terrestres (composición, isótopos, etc.), de tal modo que pudiéramos valorar sus cantidades por algún método, más o menos económico y fiable. No soy experto en la materia.

 

Resumiendo el problema queda ahí, pendiente de ser resuelto. Si algún navegante tuviera información sobre tales materiales venidos del espacio le agradecería que me lo hiciera saber. Quizás algún día tengamos que cambiar nuestra percepción de la edafogénesis, restar importancia al material parental subyacente y tener que valorar el tipo de deposiciones mentado ¡Quien sabe!

 

Juan José Ibáñez  

13:43 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Cuando comenzamos la andadura de esta weblog, los responsables de la CAM hicieron mucho énfasis en incluir enlaces a páginas Web. La verdad es que parece razonable.  Sin embargo los asiduos a esta bitácora nos parece que sois un poco vagos. Lo digo sin ánimo de molestar a nuestros lectores, por su puesto. Sin embargo, las cifras cantan. Apenas visitáis las notas que os enviamos en las que os recomendamos ciertos enlaces. Esta Web, procedente de un edafólogo del ITC es muy interesante y esencialmente de fines didácticos. También da fe de otros enlaces de interés. Como siempre, la mayoría de la documentación es en inglés. Esperemos que los españolitos nos vayamos poniendo las pilas en este campo. La brecha tecnológica existe y los docentes y científicos de habla hispana aun estamos lejos de cerrarla. Serio tema para la reflexión, por cuanto parecemos tanto a más reacios de adaptarnos a los nuevos tiempos que los ciudadanos de a pie (y no es que rostros vayamos a caballo precisamente). Recomiendo esta página vividamente a los docentes, más aun por cuanto en el ITC se imparte, desde siempre, una enseñanza con un estilo muy peculiar, pero fiel reflejo del “Espíritu de Bolonia”. Empero comencemos ya a describir brevemente los contenidos de esta página que pertenece al Dr. Rossiter.


A Compendium of On-Line Soil Survey Information” es la página de D. G. Rossiter, profesor e investigador del Departamento de Análisis de los Sistemas Terrestres (Department of Earth Systems Análisis) del Insitito Internacional de Ciencias de la Geo-información  y Observación terrestre, situado en la localidad de Enschede, al norte de Ámsterdam  (International Institute for Geo-information Science & Earth Observation).

 

La verdad que el ITC tiene la mala costumbre, como ocurre en España, de cambiar la denominación del Centro cada dos por tres, en función de lo que “mole” o esté de moda en cada momento. Sin embargo, al menos permanece el acrónimo, que es por el que tiene fama mundial. Nació bajo los auspicios de la FAO, con vistas a adiestrar en cartografía de suelos y de otros recursos naturales a jóvenes de los eufemísticamente llamados países en vías de desarrollo. El Gobierno Holandés también ofertaba becas (con la denominada discriminación positiva de género) de las que sabía sacar, a la larga, beneficios económicos. Pero eso es otra historia. Yo estuve allí tres meses en 1988, aunque ya como Investigador.  Los jóvenes que acuden a sus cursos deben saben inglés, pero el nivel no necesita ser muy elevado, ya que procuran hablar con un lenguaje muy elemental. Se sale bien adiestrado, realizan todo tipo de actividades de ocio, apenas tienen suspensos y muchos no quieren regresar a sus hogares (ni los españoles).  Es decir los jóvenes aprenden a la vez que se divierten. Lamentablemente, el gobierno holandés se ha ido contagiando de otros de la UE y cada vez ofrece menos recursos (becas) para los estudiantes foráneos. Del mismo modo la palabra suelo ha desaparecido de sus departamentos, a pesar de haber sido allí señera durante décadas (todo se contagia menos la hermosura). En cualquier caso es un claro ejemplo de cómo impartir masteres de dos o tres años y sacar beneficios.

 

La docencia es de tipo anglosajón, vamos de la que impartirá en toda Europa cuando se ponga en marcha el Acuerdo de Bolonia. Ya hablaremos de este asunto.  Los profesores alternan sus horas entre misiones de consultoría en los países del tercer mundo y la docencia. Muchos de ellos, como es el caso de Rossiter habla un castellano “latinoamericanizado” “perfecto”. Como apunta en su página Web se le puede consultar (y por tanto, creo que también en castellano) 


 

Conocí a Rossiter hace unas pocas semanas en Filadelfia. El no me conocía de personalmente, pero como muchos de los miembros de la Camisón de Edafometría sabía de mis trabajos por mis enfrentamientos con los “popes” de esta última en las Revistas Indexadas y no indexadas (ver página Web de tal comisión en la que aparece mi nombre). Como no creo que hablen muy bien de mi (…). En cualquier caso, también ha colaborado en la elaboración de la nueva versión de la WRB de la FAO. Es experto en la nueva subdisciplina de suelos urbanos. De su página Web puede bajarse una excelente monografía al respecto. Supongo que Rossiter el sustituto que ha reemplazado a mi querido amigo Alfredo Zinck, recientemente jubilado, que pasa una parte del año en su maravillosa casa de Mojacar (Almería).

 

El ITC elabora unos Manuales para los estudiantes envidiables. Varios de los que corresponden a la cartografía e inventario del recurso suelo pueden bajarse de allí.

 

Se trata de una página Web sencilla y yo diría que extremadamente interesante y rica en información y enlaces de interés. Recomendaría a los profesores su visita. Es muy simple, no alardea de imágenes pero está francamente bien diseñada.



Juan José Ibáñez

13:28 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (5)