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jueves, 14 de septiembre de 2006

En los anteriores apartados 3.1. a y b hemos indicado “de pasada” que la degradación de los grandes polímeros orgánicos se alcanza gracias la actividad de enzimas exo-celulares, producidas por componentes biológicos (residentes en los intestinos animales o en el suelo en forma libre o asociada). Hoy vamos a revisar este escenario por el que muchos profesores pasan de puntillas a pesar de que luego le llaman al suelo “ente biológico”.

 


Para situarnos, indicar que los compuestos macromoleculares “a degradar” corresponden en primer lugar a la NECROMASA vegetal, animal o microbiana, y conformaron en su mayoría estructuras esqueléticas o de sostén. De ellos decimos en general que su velocidad de degradación permite ubicarles mayoritariamente dentro de los pool de degradación media, lenta y muy lenta.

 

Además aparecen en el suelo los contenidos endo-celulares en cantidades variables y aparentemente poco significativas. Ocurre cuando se extravasan los componentes de la BIOMASA endocelular, tras su muerte. Su condición de “integrantes del metabolismo” celular les concede la etiqueta de “fácilmente metabolizables”, aunque eso no debe de aceptarse como una verdad universal, ya que su elevada reactividad les hace susceptibles de asociarse, con suma facilidad a las superficies argílicas, modificándose su previsión metabólica. Esto justifica la importancia de la superficie activa y de la carga de las arcillas, y diferencia los ritmos metabólicos de cada suelo según el tipo dominante de arcilla que presente.

 

A efectos de susceptibilidad a la degradación, un tercer aspecto a contemplar es el grado de hidrofilia/hidrofobia que presentan los compuestos a degradar, y su capacidad para generar micelas o coloides.  No podemos obviar que los procesos degradativos, mediados enzimáticamente exigen, salvo excepciones muy concretas, de un medio acuoso donde realizar la catálisis.

 

Al clasificar las moléculas susceptibles de degradación, debemos de recurrir a la bioquímica. Así aparecen macromoléculas como polisacáridos, proteínas, esteres de ácidos grasos (lípidos de membranas), ácidos nucléicos y un amplio espectro de moléculas intermedias y de bajo peso molecular, susceptibles de ataque enzimático, hasta la liberación de nutrientes (orgánicos e inorgánicos).

 

La aparición de enzimas se debe tanto a la biomasa, como al momento de su muerte. Me explico. Los seres vivos generan a los enzimas endocelularmente. Una vez concebidos tienen tres destinos básicos:

·         el citosol (donde actúan durante un cierto tiempo definido como vida media de cada enzimas y manteniendo el metabolismo general de cada célula),

·         los lisosomas (orgánulos subcelulares que acumulan enzimas degradativos de gran capacidad catalítica, y se rompen con la muerte celular, asegurando la destrucción de la célula muerta)

·         el entorno celular ( a nuestros efectos, el ámbito intestinal o el medio edáfico).

 

Hay que recordar que las membranas y ámbitos pericelulares de las colonias contienen enzimas asociados, por lo que mientras no se desorganicen muchas de estas capacidades se mantienen en el suelo post mortem.

La muerte celular se manifiesta con la desorganización del metabolismo en el citosol, pérdida de la capacidad de las membranas plasmáticas para mantener estables las propiedades (de todo tipo) y el vertido de sus contenidos moleculares propios de cada citosol al exterior. Si en un ser pluricelular (animal o vegetal) este hecho es limitado podemos hablar de renovación de células o de tejidos, pero si está generalizado a todos los órganos y tejidos hablamos de muerte del individuo.  El primero de los casos lo percibimos fácilmente. El árbol no muere pero sus hojas y ramas caen al suelo y forman las capas L.  Un ejemplo del segundo caso lo encontramos en todas las plantas anuales.

 

La renovación de la edafo-biomasa es continua, asegurando aportes orgánicos, pero la intensidad del proceso es variable y depende de los ciclos vitales y de los procesos de sucesión ecológica que en él acaecen.  En climas templados, está fuertemente ligado a las estaciones climáticas y en los xéricos o críicos a la temperatura y disponibilidad de agua. En definitiva, la combinación de agua disponible y temperatura del medio, condicionan tanto la actividad biológica y sus formas adaptativas, como la catálisis enzimática y la reactividad química.  Por eso son componentes del clima como factor formador de suelos.

 

En el suelo, la presencia de enzimas exocelulares operativos se ubica en la solución del suelo, ya sea la correspondiente al espacio poral, entre partículas texturales como en el seno de las estructuras agregacionales.

 

Los enzimas excretados de forma activa están en función de las necesidades nutricionales o de sus sistemas defensivos. Los enzimas liberados por muerte celular cooperan puntualmente en determinados procesos.  La presencia y actividad de estas proteínas depende de su estabilidad, asociación potencial a superficies orgánicas (como las glomalinas o los compuestos húmicos) o argílicas, capacidades proteolíticas del medio líquido del recinto en que se vierten y de las normas de autorregulación a que se someten los procesos. 

 

Si el sistema biológico necesita glucosa, los organismos celulolíticos se encargan excretar los enzimas correspondientes, y como consecuencia de esa actividad aparece celobiosa soluble.  Cada célula bacteriana expresa la cantidad de celobiasa suficiente, que ubica en su entorno (en muchos casos ligada a la pared bacteriana) y degrada la cantidad de glucosa que precisa para satisfacer su demanda metabólica.  Si la celobiosa no se consume, se convierte en un inhibidor del resto del sistema celulolítico, lo que muestra la existencia de sistemas edáficos de retrorregulación enzimática. Al proceso global se le denomina celulolisis, pero la participación enzimática es muy amplia y variada.

 

En nuestro laboratorio hemos constatado que este retrocontrol se repite con el potencial fosfohidrolítico y la biodisponibilidad excesiva de fosfato, con las sulfatohidrolasas y la cantidad excesiva de sulfato biodisponible y con los potenciales amidohidrolítico y desaminante y la acumulación de ión amonio en la solución del suelo.

 

Es de destacar el segundo aspecto. La urea es un compuesto con una elevada actividad osmótica. Su aparición, en la solución del suelo, (la urea es un compuesto anómalo), genera una señal, (no conocida) que conduce a una respuesta bacteriana, que se genera en muy pocos minutos: la excreción de ureasa al medio en cantidades suficientes para eliminar la amenaza.   Esta acción justifica determinados hechos técnicos como el desarrollo de urea-derivados o los estudios sobre la persistencia en el suelo de la urea-abono aplicada.

 

Los procesos enzimáticos pueden agruparse según las grandes macromoléculas de partida:

 

Así, el proceso de degradación de proteínas mediado por proteasas se le llama proteolisis, y al de degradación de péptidos, generado por exo o endo peptidasas se le llama peptidolisis.

Los aminoácidos liberados a la solución del suelo tienen tres opciones:

·         ser captados por los microorganismos del suelo

·         desaminarse enzimáticamente (proceso de amoniolísis) aportando amonio, que puede ocupar el complejo de cambio de las arcillas, formar amidas de reserva glutamina o asparragina (proceso de amidación) o servir de sustrato para la producción oxidativa de nitritos y nitratos (proceso global de nitrificación) que a su vez posee procesos propios de regulación, dado que si la disponibilidad de O2 es muy baja se generan los NOx .(dañan la capa de ozono).  Si la acumulación de amonio en la solución es excesivo, se activa el proceso de desnitrificación , por el que el nitrógeno se devuelve a la atmósfera en forma de gas N2.

·         reaccionar con monosacáridos o monofenoles, dándose los primeros pasos agradativos, cuyo punto final serán los ácidos húmicos de origen abiótico. Sus posibilidades de asociación, progresión edafoquímica y estabilidad son propias de cada suelo cada suelo y dependen no solo de los otros dos apartados anteriores sino también de sus factores de formación y su potencial de dilución y eluviación derivados.  Hablamos de los precursores húmicos y su posibilidad de evolución (procesos de neoformación de compuestos húmicos).

 

Respecto a la presencia y degradación de ácidos nucléicos, todos los enzimas precisos de degradar sus bases nucléicas hasta liberar CO2 y NH4+ se pueden encontrar en la solución del suelo, así como las fosfatasas correspondientes a la degradación de los polímeros de fosfato de ribosa o desoxi-ribosa. 

 

Sin embargo hay ejemplos de ácidos nucléicos como los viroides (fragmentos de ácidos nucleicos con capacidad infectiva, bien conocidos en Irlanda -viroide de la patata- o en Australia -viroide del eucalipto-) y de proteínas como los priones (responsables del desarrollo de encefalopatías espongiformes que afectan a la vaca, a los corderos y a los renos), que manifiestan una gran resistencia a la degradación enzimática y a la acción química, en medios adversos.

 

Estos modelos de resistencia a la degradación se basan en la adquisición de una conformación espacial, que las hace inaccesibles a las acciones degradativas de los enzimas.   Además ambos tipos de moléculas tienen una especial atracción por las arcillas sobre todo a las montmorillonitas, a las que se unen, generando un sorbatos, que por lo que se sabe, puede desorberse ante determinados cambios del medio, cambios a los que no son ajenos el ámbito de la rizosfera del eucalipto y del medio intestinal de los rumiantes.  Cuando ocurre esto, la enfermedad se hace transferible a un nuevo huésped.

 

Otro grupo molecular de extraordinaria importancia son los fosfolípidos. Son  constituyentes de casi todas las superficies membranosas de células y orgánulos subcelulares, con excepción de los ribosomas (formadas por proteínas). Una gran mayoría son compuestos de tamaño molecular pequeño, con eje molecular en base al glicerol fosfato (luego en su degradación participan fosfo-mono o/y fosfo-di-esterasas).  Los otros dos hidroxilos de la glicerina se unen a ácidos grasos mediante éster (el conjunto se llama ácido fosfatídico, y para la degradación de estos enlaces últimos enlaces se emplean esterasas.  La variedad de ácidos fosfatídicos existentes se debe a que el ácido fosfórico se puede unir a diversas moléculas que poseen un hidroxilo alcohólico. Si abundan radicales como la etanolamina, la colina y la serina estamos, en general  ante fosfolípidos (cefalinas, lecitinas y serín fosfátidos respectivamente) que tipifican las membranas de células animales.  Si quien abunda es la fitina (molécula con 6 esteres de fosfato) nos encontramos ante membranas de células vegetales y para la liberación del P se precisan fosfatasas (fitasa) cuya actividad respecto del potencial fosofohidrolítico total del suelo es del 10%.

 

Hay variantes de gran interés en el ámbito de las producciones agrarias.  Quizás la de mayor interés actual, es el componente de las membranas de los plastos de muchos vegetales, entre los que destaca el trigo y otras plantas de interés agrícola. Se llaman quinovósidos, y se caracterizan por integrar azufre (sulfoquinovósidos) y cloro (clorosulfoquinovósidos).  Su hallazgo ha obligado a reconsiderar la presencia de ambos elementos (S y Cl) en la composición de los fertilizantes, dado que la conformación correcta de las membranas de los plastos, al ser soporte directo de los fotosistemas que desarrollan los procesos fotosintéticos, tienen respuesta inmediata en la producción vegetal.

 

Si los fosfolípidos son importante constitutivamente, otros lípidos como las ceras (ésteres de ácido y alcohol de cadena larga) y los aceites (tri-ésteres de la glicerina) no son ajenos al mundo vegetal.  La hidrólisis de los mismos la ejercen las lipasas.

 

Para acabar este apartado falta por mencionar las ligninas y compuestos asociados, pero de ellas y de las implicaciones enzimáticas relacionadas me emplearé con cariño en los procesos de formación de los compuestos poliaromáticos (no solo de los fúlvicos y húmicos, os prometo hablar también de las cervezas que se toman poniéndose morenos en la playa)

 

Saludos cordiales del profe,

 

Salvador González Carcedo

20:03 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (8)

En una nota anterior, comentamos las principales características de los residuos vegetales y su relación con la descomposición (humificación y mineralización de la materia orgánica del suelo. -SOM). En esta nota, presentamos los tres tipos de hojarasca (en ciertos sentidos también aplicables a otros tipos de residuos vegetales) y sus repercusiones sobre la “calidad” de la materia orgánica del suelo, de acuerdo a la escuela francesa (Duchaufour). Se trata de una nota que, como la anterior, ha sido redactada pensando principalmente en los numerosos estudiantes que vistan nuestra bitácora.


Afortunadamente, Salvador González Caicedo, está de regreso y continuará aportándonos una rica información sobre la bioquímica del suelo en su “Curso avanzado”. En cualquier caso, no está demás tener en cuenta como en uno de sus últimos mensajes, nos recuerda que no toda la SOM en el suelo está constituida por residuos vegetales sin descomponer (necromasa) o el humus. Salvador pondría varios “peros” a esta contribución, y con razón. Ahora bien insistimos que es una recapitulación muy sencilla para principiantes.

 

De acuerdo a Duchaufour, podemos distinguir tres tipos genéricos de hojarasca en el suelo.

 

  • Hojarasca mejorante: Esta constituida por hojas poco lignificadas y ricas en nitrógeno, con una razón C/N (carbono/nitrógeno) inferior a 25: Alisos, fresnos, olmos, carpes, tilos, gramíneas, leguminosas (matorrales como retamas, tojos y genistas, o árboles como las acacias, a demás de numerosas herbáceas), serían ejemplos representativos. Estas especies, poseen pocos lípidos y una gran abundancia en compuestos hidrosolubles de fácil fermentación (sacáridos), así como también en taninos hidrosolubles. Las formaciones de herbáceas (estepas, pampas, praderas, pastos), debido a que atesoran sistemas radiculares muy densos, y a menudo que penetran en profundidad varios metros en el suelo, ejercen una acción muy concreta sobre los procesos de humificación, al incorporar materia orgánica a lo largo de una considerable extensión vertical en los perfiles. La materia orgánica (hojarasca en sentido muy amplio) de estos ecosistemas herbáceos da lugar a compuestos húmicos muy ricos en polisacáridos y proteínas procedentes de la descomposición de su biomasa rizosférica. Sus suelos, bien conservados, dan lugar pues a espesos horizontes orgánicos, que en presencia de calcio generan los denominados horizontes mólicos, y en suelos ácidos los de tipo úmbrico.  Los primeros, cuando el edafoclima no sufre acusados stress hídricos durante el periodo fenológico, son extremadamente productivos para la agricultura. Recordemos aquí que muchos estudios sobre secuestro de carbono solo consideran los 20 cm. superficiales, dando lugar a estimas erróneas (infravaloradas) de la verdadera capacidad del suelo para almacenas carbono atmosférico.
  • Hojarasca acidificante o desmejorante. Abunda especialmente en los bosques de coníferas, los matorrales de ericáceas y cistáceas, etc. La razón C/N de sus residuos sobrepasa el umbral de 50, adoleciendo también de elevados contenidos en ligninas y lípidos (frecuentemente superiores al 10%), así como de taninos condensados que forman complejos polifenol-proteínas (difícilmente biodegradables) ,como vimos con anterioridad. La actividad biológica del suelo en su presencia, es muy escasa. Recordemos que muchas especies pirofíticas utilizan esta estrategia para fomentar la propagación del fuego.
  •   Hojarasca indiferente. Posee características intermedias entre las dos categorías previamente mencionadas. La relación C/N de sus residuos vegetales no lignificados fluctúa entre 30 y 50. Especies naturales características serían muchas de las forestales autóctonas pertenecientes al grupo de las fagáceas (robles, encinas, quejigos, hayas, etc.). En consecuencia el tipo de humus a que dan lugar, dependerá de otros factores del medio, tales como el edafoclima, la textura y la disponibilidad de nutrientes y sales (como los carbonatos). En función de estos últimos, pueden dar lugar a las tres clases de humus no hidromórficos: mull, moder y mor. Sin embargo, existen notables diferencias entre unas y otras. Así por ejemplo, las hayas son especies más cercanas a la categoría de las “acidificantes”, mientras que encina y robles lo son a las de las “mejorantes”.

 

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las 8.

 

Juan José Ibáñez

16:25 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (16)

Hoy en Boletín de Noticias de la CAM, se reproducía una nota de la Agencia EFE cuyo título rezaba así: “España es la décima potencia mundial en investigación”. ¿Y nos quejamos? A nivel económico, ¿que lugar ocupamos en el ranking mundial? A nivel de inversión de PIB en la investigación científica, ¿que lugar ocupamos entre todos los países del planeta? Pero a lo que vamos, ¿resulta veraz tal aserto? ¡No!. Eso si, he escuchado reiteradamente que un sociólogo llamado Vangelis comentó una vez: Hay verdades, mentiras y estadísticas. He buscado en Internet y no he encontrado tal frase. Ahora bien, puedo asumir tal aserto como mío. ¿Por qué?


El informe que ha sido realizado por el CINDOC (CSIC) al respecto, es suficientemente ilustrativo. ¿Cómo se mide si un país es una potencia mundial en ciencia? Aquí surge el primer problema. Las autoridades científicas españolas siempre hacen uso del número de papers publicados en las revistas indexadas (ISI Daba Base). Hemos reiterado que se trata de confundir cantidad con calidad. Y eso es muy grave en Ciencia. Este informe, contrasta con los anteriores, al menos eso me parece personalmente: por su ambigüedad. Efectivamente, España ocupa el 10 lugar en producción y el 11 por su impacto.

 

Ahora bien, si se analizan comparadamente producción e impacto medio, se constata que España se sitúa  en el 5º de la UE en cuanto a producción y el 11 en lo que concierne al impacto (tan solo Grecia y Portugal están por debajo, con la salvedad de los países del este recientemente incorporados). Es decir, Estados como Holanda, Suecia, Bélgica, Dinamarca e Irlanda (esta última con una producción bajísima) generan publicaciones de mayor calidad.

 

Destaca también el hecho que nuestras afamadas ciencias biológicas: biología molecular, genética molecular, bioquímica, inmunología, farmacología, etc. están por debajo de la media mundial y Europea. Por el contrario CC. Agrarias y CC. de los Materiales, por ejemplo, se encuentran por encima. Sabéis muy bien que cuando se habla de “investigadores de Excelencia”, Sacerdotes de la Ciencia, Consejo de Sabios, etc., siempre aparecen los primeros, pero no los últimos. El imperio de las llamadas CC. de la Vida sólo se encuentra justificado en producción, pero no en calidad. De ser así, serían otros los que deberían recibir mayor cobertura mediática y honores, empero tal cosa no ocurre. Dicho de otro modo, su arrogancia no esta justificada: producen mucho, pero de peor calidad que otras ramas de la ciencia. A pesar de ello, se sigue primando en España (con las financiaciones correspondientes) este tipo de investigaciones en detrimento de otras: Y yo me pregunto: ¿por qué? Dicho de otro modo, hay un lobby cuyo poder no se encuentra apoyado por las cifras.

 

En cualquier caso, el informe no habla de patentes y no muestra indicadores de innovación. Todos sabemos lo que nos dicen: bajísimo número de patentes, escasas actividades de innovación en nuestras empresas, crecimiento basado en sectores menos estratégicos, etc. etc. Más aun, casi todo el mundo reconoce que el futuro es poco halagüeño. A que viene pues tal exclamación triunfalista.

 

Pero en boca del Vicepresidente del CSIC, la noticia sigue con los siguientes comentarios:         

 

"mientras en el resto del mundo el número de expertos que participan en publicaciones científicas ha crecido un 80%" en España esta cifra se ha incrementado hasta un 700% en estos últimos dos años.

 

Más aún el encabezamiento de la nota de prensa es aún más digno de mención:

 

España se ha convertido en la décima potencia mundial en investigación científica gracias a "un significativo aumento de la partida presupuestaria" dedicada a este campo de casi un 25% anual durante los dos últimos años, según el vicepresidente del CSIC, (…)

 

Dicho de otro modo el Gobierno actual, tan solo en dos años ha logrado lo que anteriores no pudieron en ¿decenios?. ¿Tan solo por subir 0.2 puntos los gastos en ciencia respecto al PIB? Si el Vicepresidente del CSIC, realmente ha dicho esto (ya sabemos que los periodistas…), debería de explicar su fausta estrategia, no muy bien avalada por otros gráficos del susodicho informe. Este tipo de manipulaciones de los datos que hacen los políticos, con vistas a promocionar su gestión, me resulta gravemente serio. No se trata de acusar a un partido político concreto. Se trata del tipo de retórica del que últimamente hacen gala todos ellos. Los incendios forestales de Galicia fueron un lamentable y patético ejemplo.

 

Bueno Sres., Que todo es estupendo y ¿para que gastar más sin con la mitad del promedio de la UE somos una gran potencia?. Eso si, que se bajen los expertos de las CC. de la Vida del podio de los excelentes, ya que las estadísticas cantan. Los que dicen que nos dedicamos a la agronomía (la edafología, en la “ISI Database” es así contemplada, aunque me considero más investigador de otro ámbito) somos mucho mejores. Yo recomiendo una lectura del informe, pero sobre todo que sea detenida. Luego contrastarla con las noticias sobre innovación, etc. Efectivamente: "Verdades. Mentiras y Estadísticas".

 

En la última ocasión que me presente a una concurso de méritos del CSIC (cuatro plazas para la escala de investigadores científicos), entre todos los candidatos era el segundo en producción y el primero en citaciones. Sin embargo aprobaron otros cuatro. Claro un modesto edafólogo (…) Lamentable, y no hablo tan solo de mi si no de otros colegas (taxónomos, ecólogos pastorales, geomorfólogos, y un largo etc.).

 

Juan José Ibáñez     

16:09 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)