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lunes, 11 de septiembre de 2006

En una Interesante noticia que hoy escribe Antonio Lafuente, en su bitácora tecnocidanos, que lleva el título: “Silencio, les Estamos Envenenando” muestra la gravedad del problema de la contaminación de aguas por pesticidas. Hoy mismo, en el boletín de Noticias de la CAM aparecía otra noticia relacionada; a saber esta, que afecta a las contaminaciones industriales. Del mismo modo, en otra bitácora “El Agua,” el día 8 de septiembre se editaba también otra interesante nota titulada: “Algunas Cifras en la Crisis del Agua”. Si hablamos de las actividades que multinacionales del primer mundo realizan en otros continentes, como Latinoamérica, constataríamos la inmensa magnitud del problema de la contaminación de aguas: Grave, gravísima (ver, por ejemplo la plétora de ellas que afectan al mencionado continente, en el Portal del Medio Ambiental), causado por actividades mineras, petrolíferas, etc.). Lo que parece olvidarse es que, al margen de algunos accidentes de vertidos tóxicos, que van a parar directamente al agua), lo que principalmente se contamina es el suelo y a partir de este el agua. Por tanto, actuar sobre las fuentes es hacerlo sobre el suelo. Como corolario, una política sobre contaminación del agua por pesticidas y otros contaminantes será siempre incompleta si no se analiza el sistema suelo-agua conjuntamente. Sin embargo, los suelos siguen soslayándose en gran medida de las políticas ambientales con la salvedad del problema de la erosión y desertificación. Gravísimo error que ya denunciamos en más de alguna ocasión en esta weblog.

 


Recordemos que la contaminación industrial suele ser puntual, mientras que la agraria (la que concierne a los plaguicidas, nitratos, etc.) es difusa. Así pues, un inventario de sitios (suelos) contaminados para actuar sobre ellos no nos vacuna contra la ingestión de estos tóxicos, por cuanto sólo ataca parte del problema. Una verdadera política con vistas a evitar este grave deterioro ambiental, con funestas repercusiones sobre nuestra salud, requiere pues la monitorización de nuestros suelos agrícolas y pasturas artificiales.      

 

Debemos recordar que la UNEP, La Agencia Europea de Medioambiente, la futura Directiva de Protección de Suelos y el Consejo de Europa llevan reiterando desde hace varios años que se la degradación de suelos es la política ambiental más desconsiderada por los gobiernos europeos. ¿Porqué seguimos así?. Nuestros políticos tienen la respuesta. Yo tan solo veo obcecación alevosa. Y el tema es más grave de lo que parece, por cuanto también se soslaya que afecta a la denominada agricultura orgánica, por la cual pagamos más en el supermercado e indirectamente mediante las subvenciones estatales. 

 

Como apunta acertadamente Antonio Lafuente, nos están envenenando y, además alevosamente. El crecimiento industrial parece tener un precio más caro del que nos venden y que resulta imperioso encubrir.  Como Dice A. Lafuente, se trata de algo menos “sexy” que la nanotecnología, bioinformática, etc. Empero está ahí, y mientras unos “dicen” que hay que luchar contra las enfermedades apelando al uso de la biotecnología, la verdad es que por el otro nos contaminan. Todo el mundo sabe que, a la larga, la prevención es mejor, más barata y menos peligrosa que la acción sobre el problema ambiental una vez ya generado. Sin embargo nuestros políticos parecer opinar lo contrario. Las nuevas tecnologías generan innovación tecnológica, patentes y puestos industriales, por lo que se destina un buen dinero a tales investigaciones. Empero no garantizan la salud del ciudadano. Resulta paradójico (por decir algo) que, cuando los gobiernos destinan mucha más financiación (de nuestros bolsillos) a todos los temas relacionados con la ciencia que llevan la etiqueta de “salud” que a las restantes ramas del conocimiento en su conjunto (por ejemplo, a los Institutos de Salud Americanos frente a la Fundación para el Progreso de la Ciencia), nos sigan envenenando tranquilamente. ¡No hay que preocuparse! Ya inventarán algo los biotecnólogos asociados a las farmacéuticas, para el lucro de estas, cuando estemos cargados de venenos. Empero la enfermedad (y el dolor asociado) no nos la evita nadie, los medicamentos serán caros, por lo que no todos podrán adquirirlos ¡Qué más da! Morirán preferentemente los “parias del tercer mundo” ¿verdad? Vergonzoso y vergonzante. ¡Menuda moralidad! La nuestra.

 

Y mientras tanto la edafología prácticamente ha desaparecido de los planes de Estudio Universitario de este País (superan la treintena de cátedras cuyos integrantes tienen que impartir en el mejor de los casos otras disciplinas, envejeciendo a pasos agigantados), mientras que los paneles de expertos llevados a cabo por el CSIC con vistas a convertir este organismo en Agencia, han dinamitado todas le edafología y la inmensa mayoría de las CC. del Suelo de sus institutos. ¡Molan! más otras disciplinas: ¡si Antonio son mucho más sexy!. Resulta mejor envenenarse y ser curado que no pasar enfermedad alguna. Es mucho más rentable para nuestro modelo económico. ¡Que le vendan la mota a otro!. Reflexionemos aquí sobre la siguiente nota,  relacionada con el cambio climático, por cuando en el fondo hablamos de la misma ruin filosofía. Las multinacionales a forrarse, nosotros a pagar y a enfermar, que es nuestra tarea en pro del desarrollo capitalista globalizante. Y mientras todos los días nos “contaminan” con noticias de esta guisa. Antonio trabajas o sufres el CSIC. Cuando yo entré a investigar allí, a finales de los 70, casi todo el mundo del actual CCMA trabajaba en CC. del Suelo, mientras que los edafólogos eran numerosos. Hoy tras mi marcha del CCMA, solo queda uno a punto de jubilarse. Empero ya “atesoramos muchos biotecnólogos” que dan lustro a la institución con noticias como esta. Léela por favor. Sabemos sobradamente quienes mandan en el CSIC. Busquen ustedes el origen científico de la inmensa mayoría de sus Presidentes.

 

     

Juan José Ibáñez

22:02 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Es evidente que el humus mor lo hemos definido colectivamente como capas edáficas (L y F) que muestran una gran cantidad de materia orgánica acumulada y sin descomponer y otra mas evolucionada de enriquecimiento en complejos organo-minerales (H).

 

Debiéramos de añadir que en estos suelos la presencia pequeños animales es baja (en número y diversidad de poblaciones) y/o poco activa. Al ser el pH ácido, la biodiversidad bacteriana está muy limitada, generándose un nicho ecológico ocupado fundamentalmente por hongos.  En estos medios la posibilidad de generar compuestos húmicos es alta mientras que la actividad respiratoria es baja y en esto discrepo con la afirmación de mi querido Director en Jefe.  Ya ampliaremos este foro de discusión cuando hable de procesos de neoformación.

 

Las posibilidades de que estas condiciones confluyan en un determinado medio van a depender de determinados factores de formación,

 

·         climáticos (regímenes climático y/o pluviométrico típicos de zonas montañosas),

·         relacionados con la roca madre (mejor sobre suelos ándicos o medios graníticos sometidos a fuerte lavado), generadores de acidez que limita su metabolismo edáfico, o

·         bien por las características del material orgánico aportado, muy duro (compacto y rico en lignina) y/o capaz de liberar monómeros fenólicos (ácidos ferúlico, siríngico o caféico) y ácidos orgánicos en abundancia y cuyo conjunto potencia la acidez (plantas coníferas, ericáceas etc), y limitan la biodiversidad de los seres vivos que constituyen el edafón.

·         También caben otras posibilidades como la posibilidad de que ciertos amorfos (oxihidróxidos de Al) inmovilicen /bloqueen las actividades enzimáticas exocelulares o que los productos de descomposición alcancen con facilidad niveles tóxicos para una variada gama de los seres vivos propios de ese suelo. 

·         Finalmente queda la posibilidad de que los responsables de un determinado cultivo decidan acabar con ellos, porque atenten contra sus intereses económicos.

 


En estos suelos donde predominan los hongos, el potencial de humificación es alto, pero limitado por una elevada relación de sexquióxidos, (que controla su crecimiento) al convertirse en tóxico el exceso de Al3+.

 

Para hacer un esquema de trabajo comparado con el apartado 3.1 debiéramos de hablar de cómo es el ataque de los hongos sobre estos materiales orgánicos.  Simplemente decir que en suelos húmedos no saturados si predomina la actuación fúngica potenciamos la humificación (acción positiva), pero cuando el suelo se satura y el primer actor son las bacterias (acción negativa), podemos hablar de fermentación, (lo que no es bueno para el suelo).

 

Si simplemente asociamos hongos con setas, inmediatamente sabemos que para ir a buscarlas no nos sirven todas las épocas del año.  Solo aquellas en las que previamente ha llovido (primavera y otoño).  Además sabemos que según el tipo de bosque, madera o resto vegetal encontramos unos tipos de setas u otros, lo cual se guarda en secreto, por si acaso las encuentra otro recolector... siempre tan generosos...

 

Es conveniente afirmar que conocemos poco de los hongos (parece, según los expertos, que solo tenemos bien clasificado el 9% de los hongos, de los que el 65% son hongos superiores).  Lo que nos falta por conocer del suelo...  

 

Como paso previo a la intervención de los hongos se precisa previamente de una expansión determinada de la estructura de la madera, lo que se alcanza con la lluvia o la humectación suficiente del ámbito en el que trabajemos.  Además se requiere también una temperatura adecuada. 

 

Entonces y solo entonces desarrollará su micelio, cuyas peculiaridades exploratorias sobre las moléculas poliaromáticas son verdaderamente interesantes. Cuando disminuye la humedad, el hongo deja de intentar el desarrollo vegetativo, y vuelve a esporular. 

 

En la superficie externa de sus hifas los hongos presentan sus equipo moleculares de oxidorreducción, (cadenas de oxidorreducción) los cuales, al entrar en contacto directo con la lignina, (gel que recubre las fibras de celulosa, protegiéndolas de la degradación) inician un proceso de oxidación de aquella, mediante ataque selectivo de los enlaces C-C de anillos aromáticos. Como resultado, el hongo adquiere los electrones que precisa y rompe los anillos bencénicos de la lignina al perder sus dobles enlaces C-C, por lo que lentamente su configuración espacial y sus propiedades protectoras de la celulosa, que limitaban el acceso del agua hasta ellas desaparecen.

 

El trabajo de degradación fúngico de las ligninas es lento (por eso duran tanto las acículas de los pinos o existen las llamadas maderas nobles) y cuando encontramos un tronco atacado por hongos lo reconocemos de inmediato por la facilidad con la que se deshacen sus restos.  El aspecto energético del hongo queda así resuelto, pero no el de captura de masa, que también precisan satisfacer dado que los hongos carecen de actividad fotosintética. 

 

Un aspecto muy interesante es la comparación de estrategias a los efectos de cómo degradan las fibras de celulosa hongos y bacterias (obviamente en medios edáficos distintos). 

 

Así los hongos actúan sobre las fibras libres de celulosa, y liberan sus monómeros de glucosa atacando con enzimas exocelulares el extremo libre de la fibra con exo-beta-glucosidasas. También se surten de aminoácidos casi de la misma forma. Por el contrario, las bacterias son capaces de atacar una superficie de celulosa, aunque esta sea de dimensiones miles de veces superiores en tamaño, a la del atacante bacteriano.  Para ello las bacterias celulolíticas tienen la capacidad de desarrollo de una organización subcelular denominada “celulosoma” que se ubica en la parte externa de su membrana celular. Esta organización, sin perder su unidad con la célula, es capaz de generar una semiesfera en la que se encuentra “construida” una organización capaz de soportar distintos enzimas hidrolíticos que se ubicarán sobre los “enlaces osídicos” de una fibra determinada, no importando que esta sea de un homo o un hetero-polisacárido. 

 

Sin entrar en demasiados berenjenales de cómo se hace la catálisis, baste con decir que los hongos “consumen” fibras libres mientras que las bacterias “hacen agujeros” en las superficies de las paredes vegetales sin necesidad de soltar las fibras. Si la eficacia de los hongos es baja y satisface sus necesidades estrictas,  la de las bacterias puede ser muy alta y permite la nutrición no solo del actuante, sino de otros componentes biológicos de su entorno (bacterias, hongos y pequeños animales).

 

Ciertamente, la solución del suelo y el espacio poral donde se mueve se constituyen en componentes básicos de la actividad degradativa, gracias a moléculas con capacidad enzimática, que proviene de la excreción (o secreción activa) de bacterias, hongos, raíces vegetales y heces animales, convirtiendo ese medio líquido en un campo de actividad frenética (velocidad enzimática) que sirve también de restaurante para que los consumidores metabólicos (todos los consumidores, excepto los pequeños animales, que como ya hemos indicado hacen rancho aparte) satisfagan sus necesidades de masa, utilizando sistemas de transferencia específicos (sistemas “Transporter”).   De esta afirmación se deriva que nada pasa libremente a través de una membrana biológica, ni el agua (acuoporinas), ni los iones ni las moléculas orgánicas (transporter asociados a gasto energético y/o a intercambio iónico).

 

Por todo ello encontramos tanto interés en el concepto del humus. Muchos de los productos de degradación total o parcial, derivados de esta actividad, son útiles para el desarrollo vegetal (HORMONAS, SEÑALES, NUTRIENTES).

 

Pero no hay duda de que la presencia de iones y moléculas libres, son capaces de introducirse en los lugares mas pequeños y recónditos del suelo, gracias a propiedades con la difusión a favor de gradiente, y tienen capacidad para de reaccionar entre si o con las superficies minerales.  He abierto una ventana a la NEOFORMACIÓN. Pero eso lo contaré en otro momento, pues llevo todo el día escribiendo para vosotros.

 

Un amable recuerdo.  Espero no agotaros mucho, queridos lectores.  Consciente del ritmo que os impongo, quizás os de una semanita de descanso. Ya veremos.

 

Salvador González Carcedo 

20:58 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

En la entrega 3 (presentada en el mes de Mayo) escribí sobre las diferencias conceptuales entre materiales orgánicos y materia orgánica del suelo, e introduje una clasificación de los distintos tipos de humus, reiterada por Juanjo Ibáñez durante el mes de Agosto y reiterante con Carmen Lobo.

 

Además, nuestro Director en Jefe, nos ha proporcionado una gran información, sobre la biodiversidad propia y asociado a la geodiversidad de los suelos, a lo largo de los primeros meses de este año.

 

En una primera aproximación pretendo establecer algunos criterios generales, sobre la operatividad funcional de esa biodiversidad, como componente básico en la transformación de los materiales orgánicos aportados naturalmente y su transformación hasta esa masa definida como humus. En general, se dice que ocurre, pero se habla poco sobre como ocurre, lo que genera una gran laguna de conocimiento en los esquemas edafogenéticos generales que faciliten la comprensión de cómo se forman los horizontes orgánicos de los suelos.

 

En una primera aproximación, la formación de humus, lo definiré como el conjunto de procesos que desarrollan los conjuntos biológicos que configuran las comunidades animales de cada suelo. Si estos conjuntos son muy variados y ricos en número, las actuaciones serán mas complejas. Si los suelos tienen defectos en sus pirámides tróficas, los procesos se relentizarán o generarán las distintas formas clasificadas de humus.  No hay duda de que aquellos “defectos” pueden estar condicionados por factores de formación de suelos, mayoritariamente climáticos y geológicos, hechos que hay que aceptar con la mayor naturalidad.  Conociendo estos procesos y factores, las intervenciones antrópicas que alteran los suelos, podrán tener una mayor racionalidad y eficacia.    

 

Para iniciar este conjunto de intervenciones, podemos describir una serie de rasgos que configuran una acción fisiológica tipo, “edáficamente dirigida” que siempre tendrá como finalidad la nutrición de todos y cada uno de los componentes biológicos presentes en una comunidad edáfica dada.

 


Como rasgos generales quiero establecer en un orden de actuación lógica respecto a un aporte vegetal natural los siguientes pasos:

 

1.        Trituración

2.       Insalivación

3.       Mezcla en un tracto digestivo

4.       Mezcla en un medio intestinal

5.       Selección de nutrientes

6.       Defecación.

 

TRITURACIÓN (fractura de fragmentos de gran tamaño en otros mas pequeños, que caben en la boca de los animales).

 

·   La trituración exige de la presencia de seres vivos. Un análisis inicial de los animales nos permite clasificarlos en herbívoros, pero no todos los seres vivos incluidos en este bloque, presentan las mismas estrategias.  Así si los seres vivos son grandes y viven “sobre el suelo” les llamamos herbívoros. Pero este nombre que debiéramos aplicarlo también “vulgarmente” a los “animales que viven en el seno del suelo”, pasa más desapercibido, cuando lo aplicamos a un ácaro e incluso a una hormiga.

·   Una característica de la velocidad de los aportes naturales para ser triturados, se infiere de la facilidad o dificultad de los animales para triturar los componentes vegetales. Quizás por ello las hormigas puedan llegar a clasificarse por la forma de sus mandíbulas, a todas luces adaptada a los materiales que tienen que triturar. Y ello es una consecuencia de distintos apartados atribuibles al animal y al aporte. Así, respecto del animal deberemos de hablar del tamaño relativo respecto al aporte atacado, fuerza mandibular, capacidad nutricional del aporte en función del animal que lo requiera y palatibilidad entre otros. Del aporte deberemos hablar del grado de compactación y contenido en agua (o resistencia a la trituración) contenido en sustancias nutritivas, potencialidad de liberación de sustancias tóxicas durante el proceso, capacidad de embeber agua y un largo etc verdaderamente apasionante cuando queremos analizar los muy distintos medio edáficos existentes. 

·    Un análisis de todos estos hechos nos hace comprender que en las misma condiciones edáficas, distintos aportes vegetales pueden condicionar la viabilidad de diferentes especies animales consumidoras.  Esta será entonces una de las claves de la biodiversidad de cada suelo, al respecto. 

·   Si la trituración por uno o mas grupos biológicos no se produce, (por las causas naturales ao antrópicas que sean) en ese suelo se mostrará una tendencia a acumular materiales orgánicos sin transformar (materia orgánica bruta) en cantidades excesivas. 

 

INSALIVACIÓN (mezcla de alimentos con los líquidos producidos por las glándulas salivares)

 

·   Los aportes alimentarios, en general conllevan un déficit de agua, y son capaces de generar daños por erosión, de los tejidos animales.  Toda acción masticatoria, incluida la del propio hombre, conlleva una insalivación.  Esta acción no es simplemente un aporte de agua.  Las glándulas salivares aportan además ciertos componentes (glico-proteínas) que mantendrán unidas a las partículas fracturadas, que evitan esta acción de rozamiento en el tracto gástrico, retienen esa agua en las zonas peri-particuladas, y facilitan la acción de ciertos enzimas hidrolíticos constitutivos de la saliva.  Por ello, todo animal, precisa de un tiempo determinado de retención del alimento en su boca, antes de pasarlo a otras áreas del tracto gastro-intestinal.

·   Un caso especial es el de los rumiantes. Estos animales presentan un estómago compartimentado en el que la primera digestión masiva la realizan en base al rumen.  En el se presenta una riqueza extraordinaria en bacterias, capaces de degradar estructuras celulósicas.  La lentitud de este proceso bioquímico, que precisa de actuaciones distintas como la desestabilización de la estructuras que configuran las paredes vegetales (celulósicas y celulo-lígnicas) mediante una lenta fractura de las mismas, una separación de sus constituyentes orgánicos y finalmente una degradación de la propia celulosa, precisa de múltiples regurgitaciones (vuelta del estómago a la boca) que da la imagen de que los rumiantes están masticando de forma continua. Por primera vez he hablado, casi sin querer, de que la digestión tiene un componente bacteriano. Lo que no pueden digerir por este estómago especial, es excretado, se llama “bosta” y es objeto de interesantes investigaciones sobre sucesiones ecológicos de hongos por la Universidad de León, entre otras universidades.

 

MEZCLA EN EL TRACTO GÁSTRICO (o estómago, quien lo tenga)         

 

·   Los estómagos de los animales suelen realizar una digestión ácida. No soy biólogo, ni fisiólogo de la digestión de los pequeños animales, por lo que aceptaré gustoso una participación externa que nos informe de cómo son estos contenidos gástricos. Siendo consciente de mi ignorancia, solo diré que en los animales superiores, incluido el hombre, en esta organización se produce de forma masiva una hidrólisis ácida intensa.  También en el contenido intestinal confluyen los ácidos biliares o asimilados, cuya función es la de generar micelas con los ácidos grasos que se liberan con el procesos hidrolítico. 

·   Ahora ya tiene interés el que muchos de los animales en y sobre el suelo, no solo captan fragmentos orgánicos del suelo.  También ingieren agua y componentes inorgánicos texturales como arcillas, limos e incluso arenas. Baste recordar cómo, en el buche de ciertas aves están presentes y cooperan, sobre todo las arenas en la trituración de los alimentos.  En este medio, determinados compuestos orgánicos interaccionan con los compuestos orgánicos hidrolizados, semi-hidrolizados y sin hidrolizar, generando los primeros compuestos organo-minerales que si hay suerte, pueden llegar hasta el suelo.

 

MEZCLA EN EL MEDIO INTESTINAL (este lo tienen todos)

 

El intestino es el lugar donde se realiza:

·   El medio intestinal está colonizado por bacterias.  Sus capacidades son muy variadas. Un ejemplo de ellas es la capacidad de fijación N que tienen los componentes bacterianos de las termitas. Cuando estos contenidos se vuelcan sobre el suelo, potencia el número de bacterias del suelo y enriquecen sus conjuntos biodiversos.  Su presencia y actividad estará protegida frente a sus predadores edáficos mientras subsistan los mucopolisacáridos intestinales que los protegen a ellos y a los enzimas inmovilizados. 

·   Una degradación bacteriana se asocia generalmente con un medio básico. En realidad son procesos fundamentalmente hidrolíticos, mediados por enzimas exo-celulares, excretados por bacterias. Para que esto ocurra de forma eficiente el medio intestinal debe de mostrar un nivel crítico de agua, por lo que si es preciso, este ámbito recibe nuevos aportes, procedentes del interior del propio animal.

·   Los compuestos orgánicos, que se ya se encuentran con un grado muy alto de desestructuración o desempaquetamiento molecular, sufren ataque mediante hidrolasas de todo tipo.  Se liberan aminoácidos, monosacáridos, y un gran conjunto de moléculas susceptibles de ser asimiladas. 

·   Los complejos orgánicos que no sufrieron la desestructuración necesaria, pero si una hidratación suficiente conforman el grueso del conjunto orgánico que configurará el bolo intestinal.  La posibilidad de que se formen complejos organo-minerales es muy alta.  Estas asociaciones suelen proteger a los compuestos orgánicos de su degradación por enzimas,  llegando, en su momento, intactos al suelo.

·    La pérdida de componentes bacterianos, por razones varias, genera pérdida de equilibrios intestinales.  En el hombre y en los animales superiores, se manifiesta en forma de diarrea y se disminuye radicalmente la eficacia degradativa de todo el conjunto 

 

SELECCIÓN Y CAPTURA DE NUTRIENTES (transferencia a través de pared/membrana biológica)

 

·   En el intestino se desarrolla una selección y captura de específica de nutrientes a través de micro-vellosidades intestinales o de las membranas bacterianas.  Los procedimientos de actuación son propios de cada animal o célula, pero siguen normas generales, que también se extienden al mundo vegetal.

·   La forma de actuación suelo ser competitiva, cuando el nutriente es común.  En general bien las capacidades enzimáticas exocelulares tienen una capacidad de hidrólisis suficiente.  El único factor limitante puede ser la incapacidad de los aportes captados por el animal o la existencia de compuestos inhibidores o tóxicos que pudiera contener el alimento, y cuya puesta en el medio pudiera lesionar los sistemas enzimáticos o los de transporte de las microvellosidades intestinales o de los sistemas transportadores de las propias células bacterianas.

 

DEFECACIÓN (proceso de excreción de restos sólidos a través del citopigio.. pero recibe otros nombres)

 

·         La existencia de una impregnación intensa con mucílagos (glico-proteínas) intestinales, capaces de retener cantidades significativas de agua, facilita la movilidad intestinal de ese conjunto gran conjunto de restos no digeridos, bacterias, enzimas, agua y catabolitos que conforman el bolo fecal. Su movilidad se genera gracias a contracciones de la pared intestinal, que mueven el bolo.

·         El proceso de exteriorización de residuos generando la COPROMASA edáfica se denomina defecación.  Su forma, configuración, lugar, forma de acumulación, etc, dependen de la fisiología y etología del propio animal, y de su movilidad en el seno del perfil.

 

A efectos globales, la cantidad de C que transforma la edafofauna equivale a 650 Giga-toneladas de Carbono.  A efectos moleculares, esta pasada de los materiales orgánicos por tractos gastrointestinales animales permite la pérdida de la organización física vegetal, de la separación de moléculas que conforman macroestructuras, el ataque a las estructuras moleculares de los componentes orgánicos y la selección y captura de monómeros precisos para el mantenimiento de la actividad de la edafofauna y componente bacteriano intestinal.

 

No todas las estructuras vegetales pueden deshacerse ni todas las macromoléculas pueden degradarse por esta vía, pero si hemos dado un paso importante en comprender porqué hay que conocer, estudiar y potenciar la biodiversidad del suelo, dado el trabajo que nos ahorran.  Estos compuestos recalcitrantes son parte del nuevo humus (no todo el humus). 

 

La movilidad que caracteriza a los animales, facilita una reubicación de estas formas orgánicas en el suelo.  Si en principio cayeron sobre la superficie, los animales la interiorizan en el seno del perfil, según se lo permitan las características de los horizontes conformados (un parte de la horizonación).

 

Se que divulgar hace perder un cierto rigor científico.  Pero esto es más digerible que la entrega anterior.

 

Hoy estoy de buenas,  Saludos cordiales,

 

Salvador González Carcedo 

14:14 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)