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martes, 08 de agosto de 2006

Como durante el mes de julio, bajo un intenso calor, no se produjeron incendios forestales dignos de mención, por lo que algunos desinformados ya echaron las campanas al vuelo. Es obvio que desconocen la problemática en profundidad. La prensa no ayuda y los políticos alarmistas tampoco. Se trata de un tema “relativamente complejo”. Sin embargo, equiparar número de focos y hectáreas quemadas con devastación del medio natural es una pura y burda falacia. En cualquier caso, y en vista de que algunos amigos se han extrañado de que no escribiera sobre el tema, me pondré a ello en un par de días.


A veces resulta más difícil escribir de lo que uno sabe que de lo que desconoce. Investigué en el Centro de Ciencias Medioambientales (junto a Gonzalo Almendros y Carmen Lobo) sobre los efectos de los incendios forestales sobre los suelos y, en su momento,  aquellos trabajos fueron pioneros en España. Las conclusiones a las que llegué de tal experiencia me dieron a entender que el tema central concernía especialmente a una mala política de reforestación, a ciertos problemas sociológicos y especulativos. Los resultados, desde el punto de vista científico no depararon mayores sorpresas.  Algunas cuestiones que ya he expuesto esporádicamente sobre este tema en nuestra weblog las podéis encontrar aquí, aquí, aquí,  aquí,  aquí, aquí,  aquí y aquí  (y ya me he cansado, aunque hay más referencias). El último de ellos fue del 20 de julio, es decir cuando unos y otros comenzaban a meter torpemente la pata hablando de una adecuada política anti-incendios el año pasado. En otro de ellos ya advertía a la Sra. Ministra sobre el tema y las chorradas que suelen verter a la prensa sus “asesores”.

 

Sin embargo, como siempre, si uno no es alarmista le echen a la hoguera (y nunca mejor dicho) inmediatamente me pondré a hilvanar algunas líneas. Sinceramente no estoy a día de hoy, como el año pasado, excesivamente preocupado. No veo motivo para ello. En cualquier caso, aquí os dejo caer una revista electrónica que justamente se llama incendios forestales. La página de entrada es: http://www.incendiosforestales.com/.

 

Insisto no voy de listo, pero tampoco soy de esos investigadores de excelencia, que no excelente científico, que más que informar, desinforma. Por tanto, me pondré al tajo lo antes posible. Y ya me aventuro a deciros que mientras la oposición comentará lo mal que lo hace el gobierno (como si el problema viniera de un año para otro), algunos ecologistas hablaran de cambio climático, otros lo harán de la sequía, junto al cambio climático y, como no saldrá a colación la desertificación, y bla, bla, bla. Pero casi ninguno os informará de lo que debéis saber. Advertidos estáis.  

 

Cari Saluti

 

Juan José Ibáñez

Un poco “quemao” de este tema

21:09 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)

En una nota anterior, pusimos en duda las bondades y expectativas que están despertando los biocombustibles desde diversos puntosa de vista. La UE, con su perspicacia de siempre, se ha lanzado a una aventura de alto riesgo. ¿Podemos decir rotundamente que se trata de una tecnología limpia? ¿Terminará por reemplazar a los combustibles fósiles? ¿Reducirá o aumentará los desequilibrios norte sur? Ya nos vendieron una revolución verde durante la década de los sesenta, rica en pesticidas, agroquímicos polutantes, etc. Resultó ser un verdadero fiasco. Luego se nos prometió una revolución biotecnológica sustentada en trasngénicos que a la postre, en lugar de paliar el hambre, está generando más pobreza y dependencia tecnológica en los países pobres (ver abundante comunicación en la revista de acceso libre Portal Medioambiental). Eso si, las multinacionales del ramo sacaron de ambas “revoluciones” pingues beneficios. Ahora, de nuevo nos quieren cubrir las tierras agrícolas de plantas productoras de biocombustibles (cultivos energéticos), con la perspectiva de que nos sacarán la crisis energética. ¿Porqué las instituciones, ciertos colectivos científicos y la  prensa son tan propensas a las modas? ¿Paliar problemas o parecer que lo hacemos? Cada día esto se parece más al contenido de la novela “1984” de Orwell. Si luego nos quejamos que el ciudadano sea escéptico habría que preguntarse: ¿De quien es la responsabilidad? Lo que por un lado resuelve la tecnología, nos lo devuelve por otro en forma de problemas ambientales, sanitarios, alimentarios, etc. La culpa no es obviamente de esta última, sino del uso insensato que hacemos de ella. Pero deseamos mejorar la I + D + i de compañías multinacionales, apátridas y sin escrúpulos con fondos públicos. Estas solo defienden su desarrollo sustentable, no el de los ciudadanos, ni países de origen (sino analizemos el porqué y el problema de las deslocalizaciones) ¡Así nos va! ¿Economía sustentable?


El siete de agosto de 2006, el Boletín de noticias de la CAM reproduciría una noticia de la Revista Cinco Días, en la cual se ponían ciertos puntos sobre las “ies”, aunque no todos.  El título que le dio el periodista, para variar, era sensacionalista y daba lugar a equívocos, pero al menos la noticia ofrecía materia para la reflexión. Como siempre, que se trata de manipular (genes, por supuesto). En otras palabras, los biólogos moleculares de plantas se frotan una vez más las manos. Y no lo hacen por la definitiva solución de problemas que afectan a la humanidad, sino por meros intereses corporativistas: “más plata para investigar, más becarios y más papers”. Pero claro está, como en el caso de las multinacionales, hay que generar un ambiente favorable.

 

En primer lugar, volver a explotar el agro en función de la “financiación con fondos públicos” de los  cultivos energéticos parece una alternativa a la pesada carga que para nuestras instituciones comunitarias constituyen los subsidios agrarios al uso. En lugar de destinar fondos a productos que podemos obtener de fuera más baratos, no estaría mal que (….). Sin embargo, como en el artículo del último enlace se menciona, existen numerosos problemas. En cualquier caso, convendría hurgar en las cuentas comunitarias con vistas a saber sí, en el trasfondo, lo que subyace es sanear arcas o resolver problemas medioambientales. No lo sé, pero albergo muchas dudas razonables.

 

No se trata de explotar tierras marginales y pobres con escasos rendimientos, aspecto que parece querer afrontar (¿pero lo va a hacer en serio?) un equipo del CIEMAT. Mayores rendimientos se traducen en el uso de agroquímicos (contaminación de suelos y aguas),  riego (más madera a la escasez de nuestros recursos hídricos) y en las últimas décadas también al auxilio de los transgénicos (aquí entran en juego los biotecnólogos ¿contaminación genética?) y ciertas multinacionales tras ellas.

 

Resulta curioso que cuando un tema se pone de moda, inmediatamente aparezca una asociación detrás que agrupe los intereses corporativistas de ciertas empresas y colectivos científicos que, inmediatamente, se ponen con ahínco a bombardearnos, vía prensa, de una publicidad panfletaria que en poco refleja la naturaleza del problema y las potencialidades reales de sus productos. Sin embargo, como dice tanto el artículo mentado,  como el nuestro, al margen de los problemas que genere en los países industrializados, puede ayudar a deteriorar el medio ambiente y a fomentar la penuria económica en aquellos pobres que deben saldar su deuda (si algún día debiéramos saldar nosotros nuestras deudas con ellos……….) con el Banco Mundial, FMI, etc.

 

Me temo que el problema irá a más: ¿no trataremos ahora de jugar en el mercado generado por el Protocolo de Kyoto pelando a la introducción de estos cultivos energéticos en países ya esquilmados por nuestra rapiña? ¿Diremos entonces que introducimos tecnologías “limpias” (mentira cochina) en países pobres, con vistas a paliar nuestro exceso en la producción de CO2? Yo me temo lo peor. Más pobreza vendida de ecologismo barato.

 

Por un lado la UE es crítica con el uso de transgénicos, mientras que por el otro parece hacer indirectamente todo lo posible para invadir la naturaleza de ellos. ¿A que jugamos?

 

¿Se imaginan vivir en un mundo con millones de seres humanos hambrientos y sedientos, repleto de cultivos para alimentar nuestras industrias y necesidades consumistas?

 

Juan José Ibáñez   

(luchando contra los molinos de viento)

21:07 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)