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viernes, 28 de julio de 2006

Al amparo de la crisis energética mundial, la producción de combustibles por procesamiento de la biomasa comienza a ponerse de moda entre nuestras autoridades, medios de comunicación y la propia comunidad científica. Son muchas las noticias en las que unos y otros hablan de las bondades de esta alternativa. Seguir poniendo parches a un desarrollo globalizante y capitalista a todas luces no sustentable, se mire por donde se mire, sigue siendo la moda. Todo antes que reflexionar sobre los problemas de una economía global inaceptable y que se rige por el inexorable principio de la Ley de San Mateo. OK. Sobre los problemas que generará esta práctica en España ya hablaremos en otra ocasión. Me remito aquí a lo que ocurre en América Latina y a lo que pueda ocurrir en el futuro. Egocentristas hasta la medula, hablamos de lo que quizás pudiera convenirnos. Sin embargo, raramente los medios de comunicación se hacen eco de sus consecuencias en otros países que padecen una economía menos desarrollada. La expoliación de los recursos naturales y agrarios que multinacionales europeas realizan en este continente raramente sale a la luz pública en la prensa. Los científicos alegremente hablamos de estos temas sin analizar con la seriedad y el rigor que nos se presupone, de sus repercusiones en el entorno. A donde hay pasta allí vamos. ¡Pasta, = Fama = Gloria = Excelencia ¿Pero que ocurre en la América Latina?

 


Insisto en que dudo que en España la producción agrícola de combustibles sea una solución viable a medio y largo plazo. Especialmente cuando se tiene en cuenta que, salvo excepciones, habría que hacer uso de un recurso ya tan limitante (y degradado en este caso) como el propio petróleo. Me refiero al agua, por cuanto una buena cosecha debería contemplar el riego y abono abundante (contaminación difusa). Ya hablaremos de ello.

 

Sin embargo, tras leer diversos artículos publicados en los Boletines Informativos del “Portal de Medioambiente” resulta que, como en otros temas que conciernen a nuestro entorno, alternativas que pudieran ser de interés para nosotros, los europeos, adquieren consecuencias dramáticas y/o funestas en los más desheredados.  Destrucción de culturas rurales, pérdida de biodiversidad, expolio económico, etc. (…) Hambre y pobreza a fin de cuentas.

 

Yo me pregunto, ¿porqué la prensa de este país no se hace eco de las dimensiones globales de nuestras necesidades locales?. Luego, en el mejor de los casos, aportamos unas “perrillas” a una ONG y nos quedamos tan orondos (los sustitutos progres de las “Damas de la Caridad” postfranquistas que postulaban por las calles con abrigos de visón)

 

En la revista electrónica “Portal de Medioambiente”, se escriben interesantes artículos por nuestros compañeros de Latinoamérica, algunas de las cuales me ponen los pelos de punta. Yo recomendaría a los interesados en este tema, así como a quien quiera saber la realidad de nuestro papel de devoradores y devastadores de los recursos naturales de aquél continente, que visiten este interesante portal y lean sus boletines de noticias. En una buena parte, su procedencia es españolas, pero en otras proviene de allá. Me gustaría sentir ese mismo compromiso social en nuestros investigadores, así como su reflejo en la prensa de nuestro país. Lamentablemente no suele ser así.

 

Reflexión: si cada vez los investigadores dependemos más de la industria, si vamos perdiendo nuestra libertad de expresión (lo cual ocurre también respecto al temor de represalias de algunas de nuestras instituciones), a la larga, nos convertiremos en aláteres de un capitalismo salvaje. Combustible para el primer mundo, más hambre y deterioro ambiental al otro lado del charco. Un poco de reflexión y respeto por parte de los hijos de la “Madre Patria”.

 

Juan José Ibáñez

16:24 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (13)