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lunes, 24 de julio de 2006

Ya de vuelta de Filadelfia y NY, con el “lag” acuestas, os iré narrando temas jugosos que conciernen, tanto a la edafología y las ciencias del suelo, como a la práctica social de la ciencia. Ambas os sorprenderán. Hoy comenzamos con la ciencia. La etnoedafología, es una subdisciplina en su infancia. Afortunadamente para mi, dos de sus promotores son buenos amigos (Alfred Zinck y Pavel Krasilnikov). Este hecho y mi creciente interés por las raíces y condicionamientos cognitivos de las taxonomías, han despertado a este administrador una cierta pasión sobre el tema, mientras que mis colegas parecen no percatarse por la relevancia de estos estudios. Por cierto, en México, se está haciendo una gran labor al respecto. El Congreso Mundial de Filadelfia se celebró un Simposio comandado por Pavel, sobre el tema que llevaba el título de: “Indigenous Soil Classification Systemsen la cual escuche contribuciones francamente interesantes. Estas no solo conciernen a la edafología, sino también a las ciencias cognitivas como intentaré mostrar.

 


Una de las charlas me llamó especialmente la atención, tanto más cuando parece habérseles escurrido de sus seseras a los expertos en Biología Folk, muchos de cuyos resultados se publican en revistas que versan sobre ciencias cognitivas. Esta llevaba por título: Mayan Soil Classification in the Yucatan State, Mexico. Sus autores, Bautista, Zink y Estrada me dejaron asombrado. Los expertos en clasificaciones biológicas suelen pensar (y así lo hacen constatar en sus escritos) que tales taxonomías, como constructos cognitivos, conciernen al mundo vivo, pero que los indígenas no elaboran (o elaboraban) tales sofisticados productos (asombrosamente parecidos a las clasificaciones modernas) del entorno inorgánico. Los resultados mostrados por estos autores tienen el doble valor de ser interesantes para los edafólogos, pero también para los mentados en primer lugar.

 

Efectivamente, el orador, Héctor Estrada Medina, de la Universidad Autónoma de Yucatán y de la “University of California Riverside” mostró, que los mayas construían clasificaciones mucho más sofisticadas que lo que la literatura actual reserva al mundo de la vida. Tales constructos se generaban mediante categorías duras y al parecer también eran jerárquicos. Obviamente no se subdividían en gran número de categorías y niveles jerárquicamente anidados, por cuanto concernían al entorno local en donde vivían, siempre con un espectro de suelos limitado. Del mismo modo no versaban directamente con la descripción de los horizontes profundos del suelo, si bien a posteriori, sí daban cuenta en cierto grado de la profundidad del solum.  Las propiedades utilizadas por los mayas eran color, pedregosidad, textura, tamaño de partículas en su sentido más amplio y profundidad. Los edafotaxa así generados tenían nombres vernáculos precisos. Héctor nos mostró similitudes y diferencias respecto a la clasificación de la FAO (WRB), quedando patente que, aunque difería en algunos detalles, era más precisa en algunos sentidos y menos en otros, que la clasificación científica, pero esencialmente, ambas juntas se complementaban.

 

Algunos criticarán que el primer nivel jerárquico es artificial, por cuanto hace uso de la fisiografía. Empero los edafólogos actuales también lo hacemos implícitamente. Más aún, para muchos de nosotros entre los cuales se encuentra Alfred Zink, las ciencias del suelo (la piel de la tierra) no debieran disociarse de la geomorfología, como llevo defendiendo yo también desde 1995 y he reiterado en esta weblog al hablar de la  Zona Crítica Terrestre” y de la . geoderma” (en el buscador de las weblogs de la CAM aparece 45 veces: algunas relacionadas con la revista que lleva tal titulo y otras en el sentido que yo le doy como en este caso).  

 

Queda pues patente una laguna de que se manifiesta en muchos estudios antropológicos, que denostan de nuevo al suelo, llegando a veces y, como corolario de tal omisión, a extraer conclusiones imprecisas o erróneas. Así pues, Los Mayas, como otros pueblos indígenas, atesoraban un profundo conocimiento de los suelos de su entorno con vistas a su uso, pero también con bases edafogenéticas subyacentes.  He acordado con Héctor en enviarle bibliografía al respecto de la literatura biológica, pero estoy seguro que yo también me voy a enriquecer de sus conocimientos.

 

Hay que dar gracias a Alfred y Pavel (y muy poquitos más) por potenciar esta nueva y joven rama de la edafología.  Así pues, las  taxonomitas folk, neurociencias y antropología,  también se beneficiarán de tales estudios. Como ya os comenté y se desprendía de los estudios de Diamond, tanto el conocimiento de la planta como el del suelo, han sido esenciales en la evolución cultural y tecnológica de la humanidad desde tiempos remotos.

 

No me resisto a poneros en abstract de esta contribución que será del interés de los más curiosos, a la par que divulgo un trabajo que, en cualquier caso, como veis es de libre acceso en Internet.

 

Juan José Ibáñez

 

 

Mayan Soil Classification in the Yucatan State, Mexico.

Francisco Bautista1, Alfred Zinck2, and Héctor Estrada Medina1. (1) FMVZ, Univ Autónoma de Yucatán, km 15.5 carretera Mérida-Xmatkuil, Mérida, 97000, Mexico, (2) International Institute for Geo-Information Science and Earth Observation, P.O. Box 6, Enschede, Netherlands.

 

 

Leptosols (LP) constitute the soils group with the largest extent worldwide (12%), in México (24%) and in Yucatán (80%). However, LP have been so far scarcely documented and studied. In Yucatán, Maya people have developed a soil classification adapted to small karstic areas on the basis of their century-long experience of cultivating such areas (Dunning, 1992; Bautista et al., 2000; 2001; 2003ab; 2004; 2005ab; Duch, 2005). Local people have also a deep knowledge of native plants (Flores, 1994; Flores y Bautista, 2005). The Mayan soil knowledge can be used to improve technical soil classifications in karstic areas, especially concerning the Leptosol group. The purpose of this paper is to compare the Mayan soil classification (MSC) with the WRB classification. The study area is located in the lowlands of the State of Yucatán in México. In interviews, local peasants were asked to identify and name the soil types they knew, describe their properties and show how they recognize them. Soils were described, sampled and classified in the field using the WRB system (WRB, 2002). In the period 2000-2003, three soil-geoform surveys were conducted with the help of bilingual (Maya-Spanish) peasants (Uicab, 2002; Bautista et al., 2004; 2005b). A soil data base was constructed with 300 profiles representing Leptosols (LP), Cambisols (CM), Calcisols (CL), Luvisols (LV), Lixisols (LX), Vertisols (VR), Regosols (RG) and Arenosols (AR). The Mayan peasants identified soil classes based on relief, soil color, texture, drainage, stoniness, rockiness, gravel content and depth. Soil classes in the MSC were: (a) K'ankab, red soils, 10-100 cm deep or deeper (CM, LV); (b) Hay lu'um, soils with the same characteristics as K'ankab but less than 10 cm deep and containing more fine earth than the Chaltún soil class (LPli); (c) Chaltún, soils that can be red, reddish brown or black, with large amounts of coarse fragments and frequently interrupted by rock outcrops of laminar limestone (LPli); (d) Aak'alche, grey soils, clayey, poorly drained, 100 cm deep or deeper (VR); (e) Ekluúm, black or brown soils on higher relief portions, good for agriculture (LV); (f) Chak lu'um, 10-60 cm deep soils, redder than K'ankab (CMlen, CMlep); (g) Yaax hom, yellow soils, 100 cm deep or deeper, without stones, hard when dry, with good water retention (LX); (h) Box lu'um, black soils, typical of higher relief portions, with stones of 5-10 cm diameter (LPli, LPhsk, CL); (i) Ch'och'ol, also black soils but with less fine earth than the Box lu'um soils, with frequent rock outcrops and abundant coarse fragments of 5 cm diameter or more (LPhsk); (j) Tsek'el, black soils, with very little fine earth though more than in the Chaltún class and with bedrock outcrops in the form of promontories (LPli); (k) Chich lu'um, soils with abundant gravel content (LP, CL); and (l) Pus lu'um, shallow soils with soft black earth and good drainage (LPrz). The MSC classification established a clear difference between Hay lu'um and Chaltún soils within the Lithic Leptosols. The WRB, in contrast, differentiated between Leptosols (<25 cm) and Cambisols (>25 cm), a distinction that is not taken into account in the MSC. Although 25 cm depth may be an arbitrary threshold, it is a useful indicator of the soil volume available for root development. Similarly, the K'ankab soil class was divided into two subclasses based on depth, resulting in a shallow (10-25 cm) K'ankab and a deep (>25 cm) K'ankab. Stoniness used in the MSC has agricultural and pedogenetic implications in karstic enviroment. The soil development sequence on lower slopes includes the following WRB members: LPli–CMlep–CMskn–CMlen–LVro. On upper slopes, the soil development sequence includes the following WRB members: LPli–LPrzsk–CLlepsk–CLptp; also the sequence LPli–LPrzsk–LPhskca is likely to occur. Soil catenas as related to geomorphic units are LP-LP on subhorizontal plains; LP-LCM or CL-CM on undulating plains; and LP or CL-LV on plains with hills. Random soil variability is controlled by the rock type in each geomorphic unit. The MSC and WRB classifications are complementary. It is recommended to use both systems for a maximum level of detail, as together they offer a good vision of the soil resource in the study area.

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