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miércoles, 05 de julio de 2006

Hasta ahora hemos visto como, tanto la capacidad de retención de agua como la infiltración, dependen de la porosidad del suelo, al ser los microporos los  que determinan la retención y los  macroporos la infiltración. Si recordamos que las fuerzas de adsorción, que aparecen entre la superficie de las partículas minerales y el agua, eran las responsables de la retención de ésta en los microporos, comprenderemos la gran importancia que tendrá el  área superficial de estas partículas en el total de agua retenida.


La propiedad del suelo directamente relacionada con el área superficial de las partículas es la textura o distribución de las partículas minerales según su tamaño. Conociendo la textura se pueden conocer muchas de las propiedades hídricas de los suelos. Además la textura es una propiedad muy estable en los suelos, mientras que la estructura  y la cantidad y tipo de materia orgánica, que también influyen en las propiedades hídricas, son propiedades que pueden variar a corto y medio plazo (lluvias intensas, cambios en la vegetación, puesta en cultivo de los suelos,..).

 

Se puede generalizar afirmando que: 1) cuanto mayor es el tamaño de las partículas más rápida es la infiltración y menor es el agua retenida por los suelos (los suelos arenosos son más permeables y retienen menos agua que los arcillosos; 2) los suelos con buena estructura tienen mayor velocidad de infiltración que los compactados; 3) el mayor contenido en materia orgánica aumenta el agua retenida por el suelo y 4) como es lógico, a mayor espesor del suelo mayor capacidad de retener agua.

 

Como hemos comentado antes, la textura  y las propiedades hídricas de un suelo están muy relacionadas, por lo que se puede atribuir a cada tipo de textura un determinado comportamiento hídrico.

 

Suelos arenosos :  En ellos predominan las arenas o partículas minerales mayores de 0,02 mm de diámetro (cuando las partículas son mayores de 0,2 mm se denominan gravas). Son suelos muy permeables (la permeabilidad es la velocidad de infiltración del agua de gravitación),  pues en ellos  predominan los macroporos (todos hemos visto lo rápidamente que desaparece un cubo de agua vertido en la playa). 

 

Su capacidad de retención de agua o capacidad de campo es baja, y también lo es el agua disponible por las plantas o agua útil, pues presentan una baja microporosidad. Deben ser regados, por tanto, frecuentemente. Como ventajas se puede destacar el que  son fáciles de trabajar y no presentan problemas de aireación.

 

Suelos limosos : En ellos predominan los limos o partículas entre 0,02 y 0,002 mm. En ellos la permeabilidad varía mucho según sea su estructura. Puede ser muy lenta cuando la estructura es masiva (sin formar agregados) o bastante rápida cuando la estructura es grumosa. Son, por tanto, fácilmente apelmazables cuando se destruye su estructura, dificultándose mucho la circulación del aire y del agua.

 

Sin embargo suelen presentar una buena cantidad de agua disponible para las plantas, pues retienen mucha más  agua que los suelos arenosos a capacidad de campo, aunque su punto de marchitamiento también es mayor.

 

Suelos arcillosos: En ellos predominan las arcillas o partículas menores de 0.002 mm. Son muy impermeables (fácilmente encharcables) y mal aireados, pues en ellos predominan los microporos. Son difíciles de trabajar pues son muy plásticos cuando están húmedos ( se van pegando a las suelas de los zapatos cada vez mas y mas,) y compactos cuando están secos. En ellos las lluvias finas y duraderas aportan más agua al suelo que las intensas y rápidas. Aunque esto ocurre también en la mayoría de los suelos, en el caso de los arcillosos con mucho más motivo.

Si presentan alto contenido en materia orgánica ( o la aportamos nosotros) se corrigen en gran parte estas propiedades desfavorables.

 

Son los suelos que retienen mayor cantidad de agua y aunque una gran parte de ella es retenida con mucha fuerza y no está disponible para las plantas (son los que presentan mayor un punto de marchitamiento más alto),  presentan una gran cantidad de agua disponible o agua útil.

 

Suelos francos: En ellos no predomina claramente ninguno de los tres tipos de partículas. Presentan una mezcla de arenas, limos y arcillas en proporciones equilibradas. Estos suelos son los mejores para el crecimiento de la mayoría de las plantas (aunque hay plantas adaptadas y que prefieren los suelos arenosos muy permeables y otras los suelos arcillosos encharcables ). Presentan las ventajas de los distintos tipos de partículas, eliminándose sus desventajas. Así son ligeros, aireados y permeables (pero no tanto como los arenosos) y de media-alta capacidad de retención de agua (aunque no retienen tanta como los arcillosos).

 

Para hacernos una idea de la cantidad de agua que pueden retener los distintos tipos de suelos según su textura daremos los siguientes ejemplos:

 

Suelo arenoso: 130 litros por m 3 de agua retenida a capacidad de campo (13 % en volumen)  de los cuales 100 litros son de agua disponible.

 

Suelo arcilloso: 400 litros por m3 de agua retenida a capacidad de campo (40 % en volumen), de los cuales 220 litros son de agua disponible.

 

Suelo franco: 280 litros por m3 de agua retenida a capacidad de campo (28 % en volumen), de los cuales 190 son de agua disponible 

 

Cuando hablamos de texturas debemos tener en cuenta que en un mismo suelo nos podemos encontrar horizontes con diferentes texturas. En terrenos sin cultivar, poco alterados y con vegetación natural,  lo más frecuente es encontrarse con suelos con horizontes superficiales más arenosos y ricos en materia orgánica que los horizontes subsuperficiales, que suelen ser más arcillosos. Esto favorece que el agua se infiltre y pueda acumularse. Es importante que el agua pueda infiltrarse rápidamente en los cm superiores del suelo pues una precipitación de 4 a 5 litros por m2 puede evaporarse en 24 horas. Después de un período seco pueden ser necesarias precipitaciones del orden de los 20 litros para que se humedezca la capa superficial y que el agua pueda empezar a infiltrarse en profundidad.

 

 

Juan Pedro Zaballos

22:42 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (34)

Tras leer cuatro artículos [1, 2, 3, 4] de revistas electrónicas me quede reflexionando sobre como la actividad humana está alterando el ciclo hidrológico global. La idea que se me ocurrió no la he visto comentada en ningún artículo de los que he leído sobre el tema con anterioridad.  En consecuencia os la expongo aquí. Esto no significa que sea original, por cuanto no soy un experto en la materia. Es decir no sé si es novedosa o trivial. Lo que sí es cierto es que afecta directamente al universo de los suelos y puede ser de un cierto valor pedagógico. ¿Y científico? Sinceramente no lo sé. Bueno vamos allá.

 


El 13 de marzo, en la Revista Portal Medioambiental ley una noticia que llevaba por título: “Los ríos de todo el mundo agonizan por las presas y el cambio climático”. Seguidamente expongo un breve extracto de la misma:

 

 

Además, los 20 ríos más grandes del mundo son interrumpidos por grandes presas y una quinta parte de las especies de agua dulce están en peligro de extinción. Éstas son algunas de las conclusiones del Informe del desarrollo mundial del agua del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).  Mientras que ríos como el Nilo o el Indo llegan muy reducidos al mar, otros como el Colorado o el Río Amarillo rara vez llegan al mar y algunos como el Río Grande o el Jordán están secos en gran parte de su cauce (…)  unas 45.000 grandes presas bloquean los ríos del mundo, reteniendo el 15% del caudal total de agua que solía fluir de la tierra al mar. De hecho, actualmente los embalses cubren casi el 1% de la superficie terrestre del planeta. Aunque la ONU reconoce que aumentará la demanda de estas infraestructuras, recomienda (…)

 

Poco tiempo después, en el Boletín de Noticias I + D + i encontré otro artículo cuyo encabezamiento rezaba así : “Los ríos vírgenes ya sólo quedan en los Atlas”. Seguidamente reproduzco otro extracto:

 

(…) Aquellas viejas lecciones de geografía en las que los grandes ríos vírgenes emergían de las montañas, se alimentaban de afluentes y entregaban sus aguas al mar empieza a ser ficción. Más de la mitad de los grandes ríos del planeta están siendo gravemente deteriorados o contaminados, según el informe sobre la evaluación global de la biodiversidad presentado en la cumbre de Curitiba (Brasil (…) La destrucción de ecosistemas por inundación, la acumulación de sedimentos y nutrientes en los embalses, la contaminación y la modificación de las comunidades acuáticas son algunos de los impactos más graves observados en los 292 grandes ríos analizados (el 60% del total mundial)(…).

 

Para leer los otros dos artículos pinchar en los enlaces correspondientes. Son tanto o más interesantes que los aquí reseñados. Al margen de Los gravísimos problemas de contaminación y sellado, que mentan, así como sus repercusiones sobre la biodiversidad y la salud pública, de ambas noticias (en especial la primera expuesta aquí) se desprende que el ciclo hidrológico esta sufriendo graves cambios cualitativos. Me explico.

 

A escalas groseras, podemos decir que el ciclo hidrológico consiste en que el agua evaporada, principalmente desde los océanos, cae de nuevo mediante eventos precipitacionales, regando la tierra la tierra firme (también el mar por supuesto). Esta es recolectada por las cuencas de drenaje que, recordemos, son estructuras de relleno fractal es decir: la forma más rápida y económica de devolverla a sus fuentes, principalmente los océanos, aunque también los niveles de base locales como lagos y mares interiores. Ahora bien, ocurre que, en nuestros días, comienza a romperse tal equilibrio de forma que una ingente cantidad de agua se evapora desde el suelo, y tanto más porque mucha que no se devuelve al mar va a parar a los regadíos un 15% según el informe). Del mismo modo, en ciertos mares interiores, como algunos de la antigua URSS., los niveles de base han descendido drásticamente debido al secuestro del agua con los mismos propósitos. Por lo tanto, actualmente se devuelve mucha más agua a la atmósfera desde el propio suelo que con anterioridad. Ello significa de paso, una alteración considerable de los regímenes de humedad de los suelos ¿Afectará este proceso de alguna forma al sistema climático? Sinceramente lo desconozco. Ni tan siquiera sé si se ha valorado tal posibilidad.

 

Para terminar, dos consideraciones de carácter edafológico. Por un lado, la clasificación de suelos americana (USDA-Soil Taxonomy) considera los regímenes de humedad de los sistemas edáficos a un nivel muy alto de su jerarquía taxonómica: “Subórdenes”. Con tal motivo, no se considera su riego artificial, sino las condiciones climáticas naturales. Sin embargo, el riego afecta  a los edafoclimas, por lo que resulta difícil de entender porqué se mantiene tal criterio, que distorsiona la realidad. Por otro lado, la clasificación de la FAO (WRB o anteriores) a los edafotaxa asociados a la deposiciones de sedimentos fluviales y lacustres o litorales los clasifica como Fluvisoles (muchos de ellos serían Fluvents en la clasificación americana) Aparte de que el informe ya nos da una idea de su grado de contaminación, también nos dice que estamos perdiendo Fluvisoles (más aún si se considera el retroceso de los deltas y marismas debidos a la trampa de sedimentos que suponen los embalses y las infraestructuras portuarias). No hace falta a apelar a tediosos datos cuantitativos que tanto gustan a algunos para darnos cuenta de la magnitud del problema a escala planetaria. Hemos alterado el ciclo hidrológico a escala global (al margen de las más locales).    

 

 

Juan José Ibáñez

15:00 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)

Sabéis que no somos proclives a contestar muchas preguntas, por cuanto una weblog no es un foro de discusión, ni nada parecido. Ahora bien cuando se trata de cuestiones que pueden afectar a un colectivo concreto la cosa es bien distinta. Desde Argentina, Marcelo nos pregunta: “ Deseo conocer opciones sobre rotación en suelos haplustoles (franco arenosos) para la zona de angil, La Pampa......gracias”. Marcelo, no tengo ni idea de si me hablar de la Pampa húmeda, u de otro tipo. Tampoco soy experto en cuestiones agronómicas. Tienes en el INTA personal mucho más cualificado que yo para responder preguntas de carácter nacional relacionadas con la ingeniaría agronómica. Te puedo enviar direcciones de algunos colegas. Ahora bien, veamos si nuestros lectores de Latinoamérica te ayudan a ti y a nosotros para que aprendamos todos. Seamos por favor un poco solidarios.

 


¿Hay alguien que puede contestar a Marcelo? Si lo hace en esta weblog, bien venido sea. Sui prefiere su mail se lo daremos gustosamente.

 

Aprovecho la ocasión para comunicaros que debo viajar a Estados Unidos.  Desde mañana, hasta el día 23 de Julio se hará cargo de esta bitácora su administrador asociado Juan Pedro Zaballos del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá de Henares, Gracias JP (que no ZP ¿vale?).  Por favor, ser buenos chicos y chicas. Que es muy majo y no le gustan los conflictos. Para eso estoy yo. Le he dejado unas notas para que las vaya añadiendo a la weblog, como él hará con las suyas y las de Antonio López Lafuente.

 

Cuando regrese continuaremos hablando, a demás del universo de los suelos, de estos temas de política y sociología de la ciencia que (por desgracia) tanto soliviantan a algunos.

 

Un Cordial Saludo a todos y descansar de mí, que falta os hace.

 

Juan José Ibáñez

14:55 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)