LoginRSS 2.0 Feed

jueves, 29 de junio de 2006

Mi amigo el “empollón”, que no me pasa ni una, se va a disgustar de nuevo. Pero es que resulta difícil comprender que pasa por las cabecitas de los responsables de la política científica de la UE. ¿Un MIT Europeo? Hoy, en Boletín de Noticias I + D + i de la CAM aparecía la siguiente noticia, que es la última que nos viene con el “mismo cuento de la lechera”: Los Veinticinco crean un Instituto de Tecnología con vocación de excelencia. Una y otra vez no quieren convencer de la importancia de crear un MIT europeo (IET) para poder competir con los institutos tecnológicos norteamericanos. Como se dice en la noticia mentada, muchos países tienen recelos, y con razón. Pero vallamos al meollo de la cuestión. Hablaremos al final de la nota sobre este último tema (los recelos). En principio, pudiera parecer que se trata de una buena noticia. Sin embargo no lo es.  Si nuestros políticos consideran que aunando fuerzas se puede competir con el MIT, quizás tengan razón. Otro tema bien distinto es que por esta vía Europa pueda competir en innovación y desarrollo con los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque los Estados Unidos cuentan con diversos Institutos Tecnológicos de la misma guisa, no uno solo. Sin todo se traduce en competir con uno de ellos, aunque sea el más emblemático, vamos listos. Eso sí la misma noticia aparca, como podréis observar, el tema de la financiación entre otros. Todo lo que no lleve gastos de fondos de las arcas de la UE lo aprueban rápidamente. Acordar el desembolso que tiene que realizar cada país es otra cosa bien distinta.


¿Qué pasa con el CalTech (El Instituto Tecnológico de California) entre otros muchos? Utilizando un símil futbolístico, es como si los once jugadores europeos se encargaran de neutralizar a la estrella del equipo norteamericano, olvidándose del resto. La goleada en contra estaría más que asegurada, sería histórica. Deberían decirnos cuantos institutos tecnológicos tienen en USA y lo que produce en I + D + i, cada uno. No pueden engañarnos. Esas cifras nos advertirían que estamos luchando contra molinos de viento. Es de una ingenuidad rayana con la incompetencia más absoluta para realizar sus funciones (la de los sesudos políticos de Bruselas). Eso sí, cuando se deben cumplir los acuerdos que, como el de la Cumbre de Lisboa, exigen aumentar los recursos financieros destinados a I + D + i, entonces la cosa cambia, como bien se señala en la noticia.

 

Lo que ocurre señores míos es que la UE es una “merienda de negros”, no nos engañemos. Parece que la UE se asemeja cada vez más al sistema español de I + D + i en lugar de ser al contrario. Muy mala noticia. ¿Por qué merienda de negros? Por la sencilla razón de que lo que divide a defensores del disparatado MIT y a los que tienen recelos no es el tema que debiera preocuparles: un sistema competitivo de I + D + i, sino como captar fondos de otros países para llevárselo al suyo propio. Ocurrirá como con las Redes de Excelencia. Al final no están los mejores, por la sencilla razón que la mayor tajada se la han llevado los Centros más poderosos o los países mejor organizados, no los mejores talentos europeos, cosa bien distinta. En su día, el Consejo de Europa realizó un informe en el que se constataba que la productividad de los centros de investigación de tamaño medio era superior a la de los grandes (CNRS, Max Plant, CSIC) y los más pequeños.

 

Surgen aquí dos temas que deben reseñarse por su vital importancia política, así como por sus repercusiones en el Sistema Europeo de I + D + i .

 

  1. Tácitamente, Francia, Alemania e Inglaterra tienen un acuerdo para que el poder político, económico y de innovación no escape a su control (al fin y al cabo son los que ingresan más dinero en las arcas comunitarias, al menos los dos primeros). La cuestión es que sus economías no están “al parecer” para invertir más en estos temas. Dicho de otro modo, aunque no se diga, intentan subsumir a los demás a su imperio (tengan razón o no)
  2. Que los sistemas de I + D + i de los diferentes países son muy diferentes. Los anglosajones (entre otros) deben, por ejemplo, mantener la mayor parte de sus instituciones y plantillas mediante el auxilio de las arcas comunitarias. Como corolario, son como fieras a la hora de captar recursos y sus gobiernos les apoyan incondicionalmente. Por el contrario, en Francia, Italia y también en Alemania, los recursos nacionales son más generosos y sus instituciones menos agresivas. Del mismo modo, el famoso “wording”, es decir, escribir correctamente las memorias de solicitud de proyectos, termina siempre bajo manos anglosajonas por el dominio de su lengua materna. Lo he tenido que sufrir en numerosas ocasiones.

 

Bajo estas dos circunstancias, a veces actuando sinérgicamente, otrora deviniendo en serios conflictos de intereses, se generan las peleas y discusiones en las instituciones comunitarias. Desconozco que países están de acuerdo con la creación del IET, y cuales no. De saberlo podría descubrirse un conflicto de intereses de esta guisa. Lo he tenido que sufrir durante 15 años en tres de esas instituciones (Buró Europeo de Suelos, Agencia Europea de Medio Ambiente y reparto de recursos comunitarios en las convocatorias de proyectos de investigación de Bruselas). Siempre lo mismo. Siempre Inglaterra a la cabeza de las ganancias y de los incordios.

 

Resumiendo: Loa Nacionalismos europeos son los principales responsables de tanto desaguisado. Y en esto si que Estados Unidos nos gana por goleada. Si un día disfrutamos de un verdadero Estado Europeo, en lugar de la actual jaula de grillos, las cosas cambiarán para mejor. Pero aquí todos somos responsables. ¿Deseáis una Europa en donde las elecciones al parlamento sean universales? En otras palabras: ¿deseamos los ciudadanos europeos que exista un único partido de derechas, uno de izquierdas, uno verde, etc., para toda Europa, en lugar de disputarse entre los partidos políticos de cada país quien nos representa en las instituciones comunitarias? ¿Confiamos en una Europa Unida que dirija los destinos de todos? Los resultados políticos constatan que no es así. Nacionalismos, dentro de nacionalismos, dentro de nacionalismos: Un fractal mental que deviene en empanada, y esta en incompetencia. ¡Así nos va! Hasta que no nos aclaremos en esta materia, la UE seguirá siendo una merienda de negros.

 

Juan José Ibáñez

 

16:58 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)

Si bien antaño en ecología se hablaba también de las funciones de los ecosistemas, el mencionado vocablo ha comenzado a ser sustituido por el de servicios” ecosistémicos, mucho más riguroso y preciso. En efecto, el suelo ofrece a la humanidad unos “servicios” que le son vitales. Desde un punto de vista religioso puede pensarse que la divinidad “creo los suelos para el disfrute de los hombres”, pero desde un punto de vista científico tal aserción es totalmente absurda. Devuelvo al autor a los comentarios que ofreció Mosterín en la contribución que realizamos sobre la Paradoja de Gregg en las taxonomías. Refiriéndose a si debe reconocerse si hay taxa sin especies, comentaba:


Por tanto dos taxones monotípicos coinciden en cuanto a taxones a secas (son el mismo conjunto de organismos), pero difieren en cuantos taxones jerarquizados (pues poseen rango distinto). Y el que los consideremos de un modo u otro depende de nosotros, no de ellos.

 

Pero ya sabemos que a muchos científicos les gusta creer que están en posesión de la verdad, como en las religiones y por eso, les encante que les denominen sacerdotes de la ciencia. Que pena me dan.

 

Toda la marabunta que se ha montado en EE.UU., acerca de la introducción de este vocablo en la literatura científica, no se hubiera dado de haber aprendido de la ecología. No se pueden mezclar los intereses del hombre, mediante una verborrea antropocéntrica, con el corpus doctrinal de una ciencia. Insistimos, una vez más, para los intereses humanos los suelos tendrán funciones. Los intereses mundanos, por su parte, se aprovechan de ello para introducir antropocentrismos que luego son considerados como parte integral del susodicho corpus. Finalmente, se intentan elaborar constructos que los justifiquen e incluso algoritmos pedestres que calculen un valor al que se le da por bueno. Lamentable.

 

La palabra servicios es menos ambigua, e inherentemente, se sobreentiende que la “cabecita” humana de los que quieren destacar, pero no tienen talento para ello, apelen a que han elaborado un nuevo concepto, y como algunos legan un nuevo paradigma. Claro está, como desconocen el uso que se le da al vocablo en filosofía de la ciencia, pues espetan barbaridades y se quedan tan contentos de su ignorancia. Los vocablos funcionales y calidad de suelos nos pasarán factura. Y recuerden (….)

 

Resulta curioso que, en Boletín de Noticias de I + D + i de la CAM de 30 de mayo de 2006, podía leerse la siguiente frase:

 

El documento señala cómo el nivel de vida más elevado de la humanidad ha traído consigo un simultáneo descenso de la biodiversidad. "Esta pérdida de biodiversidad, en los ecosistemas, especies y genes, debe preocupar no sólo por el importante valor intrínseco de la naturaleza, sino también porque genera un descenso en los 'servicios de los ecosistemas' que aportan los sistemas naturales", señala la introducción de la Comunicación. Entre estos "servicios" figuran la producción de alimentos, combustibles, fibra y medicinas, la regulación del agua, el aire y el clima, y el mantenimiento de la fertilidad del suelo.

 

Como vemos la frase es de la misma guisa que se utiliza cuando se habla de las funciones del suelo. Resulta sorprendente que en ecología se utilice un vocablo científicamente correcto y en CC. del Suelo otro desafortunado con serias connotaciones teleológicas. Hablemos pues con propiedad ¡narices!: ¡servicios del suelo o servicios edafosféricos!

 

Los suelos no tienen funciones, ni calidades, simplemente ofrecen servicios al hombre en función de su tecnología y necesidades. Y punto.

 

 

Juan José Ibáñez

 

Ecosystem services project: http://www.ecosystemservicesproject.org/

15:37 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (6)