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lunes, 26 de junio de 2006

Hoy (26 de Junio de 2006), en el Boletín de noticias de I + D + i  se menciona un informe en el que por desgracia se muestra la endogamia y dedocracia de la Universidad Española. Se trata de un cáncer que debemos extirpar si deseamos un Sistema de I+D+i más saludable. Se trata de un hecho que, al margen de denunciarlo hasta la extenuación, merece ya una rápida intervención por las autoridades oportunas. Personalmente soy un acérrimo defensor de la Autonomía Universitaria. Sin embargo, si no cambian actitudes rancias y caducas, los gobiernos autonómicos deberán tomar medidas severas. No podemos seguir así.  Luego nos quejamos que nuestros jóvenes investigadores que se forman en el extranjero no pueden acceder a trabajar en las instituciones españolas. Todo muy lamentable. Ahora bien, que tal noticia salga de un estudio realizado por el CSIC resulta, como mínimo desafortunado, imprudente y posiblemente contraproducente.


Es cierto que, por lo general, el CSIC no oferta plazas en las que no haya varios candidatos que puedan optar seriamente por ellas.  Es decir, varios opositores cualificados según los criterios en boga.  Ahora bien, también lo es que los dados están cargados, comenzando por las elecciones de los tribunales. La mayor parte de los colegas de la Institución con los que he hablado están de acuerdo conmigo. Así pues, tampoco estamos para ir dando lecciones a nadie. Empero el problema deviene más grave.

 

Siempre ha habido algunos recelos, envidias y mecanismos de autodefensa entre los profesionales de ambas instituciones respecto a los de la otra. A pesar de la existencia de Centros Mixtos (CSIC-Universidad), suelen surgir problemas, entre los que destacan la rivalidad entre funcionarios universitarios y del CSIC. Eso sí, como la Universidad tiene tanto una mayor masa crítica, como más visibilidad social, los investigadores del CSIC van siempre tras ella buscando equiparaciones salariales. El lamentable Sistema Español de I + D + i necesita de todos y generar disputas por parte de uno de los implicados parece, insisto desafortunado, poco responsable, provocativo y arrogante.

 

Otra cosa bien distinta hubiera sido que las autoridades ministeriales se atribuyeran la responsabilidad del informe y que lo presentaran ellos, no poniendo al CSIC en la punta de lanza. Luego no nos quejemos en el CSIC si comienzan de nuevo los problemas. Es cierto que el CSIC posee, en algunos aspectos, un sistema de acceso a las plantillas menos sesgado. Ahora bien, insisto en que la dedocracia existe, por lo que tampoco se debe ir alardeando. Corresponde al Gobierno central (como responsable de OPIs como el CSIC) y las CC.AA el diálogo para mejorar el acceso universitario. Como curritos de a pie, bien haríamos en no meternos en asuntos ajenos.

 

Juan José Ibáñez

15:17 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (6)

En una comunicación de ayer (15 de Junio de 2006), comentamos como un Informe del CSIC daba la impresión de que la ciencia en España avanzaba a pasos agigantados. Cada año, la mentada institución elabora un informe de esta naturaleza. Cada año, hay motivos para felicitarse y darse palmaditas en la espalda. Realmente, analizar el informe y explicárnoslo requeriría una weblog independiente. Yo no he visto avance alguno entre los mentados sucesivos informes anuales. Empero hoy, nos bombardean con noticias contrapuestas: “Las empresas gastan en I+D la mitad que la media europea”, “España ratifica su retraso tecnológico y logra sólo el 0,6% de las patentes de la UE. Del mismo modo, apabullan las noticias sobre los esfuerzos gubernamentales para mejorar la participación de las empresas en el Sistema Español de I + D + i : Programa CÉNIT "Reflexiones Convocatoria 2006". De todos es conocida la inercia del empresariado español a invertir en investigación, desarrollo e innovación. Tras “tropecientos” planes nada parece haber cambiado. Nada nuevo bajo el sol de España. Una primera interpretación a bote apronto, podría dar lugar a pensar que toda la culpa la tienen los responsables de nuestra industria. Desde luego no son la “quinta esencia” del atrevimiento, el riesgo, la visión de futuro, etc. Ya hemos hablado “ad nausean” de cómo las inversiones en materia de construcción, al margen de ir devorando nuestros suelos, son un síntoma manifiesto de que, voluntaria o involuntariamente, asumimos que nos dirigiremos convertirnos en un país de servicios en el contexto de la UE, es decir un Estado de segunda fila. Y parece que nos preparamos para ello concienzudamente. Sin embargo, la realidad es que la investigación científica en España, no va nada bien. A no ser que equiparemos progreso (…)


A no ser que equiparemos progreso científico y número de papers. Japón ha demostrado con creces que ese esfuerzo no es necesario. No hace falta gastar tanto papel en la Prensa ISI. Sin embargo, en Europa, también hay buenos ejemplos. Ciertos países, como Suiza publican mucho menos que nosotros, a pesar de lo cual la visibilidad de su ciencia y el poderío de su industria son formidables. Existen otros modelos de I + D + i que el de comenzar por la investigación básica, publicando kilo, y terminar en innovación sopesando patentes al nanogramo.

 

La primera cuestión a tener en cuenta, es que el verdadero potencial de un país no se mide por el número de papers publicados en revistas ISI. Primera trampa en que se nos quieren hacer caer cierto colectivo de científicos interesados en ello. Debemos analizar también su calidad. Al comprobar el impacto internacional de las publicaciones españolas nos llevamos la primera bofetada: bajamos mucho en el ranking. Claro está utilizar aquí como barra de medida la media mundial lleva a serios equívocos. No nos interesa es “regla”. ¿Qué ocurre cuando nos comparamos con los países desarrollados de nuestro entorno? Pues que no vamos bien: ni más ni menos.

 

Sin embargo, tal análisis tampoco terminaría por mostrarnos la verdadera situación de la ciencia Española. La ciencia de calidad, no lo que aquí llamamos excelencia, es un reflejo de la cultura científica de un país, no de su situación económica perspectivas de futuro. Debe analizarse también en que invertimos, para que invertimos, y como lo hacemos. Yo solo leo en la Prensa que los científicos requerimos más inversión, no para qué. Tampoco somos pues de fiar al respecto.

 

Y es en este último punto en donde tanto España, como el conjunto de la UE tampoco parecen tener las ideas nada claras. No lo olvidemos, el Sistema Comunitario de I + D + i no termina de cuajar ¿porqué? Por lo que parece se gastan el dinero en grupos de expertos (como ya he formado parte de numerosos grupos de expertos europeos, cada vez que se utiliza la palabreja me pongo a temblar), o hacer la ciencia más guapa. No me extenderé más por hoy, ya que os prometí no ser un pelmazo y no lo consigo. Tan solo unos puntos para la reflexión:

 

  • España Invierte la mitad que otros países en I + D + i
  • El numero de científicos por mil habitantes es mucho más bajo que el de los países con los que deseamos competir
  • La UE no es un Estado, sino un mercado de negocios: No podemos comparar su sistemas de captación y reparto de recursos con los de los verdaderos países con los que pretendemos competir
  • Los Estados de la UE han frenado sus inversiones en la materia, en lugar de aumentarlos, a paser del Acuerdo de Lisboa (ya lo hemos advertido, la UE, como España se caracteriza tanto por sus buenas intenciones, como por el incumplimiento de sus promesas
  • La Política comunitaria está obsesionada por quitar el I + D de la ecuación para focalizarla toda en la “i” (no es lógico, razonable ni práctico, como veremos)
  • Hemos dado a comer a nuestros enemigos emergentes y lo seguimos haciendo con iniciativas como las “deslocalizaciones”
  • Etc., etc., etc.,

 

Hace unos 15 años, cenando con mis amigos de infancia, tras muchos años sin vernos, uno de ellos que había alcanzado un alto puesto en el INI nos espetó respecto a las dragones asiáticos: si les damos de comer estamos perdidos: ¡o ellos o nosotros!. ¡Ya lo veréis!. Obviamente le llamamos “facha”. Pero el tiempo da y quita razones. Se sabía, pero a las multinacionales solo les importa el dinero, no su país de origen. Ya abundaremos sobre este tema.

 

Pos avanzo el tema del próximo día Científicos Excelentes versus Científicos con prestigio.

 

Juan José Ibáñez

¡España va bien, España va mal!

          

14:43 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)

Como ya hemos visto el contenido de agua del suelo experimenta variaciones continuas a lo largo del tiempo. Recibe agua de las lluvias o por riego, mientras que la pierde por escorrentía superficial y por drenaje a las capas profundas. A estas pérdidas ya comentadas hay que sumar la evapotranspiración, término en el que se incluyen las pérdidas producidas por la evaporación directa desde la superficie del terreno más el agua evaporada desde la superficie de las plantas (transpiración).


En la naturaleza, estas entradas y salidas de agua producen cambios continuos en la humedad del suelo. Cuando todos los poros se encuentran llenos de agua, como ocurre después de unas lluvias abundantes, nos encontramos en el nivel de saturación, que puede afectar a una capa más o menos profunda de suelo. Pero ya vimos que el agua que ocupa los poros más grandes (macroporos) drena hacia las capas inferiores de una forma más o menos rápida dependiendo de la permeabilidad del suelo.

 

Una vez producida esta infiltración - como mucho en unos pocos días - nos encontramos en un nivel de humedad denominado capacidad de campo, que se corresponde con la máxima cantidad de agua que puede retener el suelo después de haber drenado el agua gravitacional. En este momento los macroporos se encuentran ocupados por aire y los microporos por agua. (El término “capacidad de campo”, tradicionalmente utilizado por los edafólogos, es equivalente al de “capacidad de retención de agua” que utilizamos anteriormente cuando hablamos de los tipos de agua del suelo).

 

Si no se producen nuevos aportes de agua, el suelo continúa  perdiendo humedad  por evapotranspiración, de forma más rápida cuanto más elevadas sean las temperaturas.  Las plantas van absorbiendo el agua capilar retenida en los microporos y la van perdiendo por evaporación a través de sus hojas. Conforme va descendiendo la humedad en el suelo la absorción de agua se va realizando con más dificultad y las plantas comienzan a sufrir un déficit de agua. En muchos casos se produce un marchitamiento durante las horas más calurosas, recuperándose la turgencia durante la noche. Cuando ya no pueden absorber más agua del suelo se presenta el marchitamiento permanente. A este nivel de humedad del suelo se le conoce como punto de marchitamiento y se alcanza cuando el suelo ha perdido toda el agua denominada capilar, que puede ser absorbida por las plantas, y sólo queda el agua ligada, tan fuertemente adherida a las partículas del suelo que no puede ser absorbida.

 

En consecuencia, se considera que el agua disponible (o agua útil) para las plantas es la que se encuentra entre los niveles de capacidad de campo (agua capilar + agua ligada) y el punto de marchitamiento (agua ligada). Las plantas también pueden absorber el agua entre la saturación y la capacidad de campo (agua gravitacional), la cual se encuentra retenida con muy poca fuerza por el suelo, pero al drenar rápidamente está disponible durante poco tiempo. Cuando existen problemas de permeabilidad en el suelo, y el agua no drena fácilmente, la falta de aire en la zona de las raíces limita el crecimiento de la mayoría de las plantas aunque el agua esté fácilmente disponible. En general el máximo crecimiento se produce cuando la humedad  del suelo está cercana a la capacidad de campo. En este caso las plantas se encuentran con oxígeno suficiente y con agua retenida con poca fuerza por el suelo, por lo que el agua es absorbida rápidamente.

 

Estos valores de humedad tan importantes para caracterizar un suelo (la capacidad de campo y el punto de marchitamiento) vienen determinados por unos valores teóricos de tensión (o succión)  a la que está sometida el agua dentro del suelo. Si las plantas quieren tomar esta agua deben ejercer una fuerza de absorción mayor que la tensión con la que está retenida. La tensión con la que un suelo retiene el agua cuando se encuentra a capacidad de campo varía normalmente entre 0,1 y 0,3 atmósferas, mientras que el punto de marchitamiento permanente se alcanza  cuando la tensión es de unas 15 atmósferas.

    

(Este punto de marchitamiento se determinó utilizando plantas  como el trigo y el maíz y  parece ser similar en la mayoría de las plantas cultivadas. No todas las plantas se marchitan cuando se alcanza este nivel de humedad, pues las que están especialmente adaptadas a la sequía  pueden ralentizar mucho las pérdidas por transpiración o utilizar el agua acumulada en tejidos especiales).

  

De las propiedades del suelo que más influyen tanto en la capacidad  de retención de agua (capacidad de campo) como en el agua disponible para las plantas (agua útil) hablaremos el próximo día.

 

Juan Pedro Zaballos

14:27 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (76)