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jueves, 22 de junio de 2006

Hola a todos de nuevo desde nuestro observatorio de suelos. Continuamos con el tema de la estructura de las taxonomías y/o clasificaciones. Lamento a quien le aburra pero es vital, no solo para entender los suelos, sino como intento demostrar, para poder comprender como funciona la mente humana, así como también para que reconozcamos las interrelaciones entre la ciencia y capacidades-limitaciones cognitivas en la labor de los investigadores inconscientemente. Efectivamente, una taxonomía o clasificación debe entenderse tanto como un lenguaje universal como un Sistema de Información: Un almacenamiento ordenado de nuestros conocimientos, en un ámbito determinado del saber, que nos permita utilizarlos de la manera más ágil y cómodamente como sea posible. Esta idea, permaneció oculta en nuestras mentes (no fue explicitada verbalmente) hasta la emergencia de la denomina era de la información. No me parece riguroso mezclar información con conocimiento, por cuanto el segundo es el primero una vez destilado y extraído lo que resulta ser verdaderamente sustancioso de lo espurio.


Como ya apuntamos en todas nuestras contribuciones acerca de las representaciones del sistema edáfico, como “Sistema de Información “Ordenada” bajo unos determinados criterios, una taxonomía refleja la visión que los investigadores tienen en una determinada época de su objeto de estudio. En consecuencia, tiene fecha de caducidad. A veces progresa gradualmente (la denominada ciencia normal en términos de Thomas Khun) y otras de un modo brusco (los tan cacareados cambios de paradigma). El personaje al que aludo en el título, Ernst Mayr, biólogo nacido en Alemania (como ¡no!, y capturado por los Yanquis, como la mayor parte de sus talentos; así dejaron devastada Alemania intelectualmente y en Europa no levantamos cabeza) y que ha ayudado a dar gloría al imperio (la verdad es que los anglosajones solitos, no san ni tan listos ni tan guapos como nos quieren hacer creer) es uno de los principales valedores del neodarwinismo, y en consecuencia persona non grata para mi gusto. Del mismo Ernesto ha sido el investigador que propuso el concepto biológico de especie que también, en mi modesta opinión, ha hecho un flaco favor a la ciencia contemporánea. Sin embargo, a los científicos, como a todo el mundo y en cualquier actividad, uno no debe soslayarle por no estar de acuerdo con él. En mi opinión, también tuvo ideas brillantes (y por lo tanto, menos reconocidas por los vendémonos de best sellers)  como la que hemos denominado “el Criterio de Mayr” ¿En que consiste? ¿Qué aporta al conocimiento formal de las taxonomías?

 

El Criterio de Mayr” fue propuesto hace ya algunas décadas, aunque no tuve oportunidad de conocerlo hasta que no hace mucho tiempo leí “This is Biology: The Science of the Living World (1998; ed. esp. Así es la biología, 1998)”. Por lo demás, este libro no puedo recomendárselo especialmente a nadie. Afortunadamente (para los que sepan la lengua del imperio, por supuesto) sus ideas sobre sistemas de información puede encontrase en la siguiente dirección: Two empires or three?. Par diez que tuvo una inspiración “salida de tono”, ya que por mucho que lo analiza tal ataque de iluminación choca con otras muchas de sus ideas, bastantes más pedestres y retrogradas en mi modesta opinión.

 

Mayr nos dice con su criterio que una taxonomía es un sistema de información (SI), adelantándose en este sentido a la emergencia de la era de la informática y de la información. Como tal, de una manera intuitiva, Mayr señala que las distribuciones a las que denominamos Curvas de Willis (de colas grasas -fat talils- o de colas largas –long tails- como ahora se conocen en el mundo de la economía o de internet) no conducen a los más eficientes y amigables SI. Tal objetivo requeriría que el tamaño de todos los taxa per subtaxa fuera idéntico. En otras palabras lo que propone Ernesto es un sistema jerárquico ramificatorio simétrico, es decir un fractal geométrico. Su idea, como veremos en contribuciones posteriores, ha sido corroborada por la física de los fractales. Pero las taxonomías actuales responden al primer patrón que no al último, como el propio Mayr reconoce. Como ya hemos visto al hablar del “Efecto Prototípico de Rosch”, y otros tipos de sesgos, como son los utilitaristas, que ya iremos analizando.

 

Mayr tampoco aporta nada con vista a solucionar la “Paradoja de Gregg” u otros problemas de las estructuras taxonómicas. En cualquier caso hay que reconocerle el mérito de haberse adelantado en varias décadas a las recientes tendencias asociadas a la era de la informática. Otra cosa bien distinta es que Ernesto encubre como casar esta iluminación con su caduco concepto biológico de especie y su defensa de que las especies son entes reales. Ya que unificar en un corpus doctrinal tales propuestas resulta como intentar mezclar el agua con el aceite.

 

Adelantemos, que en cualquier caso el Criterio de Mayr es acertado, pero conduce a una paradoja: la que enfrenta las estructuras naturales y cognitivas que muestran el “síndrome de Willis” con las ideales de un sistema de información amigable y eficiente. Se trata lo que domino “Tensión Esencial de las Clasificaciones”. Sin embargo también adelantaremos que las estructuras de Willis detectadas en las taxonomías son más equitativas de lo que aparentan, y mucho más que las que se dan en la naturaleza. Dicho de otro modo, inconscientemente la mente humana ya intentaba enfrentarse a la susodicha tensión esencial. Ya abundaremos sobre el tema en contribuciones posteriores

 

 

Juan José Ibáñez

15:56 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (8)

Hoy, en el Boletín de Noticias de I + D + i aparece la noticia de ABC Digital: Desertificación: la respuesta de la investigación y la innovación. ¿De qué respuestas habla el autor?. De las mismas de siempre y basándose en los mismos y sempiternos argumentos manoseados maniqueamente, como siempre. Nada nuevo. Originalidad “0”. La prensa científica está repleta de estas comunicaciones vacuas cuando no falaces y lo que es peor aun a menudo argumentaciones que atentan contra la lógica científica más elemental. Ya abundaremos en ella cuando comenzamos un ciclo sobre la “Anatomía de los Fraudes Científicos y el Papel de la Prensa”. Ya que el fraude no consiste tan solo en manipular cifras, sino en vender vino rancio en botellas nuevas, etc. En ocasiones las razones son de naturaleza más política y, como en este caso, de política doméstica. Veamos porqué.


El autor de la nota mentada firma, no por determinado centro o colectivo, sino apoyándose en dudosos supuestos de “argumentos de autoridad”. Una cosa son los premios y otra bien distinta la reputación científica. La Prensa suele mezclar y denominar ambas excelencia. Craso error. No podemos comparar Cervantes con Marcial la Fuente Estefanía.  ¿Porqué no firma por su Centro de procedencia? Por la simple razón de que líneas abajo defiende el papel del CIDE (Centro de Investigaciones sobre Desertificación, CSIC-UVA, Valencia) en la red de centros que pretendería liderar de ser apoyada institucionalmente. Tal Instituto fue fundado en la década de los 90 por Juan Sánchez Díaz (Catedrático de la Universidad de Valencia) y el autor de la nota, con el inestimable apoyo de este Administrador como representante del Área de Recursos Naturales de la Comisión Científica del CSIC. Todo eso suele omitirlo cuando su ego desmesurado le hace firmar como fundador del susodicho CIDE. ¿Qué es lo que ocurre? Pues que la desertificación cada vez vende menos. Ya hemos hablado abundantemente del tema en esta weblog y abajo os remito a una buena parte de este material mediante sus correspondientes enlaces.

 

Ya comentamos que el desencanto por la desertificación viene por ser un concepto políticamente correcto y científicamente nefasto, tal cual está definido. Pero el autor de la nota es tenaz y ha vivido de las rentas durante tiempo. Un personaje prototípico de cierto colectivo que tanto daño está haciendo a la ciencia, en mi modesta opinión.

 

En el CIDE, centro al cual pertenezco en estos momentos y espero que por muchos años, cohabitan muchas más líneas de investigación. La desertificación es una más. Quizás un día deba cambiar de denominación para “desfacer entuertos”. Pero a lo que vamos (…)

 

El CSIC, con vistas a  su transformación en Agencia (en palabras de su presidente, aunque esta iniciativa se ha realizado varias veces con anterioridad, con dudosos resultados) viene evaluando a sus Centros, es decir su excelencia. Tales evaluaciones, históricamente han resultado ser un fiasco, estando sesgadas por intereses oscuros y a menudo tendenciosos. La culpa no es de la Presidencia que ordena su realización. Tan responsabilidad debe recaer necesariamente en aquellos que seleccionan los miembros de los comités y en estos últimos. Como resulta que las Presidencias y sus equipos cambian antes que los planes de actuación sean llevados a cabo, los informes mentados suelen terminar siendo papel mojado. Los nuevos Presidentes cambian de equipo y estos defienden otros intereses. Eso sí mientras tanto, a río revuelto ganancia de fundiraptores. Unas veces unos y otras otros.

 

La maniquea manía de confundir excelencia con numero de publicaciones ISI al peso, tiene como resultado que ciertos centros no salgan bien parados cuando se recuentan número de publicaciones por investigador. Mucha fanfarria pero al final todo se queda en las “cuentas de la vieja”. Así nos va. La problemática y relevancia de los centros de investigación va mucho más allá y no se puede cuantificar de manera tan pedestre. Pero eso daría lugar a un concienzudo trabajo carente de sesgos, y eso ya demanda mucho más trabajo, talento y buena voluntad por parte de los evaluadores. Los científicos, como los artistas tenemos egos desmesurados, a veces aliñados de codicias inconfesables y tal mezcla, mala de por sí, en comunidades pequeñas en las que nos conocemos todos, tiene resultados funestos.

 

Resulta que el CIDE, no ha quedado bien parado, como otros muchos centros, y otros que tampoco debían haber sido valorados como excelentes pues: “quien hace la ley hace la trampa”. El CIDE puede y debe mejorar. Eso sí, las directrices que se la han dado se me antojan irreales, alucinantes y dan fe de que los evaluadores no han acartado (ni de lejos) a calibrar correctamente la problemática del centro (en los Centros Mixtos Universidad-CSIC las evaluaciones deben realizarse con mucha más cautela si se quieren dar recomendaciones viables; en el caso del CIDE la cuestión se complica, por cuanto también intervienen dos Consejerías de la Comunidad Valenciana).  Como en cualquier otro instituto científico, vaya bien o no, sea bien valorado o no, siempre resulta necesario un acto de reflexión y humildad, con vistas a afrontar el futuro. Nadie mejor que los propios integrantes del centro, acompañados de expertos que estén allí y calibren adecuadamente su actividad durante el tiempo que sea necesario (actividad muy onerosa) para definir prioridades de futuro “viables”. Esto no se ha hecho. Será el propio CIDE quien deba asumir tal responsabilidad.

 

Actualmente, las Presidencias del CSIC porco pueden hacer más que dar recomendaciones, por cuanto carecen de la financiación necesaria como para llevar a cabo verdaderas políticas de Centro e Institución. Más que nada los Centros son castigados o beneficiados en lo concerniente al número de plazas y becas, ya que las financiaciones las obtienen ellos, no la Presidencia.  Dicho de otro modo, tales castigos o recompensas ya están sesgados en función de la composición de las Comisiones Evaluadoras que eligen los Coordinadores de Área. Y como estos tienen una visión sesgada (intencionada o subconscientemente, que de todo hay), los dados están cargados. Y resulta que el CIDE, producirá menos que otros Institutos, pero en contraste se autofinancia muy bien. Más aun, de seguir las recomendaciones de la Comisión Evaluadora,  se perdería capacidad de captar recursos, por lo que en el mejor de los casos, la “potencialidad para mejorar la producción científica” en función de los criterios dimanantes de la Presidencia no sería tan viable como quieren hacer creer las autoridades del CSIC. No todo se traduce en producir papers en revistas ISI, con escasa visibilidad, como ocurre en muchos centros premiados (“de excelencia”, según nuestros “jefes”). Esta paradoja no solo incumbe a este centro sino a otros muchos repartidos por distintas CC.AA, en donde la financiación autonómica tienen otros intereses más o menos locales, que no favorecen la publicación de los ISI papers. Dilema difícil de solventar. ¿Qué pasaría si la autofinanciación prevaleciera sobre el criterio de ISI papers al kilo?. Muy simple en CIDE hubiera sido premiado y otros que ahora lo son castigados. Esto ocurre en UK por ejemplo, por lo que descalificar a todo un colectivo con un criterio tan sesgado y frágil se me antoja injusto.

 

Ahora bien, lo que propone el autor de la nota es identificar CIDE con desertificación. No es así. Por otro lado, como autodenominado Fundador debería haber realizado una seria autocrítica sobre sus propias responsabilidades, que son muchas ya que también fue director del Centro durante muchos años. Como miembro del CIDE puedo decir que la evaluación deja mucho que desear. Aunque lleva razón en ciertas cuestiones y en otras no.  Más aun sus directrices son utópicas sin una política presidencial (de plazas y contratos) que la respalde. Y ese no es el caso. Sé que la mayoría de mis compañeros mantiene la misma opinión.

 

Demasiado tarde la elaboración de una Red InterCentros sobre un tema que cada vez despierta menos interés en España y la UE para liberar fondos y auspiciar iniciativas. Una cosa es que desde el MIMAN sus autoridades hablen de un tema el “Día Mundial de (…)” y otra bien distinta que les interese realmente.

 

Demasiado tarde y mal, le diría al autor de la nota por no ser más explícito.  El CIDE buscará otra salida a su pesar. Y si no al tiempo. ¿Por cierto que tenía esta noticia de novedad? ¿Ven ustedes el valor y las verdaderas intenciones de numerosas notas científicas? En este país falta prensa científica de rigor: separar el grano de la paja.

 

Otras Notas sobre desertificación en esta Weblog.   

 

Semana de la Weblog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies” Sobre el Año Mundial de los Desiertos y la Desertificación

 

Desertificación: ¿Mito o Realidad?: Los Problemas Inherentes al Concepto de Desertificación

 

SOS: La Comunidad Autónoma de Madrid presenta un alarmante estado de desertificación

 

Política Internacional y Desertificación

 

Desertificación en el Sur de Europa y en el norte ¿Qué?: Polvo versus Barro

 

Política, Desertificación y Decepción

 

Conceptos Políticamente Correctos y Científicamente Incorrectos: El Caso de la Desertificación

 

Desertificación y Cambio Climático: Realidad y Huída Hacia Delante

 

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Carta Abierta a Cristina Narbona: ¿Sra. Ministra Quién la Asesora en Materia de Desertificación?

 

Dificultades para Cuantificar la Erosión del Suelo

 

La Erosión Histórica: Índices de Leptosolización y Paisajes Erosivo

 

Consideraciones Críticas sobre la Estimación de la Dinámica Erosiva Actual y Algunas Prácticas Seculares de Conservación de Suelos (Las Terrazas)

 

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Análisis Geográfico de la Erosión Hídrica en Europa: Regiones Biogeográficas y Grandes Cuencas de Drenaje

 

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Haciendo Oídos Sordos del Conocimiento Campesino: El Problema de cómo Labrar en Laderas

 

Arquitectura de los Suelos y la Vegetación en los Ambientes Áridos y Semiáridos

 

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Malos Augurios para los Suelos de España: Su Pérdida y Deterioro Continuarán, Según las Autoridades

 

Nuestra Bitácora no Desaparecerá, Aunque Seguramente Cambie de de Casa: Reflexiones Sobre un Agravio Manifiesto

 

Juan José Ibáñez  

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