Hay días que uno se levanta y comienza a recibir bofetadas por doquier (personales, profesionales, etc.). Este es un día aciago que todos habréis sufrido más de una vez, por desgracia. Por tanto me comprendéis sobradamente. Y si sois españoles y os dedicáis a la edafología aún más. Parece ser que es inútil lo que un edafólogo haga y el esfuerzo que realice con vistas a ser reconocido como un científico, como cualquier otro. Es indiferente los méritos profesionales y el empeño personal que uno ponga en la batalla. Más que científicos de las CC. del Suelo parece que en este santo país somos considerados como científicos por los suelos: rastreros. ¿Molesta que una Weblog de Edafología sea la más visitada o popular en un sistema institucionalizado y subvencionado por un Organismo Oficial? Lamentablemente parece ser que sí. Este administrador, muy bien arropado por sus amigos y colegas, se está partiendo el alma con vistas a divulgar la edafología en estos blogs. Como no es nuestra intención molestar a nadie, he decidido cerrar temporalmente o definitivamente esta bitácora, a la espera que los restantes colaboradores (administradores asociados) me den su opinión. Después seguiremos nuestra andadura o callaremos para siempre.
No debería extrañarme lo ocurrido esta mañana, por cuanto en mi institución nos tratan igual. Por citar tan solo mi caso (no me atrevo a hablar en nombre de los colaboradores; cada uno tendrá su opinión), he intentado promocionarme en mi carrera profesional siéndome denegado cualquier ascenso ante investigadores de otras disciplinas con menos paper ISI y con menos citaciones por sus colegas. ¿Razón? Siempre las hay “ad hoc”. En el último concurso de méritos, fue que los restantes candidatos “Área de Conocimiento en CC. de la Tierra y del Espacio”, publicaban en Revistas de mayor Indice de Impacto. Por razones obvias, las de suelos lo tienen menos. Ahora bien, si uno tiene muchos trabajos con veinte y treinta citaciones, ¿Por qué es rechazado frente a algunos que tienen como mucho dos o tres? Obviamente, hay Castas en Ciencias y la Edafología es de las más bajas. Y como tal se nos trata. Hay días en los que uno no puede soportar esta pesada losa y desea tirar la toalla definitivamente. Hoy es ese día.
Lamento interrumpir nuestro trabajo. Dedico entre dos y tres horas diarias para que nuestra weblog salga adelante. Obviamente, vosotros sois los que juzgáis. No me ampararé en la audiencia, ya que en vuestros comentarios algunos la alabáis y otros la vilipendiáis. No todos los comentarios están recogidos, por cuanto borro los insultos, los ofensivos, los triviales y los disparatados. Ahora bien, una cuestión es vuestra opinión y otra bien distinta la institucional. Personalmente yo no quiero estar en donde no se valora mi trabajo. Tampoco quiero perjudicar a mis compañeros de andadura, ni a la propia disciplina a la que me dedico y tanto quiero.
No es inusual que se me considere temperamental, altanero y conflictivo. Tan solo acepto y reconozco mi primer defecto. Si soy conflictivo siempre ha sido por defender mi disciplina y lo que creo que es justo. Altanero Jamás. Cuando uno entiende que no se le trata de acuerdo a sus esfuerzos y méritos, no es soberbia decir basta. Se trata de dignidad. En cualquier caso, debo agradecer a los administradores y técnicos de que gestionan el Sistema de Weblogs de la CAM su enorme paciencia y amabilidad con mi persona. Otra cosa es que estemos de acuerdo o no en algunas decisiones.
Tendréis noticias nuestras cuando todos los colaboradores de esta weblog den su opinión sobre lo que a mí tanto me ha perturbado y consensuelos el futuro de nuestra bitácora. En cualquier caso gracias por vuestra atención. Al menos pese a quien pese, con independencia de nuestras opiniones y modo de entender el contenido de esta bitácora, habéis mostrado que los suelos sí os interesan, y mucho más que a los políticos. Gracias a todos.
Con nuestra más cálida gratitud hasta pronto o hasta nunca. Es, o ha sido un placer haceros disfrutar a algunos, lamentando también los que se hayan sentido frustrados u ofendidos. A estos últimos mis disculpas, ya que soy yo el que ha contestado todos los comentarios.
Juan José Ibáñez