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sábado, 03 de junio de 2006

La inmensa mayoría de las clasificaciones elaboradas por la mente humana son jerárquicas. ¿Cuál es la razón? ¿Tradición, capricho o necesidad? La Comunidad científica no parece poder ofrecer una respuesta clara. Sin embargo, sí la hay ¿podría el hombre abordar un constructo taxonómico diferente, tanto o más eficiente? Esa es otra cuestión, aunque y, personalmente albergue serias dudas.  Y  parte de la respuesta la mostramos al hablar sobre las enseñanzas de las taxonomitas folk en biología. Es decir existe una respuesta inmediata (pero hay otras igual de relevantes) que concierne a los ámbitos de la antropología, ciencias cognitivas y psicología experimental.


Resulta curioso que la mera mención a una taxonomía nos lleve a Lineo. Si buscáis en Wikipedia o en cualquier diccionario normal. Enseguida emergen, tal esfinges majestuosas, las taxonomías biológicas. ¿Por qué? No tengo una respuesta clara. No creo que nadie la posea. Simplemente han sido las más estudiadas y trabajadas a lo largo de los siglos. En otras palabras, no existen prácticamente estudios científicos rigurosos sobre los constructos taxonómicos. Hecho que resulta asombroso, cuando buscamos para investigar hasta los detalles más insignificantes, con tal de ser originales.  Y allí fui yo a poner una pica en Flandes. Este es el resultado de mis esfuerzos. Otro cosa bien distinta es que la pica termine o no adornando mi trasero. El tiempo lo dirá. De momento tengo engañados a muchos y enfurecidos a otros tantos. 

 

Al hablar de las taxonomías Folk, comprobamos que:

 

  1. Todas las culturas han elaborado sus taxonomías en base a categorizaciones duras (booleanas) o no solapantes.
  2. Que suelen en la inmensa mayoría de los casos son jerárquicas (clasificaciones anidadas de finura decreciente) y
  3. Que las clasificaciones de estas culturas primitivas se asemejan mucho a las elaboradas por los científicos.

 

Es decir, la respuesta esta dentro y “no ahí fuera”, como afirmaban los de “Expediente X”. Parece ser que los seres humanos procesamos así la información desde que el hombre es hombre.  El tema de cómo elaborar clasificaciones ha emergido muy recientemente, en la era de la informática, así como en la a veces relacionada de cómo organizar la ingente cantidad de documentación científica (o de otra índole) de la que disponemos actualmente. Otro tema bien distinto son las necedades vertidas por los  ultra-defensores de las taxonomías numéricas. Resulta pues, que cada maestrillo quiere elaborar su propio librillo, sin atender debidamente a los antecedentes. Surge así una plétora de propuestas, muchas de ellas de libre acceso en Internet que intentan descalificar o soslayar la razón de ser de las clasificaciones jerárquicas (como es el caso de las denominadas ontologías informáticas). Es obvio que haciendo uso de potentes sistemas de computación se pueden obtener otros constructos.  Ahora bien, la capacidad de procesar la información y de memorizar de la mente humana es limitada. Si hubiera otra alternativa debería ser muy simple. Hasta ahora no se ha encontrado. Y si la hubiera deberíamos, posiblemente reiniciar nuestro aprendizaje, ya que la jerarquización es consustancial al ser humano a no ser que se trata de clasificaciones enormemente simples. De hecho una buena parte de los motores de búsqueda, tipo Yahoo, trabajan jerárquicamente. No se debe reemplazar lo que funciona bien, si no hay otra alternativa constatadamente mejor. Y eso no ha ocurrido.

 

El filósofo, Jesús Mosterín, quien ha investigado mucho el tema nos habla de simples listas de categorías o clasificaciones nominales (algunas clasificaciones indígenas de suelos, que no las biológicas, son de esta naturaleza). Otra alternativa son las tablas bináricas o dimétricas, como lo es la clasificación atómica (o tabla periódica de elementos) propuesta por Mendeleyev (la clasificación australiana de suelos resulta ser de esta guisa). Los franceses, siempre muy suyos para todo, con tal de distinguirse de los demás son capaces de todo, proponiendo en su sistema nacional de clasificación “Referentiel Pedologique”,un constructo bastante singular, que de hecho se asemeja bastante a la WRB de la FAO, pero con ciertos matices dignos de reseñar (yo lo haremos a su debido tiempo). Se trata de una categorización de las clases de suelos que se representan mentalmente en un espacio multidimensional. Tales clases pueden ser agrupadas eventualmente, si bien tal proceso no forma parte del sistema en si mismo. Lleva ya alrededor de un decenio en el mercado, pero no ha logrado despertar ningún entusiasmo. Como hemos dicho la WRB pretende no jerarquizar, pero sin darse cuenta lo hace. Ya hablaremos sobre este asunto en otra contribución.  El resto de los sistemas clasificatorios en suelos son jerárquicos, variando tan solo la “profundidad” o número de niveles de la jerarquía y, como es lógico sus respectivos criterios.

 

Ninguna clasificación es totalmente neutral u objetiva, por mucho que se empeñen sus arquitectos, adolecen de diversos sesgos de toda índole. Ya mencionamos uno de ellos al hablar de cómo he ido colaborando con los expertos de la clasificación americana de suelos en los últimos tiempos.   Del mismo modo ya hemos mentado alguna de las propiedades más elementales de los constructos taxonómicos, como lo son su parentescco con las denominadas Curvas de Willis.

 

Más aun si usted analiza en su PC como organiza la información verá, con toda seguridad que es jerárquico (directorios, subdirectorios, carpetas, subcarpetas anidadadas jerárquicamente y documentos).

 

Pues bien, cabe preguntarse: ¿existen otros criterios ajenos a la nuestros esquemas cognitivos innatos que justifiquen la elaboración de Jerarquías? La respuesta es afirmativa. ¡Si! Aquí intervienen las Ciencias Físicas, y más concretamente la termodinámica y la Física de los Fractales. Pero no nos adelantemos.

 

Una taxonomía o clasificación puede considerarse como un Sistema de Información que debe ser amigable a la hora de organizar, buscar  y almacenar la información. Y es aquí, en donde el padre del (desafortunado pero aceptado, eso sí, con  muchos detractores) famoso concepto biológico de especies dio en el clavo por serendipidad (descubrimiento afortunado), en contra de su filosofía.  Se trata de una de nuestras próximas contribuciones:

 

Las Taxonomías como Sistemas de Información y el Criterio de Ernest Mayr

 

 

Juan José Ibáñez

15:50 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (13)