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lunes, 29 de mayo de 2006

Aunque como ya comentamos, en esta weblog nos centramos esencialmente en los aspectos  medioambientales de los suelos, más que en los relacionados con la agronomía, intentaré en una serie de contribuciones relacionar los suelos con los temas agronómicos.  Por ello voy a comenzar una serie de entregas para intentar dar respuestas sencillas y claras, desde la particular óptica de formación de nuestros lectores.

 

La historia de la Química Agrícola de los siglos XVIII, XIX y hasta mediados del XX tiene como objetivo el uso el suelo con fines agrarios: los edafo-agro-tecno-sistemas deben de producir más.  El avance en el manejo de plantas (en todo o en parte) permitirá que otros agro-tecno-sistemas se independicen del suelo, desarrollando nuevas formas de cultivo sobre soportes sólidos (cáscara de arroz, madera, turba, arenas…) sobre líquidos (cultivos hidropónicos,  uso de técnicas como la NFT, etc) o en el espacio (aeroponía) que se emplean para hacer frente a situaciones económicas y sociales muy variadas.

 

Con el tiempo el objetivo deriva hacia la producción en situaciones forzadas (cultivos a la carta), estrategias para la producción de alimentos con propiedades específicas (ricos en vitamina C, en fibras etc) y hacia otros campos como la floricultura, la producción de plantones o la micorrización de plantas varias, económicamente mas rentables.


En la década de los 70, desde Canadá se promueve una nueva inquietud, “el uso de lo natural”.  En los países desarrollados, afectará a muchos ámbitos sociales, desde el cuidado de la piel con los cambios pertinentes en la formulación de cosméticos, hasta la sensibilidad frente al riesgo en el consumo de determinados colorantes alimentarios de origen químico, cuya inquietud llega hasta nuestros días.  En la esfera política se implican los Ministerios de Agricultura y Sanidad y se crea el de Medio Ambiente. Respecto a los cultivos, aparecerá una batería de acciones Legislativas que limitan el uso de biocidas, y establecen controles sobre la calidad de las aguas, abonos y enmiendas.

 

La sensibilidad social se orienta hacia los sectores agroalimentarios con la generación de alimentos de “calidad” que abre el camino a las agriculturas orgánica, de precisión o ecológica, dentro de un criterio de sostenibilidad sobre el que muchas personas opinan, pero sin percibir que el sujeto a sostener es el suelo.  Preocupados por la situación, los gobiernos de nuestro entorno europeo  (unos más que otros) se enfrentan a un nuevo reto: producción de calidad y una conservación y en su caso mejora de los suelos.

 

Esta corriente de opinión se pone de manifiesto con un cambio de cultura en el manejo de los suelos, de autolimitación en la aplicación de fertilizantes inorgánicos, de desarrollo de la agricultura orgánica y el uso de nuevas técnicas que, como la siembra directa y otras muchas estrategias, evitan su degradación y su pérdida de suelo, al comprender el valor de este patrimonio. Con los cambios en la política de subsidios económicos de la UE a la producción (Ayudas de la PAC), la nueva estrategia económica pretende el concepto de autarquía productiva y con ella los excedentes de producción comunitarios, pero va a afectar a los cultivos de amplias zonas de España y al bolsillo de nuestros agricultores. Por ello España se prepara para nuevos retos productivos, dentro del “marco comunitario”.

 

Sin embargo, al preparar una mesa redonda sobre Cultivos Energéticos, que se va a desarrollar en mi Universidad, he observado una ausencia preocupante y sistemática en muy diversos artículos: EL SUELO VUELVE A SER EL GRAN OLVIDADO.

 

Preocupa la formación de biomasa, los productos que se pueden derivar, los rendimientos energéticos y económicos…, pero nadie tiene en cuenta que la raíz profunda de este cambio estratégico se ubica en el lamentable estado de deterioro de los suelos… a de lo que queda de ellos. 

 

De aquí mi determinación a transferir mis conocimientos a este amplio sector de empresarios agrarios y técnicos en fertilizantes y residuos, en la creencia de que todo la ayuda es poca, y de que la evolución en el uso agrario del suelo, tiene como base fundamental el conocimiento y manejo correcto de la Edafología, sin menospreciar otros ámbitos, como veremos más adelante.¡

 

El esquema se indican son los puntos clave de todo el sector, de acuerdo con muchas de las conclusiones que han ido apareciendo en los documentos sobre “una estrategia europea para la defensa del suelo”.

 

 

 

Así, el conocimiento del suelo, y los factores y procesos que lo controlan, es algo que se debe difundir y manejar de forma adecuada. EL SUELO NO ES UN SIMPLE SOPORTE DE PRODUCCIÓN.

 

Es loable el esfuerzo que se está haciendo para que las clasificaciones de suelos sean útiles y accesibles.  Sin embargo, si estas no se popularizan entre los agricultores de España, su repercusión será nula sobre todo a la hora de enfrentarse ante alternativas creativas a las que obliga “nueva PAC.  

 

Divulgar aspectos básicos de la vida, organización y funcionalismo del suelo ya está apareciendo en esta Weblog, gracias al acertado empeño del Administrador, y del equipo colaborador, del que hoy formo parte, gracias a su elegante comportamiento.

 

El segundo nivel del cuadro “la solución nutritiva” proporciona dos posibilidades estratégicas a todos los que deseen independizar el cultivo, de los factores climáticos y/o edáficos.:

 

            Cultivos con suelo (a rectificar de acuerdo con el tipo de agricultura elegida ),         

            Cultivos sin suelo (pudiendo diseñarse “on line” los criterios de nutrición según los                            protocolos que diseñan los expertos en Química Agrícola y Fisiología Vegetal                         para cada planta y periodo de desarrollo (momento fenológico).

 

Los cultivos bajo plástico u otro tipo de tecnologías, exigen ideas claras sobre bajo qué régimen lumínico deben de trabajar, cómo establecer los parámetros atmosféricos de cada ámbito de producción y que niveles de uso del agua exigirá el desarrollo vegetal. Este será el momento de hablar sobre la fotosíntesis y sus productos, bajo distintas estrategias de calidad y propiedades de los productos alimentarios que deseemos obtener.            

 

El uso de fitoprotectores, hoy por hoy y salvo excepciones, es obligado en ambas alternativas. Únicamente razones de Seguridad Alimentaria, Sanidad Vegetal y de Salud del Suelo serán los limitantes de su uso.  La verdad es que la disponibilidad de moléculas está siendo drásticamente restringida, no sin razón, por las autoridades al efecto, de la misma manera que técnicas como la selección natural de especies y la ingeniería genética proporciona al agricultor un cierto respiro.  En este campo, la estrategia de trabajo desarrollada por Antonio Bello y sus colaboradores, para generar suelos supresivos, tiene especial relevancia en cultivos con suelo, mal que les pese a ciertos sectores, que han perdido como aliado al Bromuro de Metilo.

 

Si algo tiene importancia estratégica-económica, es el espectacular avance de la Tecnología Alimentaria, desarrollada desde años recientes en las facultades universitarias bajo contratos industriales. Todavía se espera mucho de ellas.  La inclusión de nuevos perfiles formativos, ha hecho avanzar de manera espectacular procesos y métodos de conservación, transformación y elaboración de los alimentos de todo tipo, y los avances de conocimiento ha permitido el desarrollo de una parte de la “nueva cocina” y de los excelentes caldos que salpican toda la geografía de España.

 

Pero el esquema continúa, ya que todo el proceso productivo y de manejo genera residuos. Sigámosle.

 

Queda claro que, desde mi óptica de clasificación de la MO, estos residuos son una  necromasa muy rica en agua. En poco tiempo se inician procesos de putrefacción dado el periodo de almacenamiento y contaminación ambiental por bacterias y hongos, y su riqueza en contenidos citosólicos, altamente biodegradables. Por ello hay que compostarla (sanitarizarla frente a patógenos). No más. ¿Porqué?

 

Si el fin es convertirlo en una aporte orgánico, magnífico para la rehabilitación de suelos, (dado el agua y la energía química que guardan), no se entiende el empeño en extraer dicha energía como Biogás, cuando este se genera a partir de las moléculas que son más útiles para revitalizar a los suelos, dado el estado lamentable que éstos presentan y evitando así los procesos erosivos que tanto preocupan.  Y desde el punto de vista económico, ¿no podrían los agricultores entrar por esa puerta a las subvenciones que se abre en el marco “Medio Ambiente” y rehabilitación de suelos, teniendo en cuenta que parte de esas ayudas van a darse por el “incremento de la materia humificada que consigan después de un determinado cultivo”?.

 

Y si ese cultivo es energético, no se podría combinar con la subvención de 45 euros/Ha de los denominados energéticos.  Además, si los cultivos energéticos se definen como de producción RAPIDA DE LA MAYOR CANTIDAD DE BIOMASA, ¿no precisaremos de estrategias de restitución rápidas para mantener el suelo?  ¿Seguiremos con la misma estrategia de fertilización inorgánica?.

 

O pensamos con la cabeza o el futuro de nuestros suelos será incierto y caminaremos por las sendas como la erosión, la contaminación de suelos y aguas, y no reduciremos los contenidos en CO2 atmosféricos (otro objetivo), al mantener una política productivista a ultranza.

 

Cordiales saludos

 

Salvador González Carcedo

18:16 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)

Los cultivos energéticos plantean un debate apasionado, de gran interés de futuro, dado el actual valor de los combustibles fósiles.

 

Mi tierra, Castilla y León, es una de las Comunidades que actualmente dedica, más superficie, y el desarrollo de las industrias de “transformación”, es uno de los más avanzados. Sus autoridades lo promocionan de manera intensa.

 

D. Jesús Fernández, Catedrático de Producción Vegetal de la ETSI de Ing. Agrónomos de la UPM, de reconocido prestigio en el tema, tiene una extensa y acertada revisión del estado de situación, orientando estos cultivos hacia tierras marginalizadas, que sufren de forma directa el impacto económico de la “nueva PAC”. En él plantea dos enfoques productivos diferentes:

 

Obtener semillas y otras partes del vegetal, para obtener biodiesel.

Obtener biomasa para, mediante incineración, obtener energía eléctrica.


Casi todo el mundo está de acuerdo con este objetivo de producción: Estado, sindicatos, estamentos públicos y privados, científicos, tecnólogos, medio-ambientalistas… 

 

Algunos “locos del suelo” tenemos ciertas dudas, después de revisar más de 200 artículos y manifestaciones de todo tipo, dado que con una sola excepción, nadie habla de los suelos, en una España que carece de un modelo formal y cultural claro de protección de suelos, inmersa en un cúmulo de intereses contrapuestos que sobre este “objeto de deseo” inciden, y con una batería de propuestas legislativas, apunto de nacer para toda la Comunidad Europea, derivadas de esa dichosa “estrategia para la defensa de los suelos. 

 

Aquella excepción nos indica, en un primer apartado, que no hay que preocuparse de los suelos, para añadir, casi a renglón seguido, argumentar que ya que existen, tecnología, fertilizantes y agroquímicos suficientes en el mercado, como para sortear, cualquier impedimento que rebaje la producción.  Por el contrario, la gran preocupación de la gran mayoría es cómo llegar a conseguir los 40-45 euros/Ha de subvención europea, y cuanto debe de recibir el agricultor de la parte industrial transformadora, para que el cultivo agroenergético sea “rentable”.

 

Como consecuencia, seguimos con el mismo esquema: Agricultor como rendimientos mínimos, industria con beneficios industriales adecuados al mercado, y el suelo con el mismo patrón: Explotación agraria.

 

Sabiendo de la impopularidad que conlleva opinar a contracorriente de la generalidad, y con el debido respeto a todas las opiniones de los lectores, me atrevo a revisar ciertos planteamientos.

 

1ª.  Las causas agrarias de esta necesidad (las energéticas son obvias).

 

El esquema de las ayudas a la PAC, que hasta hoy veníamos disfrutando, se centra en una diferencia de nivel del sector agro-económico, muy distante de otros sectores productivos.

 

Muchos de los cultivos de secano nunca fueron rentables, pero los criterios de autarquía productiva exigían asegurar unos mínimos, para el abastecimiento de la población. Por ello en el recuerdo queda la imagen infantil de los silos. Los excedentes servían para la exportación y proporcionaban riqueza al país.

 

La aparición de la Unión Europea, con unos grandes desequilibrios productivos entre los distintos Estados Miembros, generó unos grandes acúmulos de alimentos cuya producción, conservación y gestión había que reordenar mediante subvenciones y limitar mediante cupos.  La entrada de nuevos Estados agrava la situación y los nuevos criterios de distribución de los fondos comunitarios nos afecta directamente.

 

Ahora, solo algunos agricultores que dedicaron aquellas ayudas, con visión económica de futuro, para sustituir sus cultivos hacia otros de mayor rentabilidad, no tienen miedo.

 

Los que mantuvieron un criterio inmovilista, pensado en que esto de la PAC era para siempre, y dedicaron las subvenciones únicamente a alcanzar los estandar de vida de otros sectores, silos tienen, ya que aquel tipo de agricultura “productivista” ha fallecido.

 

2. ¿Cuáles son las amenazas, al suelo, que se derivan de la agricultura agroenergética?,

 

Si aceptamos la definición dada a la agricultura agroenergética, que pretende grandes producciones de biomasa, o de determinadas partes de la planta, en el mínimo tiempo posible, los problemas, desde el punto de vista del suelo, serán los mismos que afectaron a sus anteriores producciones:

           

1. Roturación más intensa de los suelos productivos (más erosión eólica, hídrica.)

 

2. Mayor aporte de fertilizantes  (mas desagregación de las estructuras agregacionales, mas pérdida de MO, menor retención de agua en los suelos )

 

3. Mayor uso de plaguicidas distintos (incremento de la contaminación difusa, pérdida de biodiversidad de los suelos, aparición de nuevas plagas y enfermedades vegetales).

 

Y dado que las producciones no están directamente relacionadas con el consumo humano o animal, se perciben nuevas amenazas a los suelos:

 

- Aporte masivo de lodos de depuradora a los suelos (legislación más flexible aún)

- Aporte de todo tipo de compost  (con más permisividad legal).

- Mayor incidencia en la despreocupación por cuidar los suelos.

 

Baste para ello las recomendaciones que sobre cultivos agroenergéticos diversos, hacen las Comunidades de Castilla y León, Castilla La Mancha y Comunidad Foral de Navarra.

 

3º ¿Podemos intervenir los edafólogos intentando introducir algo de racionalidad en el tema, contemplando criterios de otro orden, y evitando así el desastre ecológico y ambiental que se avecina?

 

Defender al suelo y producir no están enfrentados.  Resolver este problema significa pensar a largo plazo (cosa difícil en esta sociedad ambiciosa y consumista) y revisar el resto de las subvenciones que llegan con la nueva PAC.

 

a) Incrementar la productividad de los suelos es posible mediante el uso del   conocimiento, incluso en los suelos tan deteriorados de que disponemos, si en vez de consumir suelo, lo creamos y damos importancia a sus propiedades. Para ello hay que propiciar el conocimiento del suelo. Ya se que el proceso es lento, pero las subvenciones para tal fin, son y serán cada vez mas cuantiosas, desde la Unión Europea.

 

Ello exigirá cambiar el chip productivista a ultranza en las Escuelas de Ingenieros Agrónomos, en los Sindicatos Agrarios, y en organizaciones que defienden el Medio Ambiente.  El suelo será su centro de atención preferente.

 

Además deberá de generase una política coordinada entre los Ministerios de agricultura, Educación y Ciencia y de Medio Ambiente, que contemplen no solo al suelo, sino también a las problemáticas de la energía, del agua y de la Salud de Suelo (diversidad biológica, organización, componentes supresitos, sanidad y un muy largo etc).

 

Aunque no lo parezca, nosotros ya participamos en este proceso. Nuestro administrador y el equipo de colaboradores, lo intentamos de corazón. Gracias por leernos. Vds. también participan.

 

b) Incrementar la producción significa conocer tanto de la planta como del suelo y de los factores que afectan a la producción. Sin olvidar que podemos obtener biomasa sin necesidad de uso de suelos.

  

Las especies dedicadas a producir biomasa con fines energéticos pueden ser herbáceas y leñosas. Ambas tienen gran interés dada su capacidad para generar suelo. 

           

Dice el Prof. Fernández: los cultivos susceptibles de ser utilizados como productores de energía deben de estar seleccionados de acuerdo con la premisa general de obtener de forma rentable la máxima cantidad posible de energía neta compatible con las condiciones edafoclimáticas de cada zona,”.

           

Y añado, esto implica que el balance energético de la producción sea positivo para el suelo (en forma de MO, de rizodepósitos y de biodiversidad), y que el suelo vaya incrementando su capacidad de retención de agua, de nutrientes minerales (incremento de la CEC) y de circulación e intercambio de gases (organización agregacional del epipedón o capa superficial del suelo)  Es importante dejar sobre el suelo una parte de esa biomasa, para evitar la pérdida de agua (mulching) y la erosión por impacto y escorrentía.  De la misma manera que en agricultura tradicional, debe de aplicarse la siembra directa y otras técnicas procedentes de la  agricultura de conservación. 

 

Bajo estas perspectivas, las ópticas de rentabilidad económica, tardarán en llegar, pero hay otros caminos de ayuda, previstos en la “nueva PAC” que subvencionan los incrementos de MO y otros parámetros de calidad de los suelos.

 

A título de complemento, las especies dedicadas a producir biodiesel y que están sujetas a lo escrito anteriormente, en cuanto a su cultivo se refiere, el Prof.  Fernández las clasifica en:

 

Cultivos oleaginosos para la producción de aceite transformable en biodiesel (conjunto de ésteres metílicos o etílicos de los ácidos grasos de los aceites vegetales) para sustitución del gasoleo de automoción.

 

Cultivos alcoholígenos para la producción de etanol utilizable en sustitución total o   parcial de las gasolinas de automoción o para la producción de aditivos antidetonantes exentos de plomo como el Etil-Terbutil-Eter (ETBE). Cultivos lignocelulósicos para la producción de biocombustibles sólidos utilizables con fines térmicos, principalmente para la producción de electricidad (agroelectricidad).

 

Un aspecto alternativo de producción vegetal, como fuente de biomasa que no precisa suelo natural, es el que tiene como modelo los clásicos filtros verdes, utilizados para la depuración de aguas residuales de pequeñas poblaciones.  Una variedad desarrollada por el Dr. García del Moral, Profesor de Fisiología Vegetal de la UPM es el cultivo de determinadas algas sobre canales de conducción de aguas tratadas, técnica que bajo las siglas FMS (Filtros de Macrofitas) se están aplicando con  éxito sobre las aguas residuales de Villacañas, dentro del programa europeo LIFE.

 

3º. Los balances de Materia y Energía deben de tener presente el estado actual del suelo.

No descubro nada al afirmar que los suelos de amplias zonas están o muy deteriorados o han desaparecido. Tampoco pretendo decir cuales son las razones que nos llevaron a esta situación, pero la historia nos recuerda que para hacer etroceder a los árabes, el Cid Campeador ya empleaba la estrategia militar de tratar nuestros suelos a “sal y fuego”. Para evitar el último apéndice, todavía hoy hay que perseguir a los que gustan de “dar candela” a los rastrojos…

 

De los abusos, no vamos a recordar de donde salió la madera para la “Armada Invencible”, jamás reforestada y mejor no recordada… ¿hablamos de deudas históricas?.

 

Gusta mucho hacer balances. Si hablamos de explotación, baste con ir al  diccionario, ver el significado de la palabra y recordar donde se ubicaba el granero de España.  Y es por ello por lo que determinas personas que vivimos en una Comunidad que energéticamente es excedentaria (productora de energía atómica, hidráulica y eólica) debemos de repartir los esfuerzos productivos en agroenergía, para recuperar nuestros suelos, duramente castigados por la explotación.

 

El suelo es un sistema.  El mantenimiento de su actividad depende de su estado de conservación. De la misma manera que una industria exige “mantenimiento”, es hora de que generamos un auténtico plan de recuperación de nuestros suelos, evaluando cuanto C humificado se pierde anualmente y cuanto se debe de restituir no solo para mantener sus niveles, sino para ir ganando en presencia.  La energía química de restitución que aportan los rizodepósitos y el muching son fundamentales.  La agroenergética no solo puede ser un recurso paliativo para compensar el alto costo de petróleo.  Debe de servir además para incrementar determinadas propiedades, como su contenido en Carbono orgánico, organización agregacional, y capacidad de pretención de agua, que induzcan a una recuperación de la biodiversidad y amortigüe el impacto que se generará por la elevación de la temperatura derivada del cambio climático que nos sobreviene.  Debemos de establecer un auténtico plan de lucha contra la erosión, que frene el impacto de las, cada vez mas frecuentes, gotas frías. Y si todo esto está subvencionado por la Unión Europea, mejor

           

Hoy he salido reivindicativo.  Un día es un día.

 

Saludos cordiales

Salvador González Carcedo

 

15:19 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (9)