Hola a todos, cuando comencé a participar en esta weblog, Juanjo me pidió que os diera mi concepto de suelo, os lo definí como una gran factoría viva destacando el papel fundamental de los microorganismos, y seguí hablando de la materia orgánica como uno de los componentes fundamentales del suelo, que junto con los componente inorgánicos, el agua, el aire y la biología (microflora y microfauna), contribuyen a los procesos de formación de suelos y a su fertilidad. También hablamos de los factores que van a incidir en su contenido y calidad y como consecuencia en su influencia sobre la propiedades químicas y físicas de los suelos. Podríamos seguir hablando de su influencia en las propiedades biológicas, de su papel como reserva metabólica por sus contenidos en carbono y nutrientes, de su efecto estimulando o inhibiendo según los casos la actividad enzimática, o proporcionando reguladores del crecimiento de las plantas. También podríamos hablar de su efecto antibiótico frente a organismos patógenos (biofumigación) y sin olvidar su importante contribución a la resiliencia del ecosistema siendo capaz de disminuir e incluso inhibir los efectos de las perturbaciones ambientales acelerando los procesos de recuperación.
Sin embargo, afortunadamente, del mismo modo que han aumentado nuestros lectores (gracias por serlo), también ha aumentado el número de colaboradores y entre ellos contamos con nuestro amigo Salvador, gran experto en bioquímica de suelos que con sus conocimientos está aportando valiosísima información sobre la materia orgánica, así que para que nuestros lectores no piensen que somos redundantes, me gustaría seguiros hablando de otro tema, que en la actualidad tiene gran interés y al que yo personalmente le llevo dedicando ya algunos años, como son “Los procesos de contaminación de suelos y las tecnologías de remediación”, con respecto a las cuales la materia orgánica también tiene mucho que decir.
Para comenzar me gustaría definir que entendemos por contaminación de suelos.
Se puede definir la contaminación del suelo como la existencia de un agente o conjunto de agentes que provocan una perturbación en el medio o como el proceso o conjunto de procesos que disminuyen la capacidad potencial del suelo para producir bienes.
La problemática de la contaminación de los suelos, debe enfocarse como un estudio multidisciplinar, abortado por multitud de especialistas, ya que el suelo debemos considerarlo por un lado como un recurso natural y por otra parte como un importante componente ambiental. El suelo funciona como un sistema abierto y complejo, autoorganizativo, estructural y polifuncional. Se comporta como un filtro a través del cual se regulan los flujos de energía y materia. Como tal filtro es susceptible de contaminarse por medio de los aportes humanos, pudiendo así deteriorarse y dejar de cumplir sus funciones.
La salud del suelo se debe a una serie de atributos físicos, químicos y biológicos, como por ejemplo, el contenido en nutrientes, la capacidad amortiguadora, la capacidad de destrucción de patógenos, la inactivación de compuestos tóxicos, etc. Sin embargo al llevar a cabo un aumento y en ocasiones un malo uso del suelo que conduce a un proceso de contaminación, es muy probable que termine en una fase de mal funcionamiento o degradación.
En general, los suelos poseen una amplia capacidad amortiguadora frente a una determinada presión, pero si esta capacidad es superada, nos encontraríamos frente a un problema de contaminación.
Los propios constituyentes y propiedades del suelo son capaces de aminorar la contaminación, como por ejemplo: pH, materia orgánica, minerales de la arcilla y óxidos metálicos, reacciones de oxidación-reducción, procesos de intercambio iónico, fenómenos de adsorción, desorción, complejación y reacciones de precipitación y disolución, sin olvidarnos del papel de los microorganismos.
Afortunadamente, en las últimas décadas la importancia del suelo se ha puesto de manifiesto en las políticas ambientales a nivel mundial, como consecuencia de su consideración como parte integrante de los procesos que se desarrollan en los ecosistemas. El suelo constituye un puente entre la atmósfera y las aguas subterráneas, con lo que cualquier tipo de impacto que incida en él, tendrá repercusiones a corto o medio plazo en los otros dos medios. La industrialización, los procesos de depuración industriales, las prácticas agrícolas en ocasiones inadecuadas, han supuesto en las últimas décadas una importante fuente de contaminación en el medio edáfico. La protección de los suelos se ha integrado recientemente en la Unión Europea como uno de los objetivos prioritarios que influyen en las políticas medioambientales, citando como causa de degradación de los suelos la contaminación puntual como consecuencia de actividades industriales, explotaciones mineras, agricultura y vertido de residuos, proponiéndose la creación del sistema europeo de vigilancia de la conservación del suelo europeo.
Con una protección integrada de los suelos se podrían obtener importantes beneficios en el aire, el agua, la lucha contra el cambio climático y la diversidad biológica.
El próximo día hablaremos de los tipos de contaminantes, hasta pronto
Mª Carmen Lobo