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lunes, 15 de mayo de 2006

(1ª entrega. Reflexiones previas para establecer definiciones)

 

Os lo había dicho, y me gusta cumplir y mas hoy que es San Isidro el Labrador.  

 

Esta entrega tiene dos partes, la primera son ciertas reflexiones que me obligan redefinir la “materia orgánica del suelo” dada la abundancia de nombres que se manejan, que en ciertos casos pretende comprenderlo todo sin responder a nada. En la segunda, pretendo establecer definiciones de los distintos tipos de MO, por lo que son según su origen.  En posteriores fases iré estableciendo, con ayuda de fotos, los distintos niveles que ocupan como constituyentes del suelo, según nivel de organización estructural, complejidad y estado de evolución molecular o sus diferencias dentro de un mismo grupo molecular dependiendo del origen biológico que los sintetiza. Ya se encargará mi amigo Avelino de contarnos como se transforma y yo cooperaré puntualmente a ello.


Reflexiones previas.

lunes, 15 de mayo de 2006

 

Mis contactos con componentes de uno y otro lado del “Area de Conocimiento de Edafología y Química Agrícola” me han llevado a preguntarme muchas veces porqué los edafólogos, y amplios grupos de científicos y técnicos, con reconocidos conocimientos de Química Orgánica, que investigan sobre compost y otras enmiendas orgánicas, se empeñan en calificar a la “MO aportable a los suelos  por su contenido en “C, P, S, N y oligoelementos” y evaluar su calidad casi únicamente, por la relación C/N y en un éxtasis de calidad, incluyen S y/o P?  Y casi lo mismo se hace con la del suelo.

 

 ¿Que pensaríamos hoy de un Nutrólogo, un Fisiólogo o un microbiólogo, si empleara estos criterios para definir la calidad o los componentes moleculares de un alimento, ser humano, planta o microorganismos? Seguro que le descalificaríamos de inmediato, pensado que su conocimiento no vale un pimiento. Sin embargo nosotros no nos bajamos de “burro” ni con agua hirviendo y llevamos al escepticismo, si no a la confusión, a otras áreas profesionales.  

 

¿Porqué no tenemos curiosidad y seguimos negando la información que procede de otros ámbitos?. O es que determinadas neuronas nos obligan a dar un salto atrás en el tiempo y volvemos a eso de que “el suelo es un soporte de producción en el que todo el conocimiento sobre la MO se encierra misteriosamente en esas dos siglas”?.

 

Como yo no lo comparto me he puesto manos a la obra, para iniciar la “reforma”. Veremos si tengo suerte y alguien me hace caso..

 

Aceptando mi forma de escribir (intento que sea actualizada), repasemos algunos criterios, lógicos para quien tiene algún conocimiento de Ciencias (química o biología al menos).

 

La evolución edáfica de la “MO aportada” natural o antrópica, encuadrada en el concepto dinámico de la ecuación de formación de suelos de Jenny, permite aceptar que:

 

          se fundamenta  en la necesidad nutricional que presentan todos y cada uno de los seres vivos que conforman el “factor biológico” y cuya satisfacción mantiene activo al sistema suelo. Y yo añado: a mayor número y diversidad, más necesidad de MO, mas posibilidades (rutas) distintas de evolución y menos moléculas recalcitrantes; a condiciones mas favorables de los factores, mas velocidad de reciclado (velocidad de proceso) para un mismo tipo de compuesto. 

          Conlleva procesos acoplados de alteración física (incremento de superficie activa y descompactación de estructuras moleculares), química, enzimática y de selección y captura nutricional (y a esto último lo llamamos ¿inmovilización del C, del N, del P? ¡pues vaya ojo¡)

          Se orienta hacia procesos

          degradativos (mineralización endo y exocelular),

          agradativos (bioformación y humificación endo y exocelulares)

          constructivos (génesis de organometálicos, COM y agregados).

          edafoacumulativos (la que no evoluciona queda enterrada, o simplemente atrapado en los diferentes “loci” del suelo).

 

Los ritmos de evolución edáfica de la “MO aportada” que son consecuencia de la satisfacción nutricional de la biodiversidad y los de su mineralización / humificación dependen, según Jenny, del resto de factores de formación de suelos. (si no hay seres vivos, hay deterioro de la organización física de la MO, pero no evolución de sus componentes moleculares). A esto lo llamo personalmente “demanda metabólica del suelo”.

 

Los actores biológicos se organizan en secuencias nutricionales y topo y crono funciones que son susceptibles de alcanzar un estado estacionario controlado fundamentalmente por factores climáticos y topográficos. Son parte de la edafogénesis y sensibles a interferencias antrópicas.  Pero los seres vivos no consumen más allá de lo que precisan, generándose una suerte de retrocontrol, (los sistemas enzimáticos se inhiben por exceso de producto) que manifiestan los enzimas en la solución del suelo.  Esto se he comprobado en nuestros laboratorios con capacidades fosfohidrolíticas, ureásica, glucosidásicas y amonioliásicas.  De esta forma se protege a la MO alterada y micro-dividida de la eficaz actuación de los enzimas, cuando los seres vivos (plantas y edafón) han satisfecho su demanda nutricional.

 

En consecuencia, los criterios para evaluar conceptos como calidad ó biodegradabilidad de la MO aportada, capacidad metabólica y ritmos de degradación edáficos, se basan en características que son intrínsecas a la MO y/o a la intensidad o especialización metabólica de cada uno y del conjunto de los componentes biológicos, que participan en estos grupos de procesos edafológicos. Como contrapartida la diversidad química y enzimática presentes en la solución del suelo (loci donde se realizan todos estos procesos) y la superficie activa específica mineral que limita la biodisponibilidad de los nutrientes específicos por formación competitiva de Complejos Organo-minerales, condiciona la biodiversidad de cada suelo. 

 

Por ello es bueno empezar por conocer y/o recordar constantemente:

 

  1. Cómo es y está organizada la MO aportada (niveles de organización real).
  2. Qué entendemos por demanda nutricional referida a los grupos biológicos que colonizan cada suelo y cuales son sus cadenas tróficas.
  3. Cómo se satisface y qué mecanismos usan los seres vivos para captar sus nutrientes.
  4. Que consecuencias conlleva la insatisfacción nutricional en los procesos erosivos.
  5. Dónde y cómo se liberan los nutrientes orgánicos y qué impactos generan en la funcionalidad del suelo, en su fertilidad y productividad, en la evolución y liberación de sus componentes inorgánicos y en la homeostasis del sistema.
  6. Qué procesos edáficos operan con los excedentes orgánicos y si los productos se definen como contaminantes de alto o bajo riesgo para la Salud del Hombre de los animales y de las plantas.

 

 

  Como lo que afirmo es de alto riesgo, pero algo lógico y organizado según mi opinión, Administrador, el que va a morir en el circo de la Ciencia te saluda.

 

Salvador González Carcedo

21:16 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)

Hola nuevamente, en primer lugar, y con permiso del Administrador, quisiera dar la bienvenida a un viejo amigo que se ha incorporado a estas tareas de contar cosas del suelo. Salvador González Carcedo es un edafólogo experto en bioquímica que aportará una visión muy interesante del suelo. Yo me alegro de su participación, y le recuerdo que la próxima vez que venga a Madrid paga él.

 


Hoy solo quiero recordar la importancia del suelo en la salud humana, algo que  ya escribí el pasado año, y por cierto con gran éxito de audiencia. Este recordatorio lo hago porque han llegado los programas del "18th World Congress of Soil Science" que se celebrará en Filadelfia, USA, en Julio de este año, donde la conferencia inaugural la impartirá Jeffrey D. Sachs Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan. El Doctor Sachs es”Professor of Health Policy and Management”, es decir, experto en temas de salud pública. Además en este congreso se constituye una comisión específica sobre temas de salud y suelo, concretamente, la Comisión 4.2Soils, Food Security and Human Health”. Que en el congreso mundial del suelo se reserve espacio para hablar de la relación entre el suelo y la salud humana es un síntoma claro de que algo esta cambiando. Durante años el suelo fue exclusivamente un medio de producción, lo que sigue siendo cierto, pero además, hoy entendemos que es algo más, entre otras cosas el medio donde se producen reacciones cuyas consecuencias están íntimamente relacionadas con el bienestar de la población.

 

Como explicamos en su momento, en el suelo los procesos de contaminación no suelen causar efectos perceptibles y explosivos, sino que, durante mucho tiempo pueden pasar inadvertidos. Este hecho constituye un grave problema porque cuando aparecen las primeras patologías ha pasado tanto tiempo que las consecuencias pueden ser irreversibles.

 

La sanidad del siglo XXI, deberá prestar especial atención a las emergencias ambientales, se deben plantear estrategias que conlleven un medio ambiente más favorable para la salud. Entre estas estrategias yo sigo proponiendo que en todos los análisis ambientas y sanitarios de la lucha contra la contaminación, se realicen análisis del suelo, de forma que en los programas de salud pública este incluido el medio edáfico como uno de los sistemas a controlar.

 

Un fuerte abrazo

 

Antonio López Lafuente

16:03 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)