Hace unos pocos años, durante un coloquio celebrado en un congreso (Soil Classification 2001:Velence, Hungría) discutí con un famoso edafólogo, que a la postre ha llegado a ser uno de mis mejores amigos (Dick Arnold) sobre si la edafología era fundamentalmente una ciencia aplicada (postura defendida por él) y si podía o no haber disciplinas aplicadas sin ciencia básica (en mi opinión ¡no!). El tema se puso tan caliente que tuvieron que intervenir otros para calmar los ánimos (dos grandes rivales finalmente amigos, así es la vida). Viene esto al caso por la cita del día aparecida hoy 20 de abril en el Boletín de Noticias I + D + i de la CAM: La susodicha cita, de nuestro admirado Ramón y Cajal, rezaba así:
“Otro de los vicios del pensamiento que importa combatir a todo trance es la falsa distinción en ciencia teórica y ciencia práctica" (SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL) 1852-1934
Como podemos observar, el énfasis en la ciencia aplicada deviene desde muy atrás. La UE, entre otras instituciones, reclama esta última más innovación tecnológica, con vistas a competir con sus grandes enemigos comerciales. De ahí, que antes se hablara de política científica, luego de I + D y finalmente de I + D + i. ¿Se trata de una estrategia adecuada soslayar la ciencia básica y sustituirla por estos tres sumandos? ¡Rotundamente no!, como seguidamente intentaremos demostrar con un ejemplo concreto extraído de la política edafología de la UE. El ejemplo que voy a relatar es tan esperpéntico como tragi-cómico y sucedió en una de la sala de congresos de la UE en Bruselas.
La UE, con vistas a dar el pistoletazo de partida a la redacción de la Directiva Europea de protección de Suelos, auspició un congreso, simposio o evento, intentando invitar a representantes de todos los sectores implicados. No vamos hablar de tal Directiva. Lo haremos cuando sea lanzada oficialmente (llevan ya más de dos años de retraso; así funciona la UE). Narraré lo allí ocurrido.
El recinto estaba abarrotado. No pudiendo dar cabida a todos los interesados (a la mayoría la degradación de los suelos en Europa les importaba un pito; ahora bien una Directiva, es de obligado cumplimiento, a la par que siempre es fuente de dinero y poder para los más avispados), no tuvieron más remedio que habilitar pantallas fuera de la sala para todos aquellos que habían mostrado su interés con excesiva demora y no iban a intervenir oralmente.
Como nuestros funcionarios de la UE son muy diligentes, se les había olvidado invitar por ejemplo al Steering Comité del European Soil Buro (ESB), máximos responsables a la postre de la implementación científico-técnica de tal Directiva. Como en aquel periodo España ostentaba el ridículo cargo semestral de la “Presidencia de la UE”, a mi se me invitó con premura. Tuve que hablar con funcionarios españoles en Bruselas, con vistas a corregir el craso error cometido con los máximos responsables del ESB, que obviamente no me agradecieron nada. Pero esto fue “pecata minuta”. Ahora comienza realmente el esperpento.
Dicen los anglosajones que: “si quieres que te lean –o te escuchen- se breve”. Alguno de los sesudos funcionarios debió leerlo, pero sus entendederas eran muy limitadas. Tras meditar con “tino” e intentando que todo el mundo pudiera expresar su opinión, organizó así el “fastuoso evento”:
Intervenciones Orales (invitadas): Duración 1 minuto
Conferencias magistrales (obviamente invitadas): Duración 2 minutos
¡Fastuoso! ¡Impresionante!: en un día escuchamos algunos cientos de comunicaciones orales y varias decenas de conferencias invitadas. ¿Se puede sacar más rendimiento en un día? Obviamente no. Y se quedaron tan contentos, estoy seguro. Eso sí, parece que se les olvidó lo único sustancioso que podía extraerse de tan eficiente organización: “entrar en el record de los Guinness” (por tamaña estupidez, por supuesto).
Al margen que los representantes de ciertas empresas y asociaciones de consumidores disparataban, al que confundir la degradación el suelo con los baldosenes de una calle o el parquet de sus casas, las mayores demencialidades surgieron de las bocazas de altos comisarios, sub-comisarios y otra gente de mal vivir que deambula con la panza llena y los bolsillos atiborrados por los “fastuosos” pasillos”comunitarios”. No pude distinguirlos bien, por cuanto estaba de espaldas a los oradores, la megafonía era horrorosa, y alguno de los traductores penoso. En consecuencia, decidí escucharlo en inglés y no entendí todo. Obviando los detalles, narraré tres de las juiciosas opiniones que vertieron estos amantes de la I + D + i:
“No vamos a invertir en ciencia básica por cuanto no debe malgastarse dinero en reinventar la rueda”
“Debemos invertir en innovación, con vistas a no quedarnos retrasados de los Estados Unidos, para lo cual ustedes deben dedicarse a solucionar los problemas de los ciudadanos y no dedicarse a elucubraciones teóricas”
“Se les ofrecerá todo el dinero que sea necesario para innovar. La financiación no será un problema”.
Cuando me tocó el turno; rompí los papeles delante del comisario o subcomisario (aunque estaba a su espalda), director general, o lo que fuera, y le espeté que no tenía ni la más remota idea de cómo funcionaba la ciencia, y que así le iba a la UE frente a USA en materia de I + D + i. Le recordé que la UE llevaba 20 años sin invertir más que “puritita” miseria en ciencias del suelo y que no se podía realizar innovación de calidad sin los conocimientos básicos adecuados (al contrario de lo que ocurría en USA). Casi todo el mundo se quedó atónito, pero les dio poco tiempo para reflexionar, ya que había agotado mi intervención: (1 minuto). Lo peor fue que mis colegas científicos se callaron como (…). No hay que ofender a los altos cargos; ante todo hay que ser políticamente correctos. Comenzaréis a entender porqué no tengo muchos amigos (eso si los que me quedan, sí que son fieles; no podía ser de otra manera).
Cuando se constituyeron finalmente los grupos de trabajo que debían escribir los documentos previos para la ulterior redacción de la Directiva, uno versó sobre necesidades de investigación (mejor calladito que espetar estupideces). Otra cuestión que ya trataremos fue el indecente texto que “los elegidos” presentaron a las instancias Europeas.
Así pues siguen vigentes las palabras de Ramón Y Cajal, que son meramente una opinión más entre otras muchas de célebres científicos que han reiterado hasta la saciedad lo mismo durante décadas. La distinción entre investigación básica y aplicada es pura bazofia que frena el progreso científico y como corolario la susodicha I + D + i. Los científicos creativos pasan de una a otra como de habitación en su casa. A veces aparece primero en escena el problema práctico y después una solución creativa que, por su genialidad, puede considerarse pura ciencia básica o da lugar a ella. Es cierto que, en ciertas ramas del conocimiento, primero se especula teóricamente para luego elaborar productos que, más tarde, darán pingues beneficios económicos así como calidad de vida a los ciudadanos. Este fue el caso de la mecánica quántica, por ejemplo. ¿Quién hubiera pensado que las disquisiciones de aquellos locos de primero del siglo XX se traducirían en superconductores, semiconductores, etc., sin los cuales ahora no podemos vivir? Podría citar “tropecientos” casos de la misma guisa. ¿Le habrían dejado a Einstein en la actualidad descubrir la teoría de la relatividad?, ¿O estaría como loco intentando solucionar los problemas aplicados que con anhelo y ahínco generan las propias sociedades globalizantes y globalizadas?
La ciencia no tiene fronteras, más allá de la imaginación y la creatividad de sus practicantes. Son los llamados genios, los espíritus libres y aventureros, los que no admiten fronteras ni demarcaciones apriorísticas, los que cimientan el edificio de la ciencia: Ellos cambian nuestras concepciones del mundo y generan los grandes avances. Aquellos a los que les falta imaginación, les sobra cobardía y prefieren la “dolce vita y el dolce fare niente”, son los que suelen dedicarse a la investigación aplicada, denostando tanto a la básica como a sus practicantes. Casi todos los grandes científicos del siglo XX han dicho lo mismo. No estoy descubriendo la dinamita.
En USA, es la diversidad de perspectivas, la diversidad de organismos financiadores de la ciencia y por tanto, la posibilidad de buscarse un nicho en función de las facultades de cada cual, la que permite que se haga la ciencia desde una pluralidad de puntos de vista, y así tener más posibilidades de lograr avances expectaculares. La UE no aporta financiación para realizar la investigación de riesgo que suele ser necesaria con vistas a lograr avances espectaculares. En la UE mandan los intereses nacionales, la lucha por captar para tu país más dinero del que éste aportó a las arcas de aquel, y los lobbies corporativistas los que imponen la ley. Luego hablan de capital riesgo con vistas a mejorar la competitividad en las empresas dedicadas a las nuevas tecnologías. ¡Vaya pájara! tienen nuestros sesudos dirigentes de la UE. Habría que recordarles que en I + D + i, el orden de los factores sí puede alterar el producto, y que el capital riesgo debe entrar en todos los eslabones de la cadena.
Juan José Ibáñez