Detecto una obsesión creciente por la resolución de problemas (ciencia aplicada), en detrimento de estudios teóricos. Las obsesiones son siempre perniciosas. Investigación básica y aplicada deben ir de la mano, ya que la segunda debe sustentarse en la primera, si queremos mejorar nuestro corpus doctrinal, en lugar de acumular conocimientos de forma desordenada, confusa y con frecuencia poco útil.
Pensamos que nuestros productos, si resuelven problemas aplicados, convencerán a los gestores de la política científica a que reconozcan de nuevo el papel relevante que deben tener los suelos en el presente y en el futuro de la sociedad. Sin embargo, sin el reconocimiento de los expertos de otras disciplinas actualmente más respetadas, será difícil nos incorporaremos a los proyectos de la "big science" por la puerta de adelante.
Así, por ejemplo, los suelos son parte de nuestro patrimonio natural (biológico y geológico), por lo que requieren ser preservados tanto en su diversidad como en su estado natural más prístino posible. El diseño y creación de redes de reservas naturales de suelos se encuentra tan legitimizada como la de cualquier otro recurso. Al fin y al cabo, la inmensa biodiversidad que alberga el "ecosistema" suelo es desconocida e ignorada. En consecuencia una nueva y fascinante aventura es introducirnos en la biología de la conservación, que incluye tanto a los organismos vivos, como a su hábitat. El uso aquí del vocablo conservación difiere del que utilizamos bajo el paraguas del paradigma agronómico.
Del mismo modo, muchos de los graves problemas de contaminación ambiental que afectan a las sociedades modernas, fuera cual fuera su origen, afectan al medio edáfico y de este a las aguas y organismos vivos, repercutiendo en toda la cadena trófica y sus hábitats: suelos, aguas y atmósfera. Cada año fallecen más personas por este problema. En consecuencia las relaciones entre salud humana y suelos resultará ser otro campo prometedor de exploración (¿podremos hablar de edafomedicina?). De aquí de nuevo la necesidad de ampliar las fronteras del suelo para incluir el regolito, humedales, vertederos, suelos urbanos, etc. como apuntamos con anterioridad.
No albergo la menor duda que, muchos avances a nivel de conocimientos e instrumentación molecular, serán de vital importancia con vistas a mejorar nuestra comprensión de los sistemas edáficos, así como de los procesos biológicos (incluida la biodiversidad) que acaecen en su seno. Estoy seguro que otros colegas dedicarán más atención a este tema en mil palabras. No seré redundante.
Del mismo modo, las nuevas tecnologías de la información están cambiando el panorama de la docencia, la divulgación científica y la publicación de los resultados de nuestras investigaciones, mientras que estamos lejos de aprovechar todo su potencial. Por un lado, en lo que concierne a la publicación de los resultados científicos, los movimientos de "Open Access", se están extendiendo ampliamente por la comunidad científica internacional. Justamente una ciencia, como la nuestra, cuya importancia es capital para los países del tercer mundo, debe de estar al alcance de todos, en mayor medida que otras. No podemos dejar a nuestros colegas de los países menos favorecidos sin la oportunidad de estar al tanto de los últimos progresos científicos, so pena de reducir más aún su competitividad y ampliar la brecha entre la ciencia de los países ricos y pobres. Del mismo modo, los cursos On-line y la elaboración de bibliotecas virtuales de documentación científica en páginas Web y portales deben crecer exponencialmente. El sistema de "peer reviews" cada vez se encuentra más desacreditado en la comunidad científica internacional.
Finalmente, la divulgación científica, desde los niveles de educación infantil hasta los de enseñanza superior, también tiene que mejorar en gran medida. La mejor manera que los ciudadanos aprecien el valor de lo que aporta nuestra disciplina a la sociedad, y que conozcan la importancia capital de los suelos en el sistema biogeosférico, depende de una actividad divulgativa seria, rigurosa y amena. No se trata, como en el caso de la cartografía, de seguir publicando costosos documentos, e incluso videos en este caso. Tenemos a nuestro alcance instrumentos mucho menos onerosos. El más económico, hoy por hoy son las weblogs. Un ensayo realizado por nosotros (http://weblogs.madrimasd.org/universo/) en España está alcanzando una interesante difusión en América Latina, principalmente entre los estudiantes de una amplia gama de edades. Es la hora de entrar en acción y de no seguir lamentándose.
Finalmente, cabe señalar que todas estas tecnologías permiten generar una conciencia ciudadana, que puede ser la que presione directamente a los responsables de las políticas científicas para que atiendan más todos los aspectos relacionados con las ciencias del suelo, desde la protección del recurso hasta las necesidades de incrementar los presupuestos destinados a investigación. Se trata de un movimiento sociológico sin precedentes, que afecta a todos los ámbitos del saber. No podemos desaprovechar todos estos recursos.
Juan José Ibáñez
PD. Como veis, no pierdo la oportunidad de publicitar esta weblog. Ya termino para no aburriros más, por cuanto se trataba de explicitar en voz alta nuestros sueños que, con toda seguridad, no se harán realidad.