Tras leer la Hoy 16 de Marzo en el Boletín de Noticias de I + D + i las declaraciones de nuestra Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, no puedo resistirme a preguntarla: Sra. Ministra: ¿Quién la asesora en materia de Desertificación? El Titular de la susodicha noticia reza: Narbona advierte de que más del 40 por ciento del suelo está afectado por la desertización. Hace unos días, en esta weblog, hemos dedicado una semana a analizar la certeza científica, los trasfondos sociales y los intereses subterráneos que subyacen al tema de la desertificación. Por tanto, con toda la modestia y humildad de la que soy capaz, sin la menor connotación política, le reitero la pregunta: Sra. Ministra: ¿Quién la asesora en materia de Desertificación?, ya que quizás sea hora de que vaya cambiando de asesores, so pena de no poder informar correctamente (con rigor) a la ciudadanía de este país. La desertificación es un grave problema, no me cabe la menor duda. Ahora bien, los planteamientos nacionales e internacionales están convirtiendo este tópico en un mito, cargado de imprecisiones, ambigüedades y de alguna que otra falacia. La voy a explicar por qué.
Sra. Ministra, recuerdo que cuando era Secretaria de Estado, en la anterior legislatura que su partido ostentó el poder, dijo en unas declaraciones a TV, que la desertificación podría llegar hasta Alemania. Debo indicarle que es absolutamente falso, bajo la mayor parte de los escenarios ambientales futuros que conozco ("Desertificación en el Sur de Europa y en el norte ¿Qué?: Polvo versus Barro"). Y es falso por la propia definición consensuada en la UNEP sobre el vocablo desertificación ("Desertificación: ¿Mito o Realidad?: Los Problemas Inherentes al Concepto de Desertificación).
Soy consciente que tanto usted como sus predecesores, con independencia de su ideario político, comenten muchas imprecisiones. Entiendo que la mayor parte de los discursos de los antiguos Secretarios y Actuales Ministros de Medio Ambiente deben pasar por mano de asesores en la materia. Lo que me preocupa es quienes son estos personajes. Me veo obligado a decirle que no la informan bien (como a sus predecesores). Como ya he comentado en nuestra modesta weblog, y podrá leer en: Comercio Científico, Propaganda, Política y Desertificación.
La noticia es tan vaga e imprecisa que requeriría más de 50 páginas deshacer tanto desaguisado, por lo que la remito, con toda humildad, a que lea en nuestra weblog que subyace bajo el tema de la desertificación. No soy yo un iluminado que venga a enmendar la plana a nadie. Los propios autores del Atlas Mundial de Desertificación son de la misma opinión. Vea, por ejemplo, nuestra contribución titulada: "Política, Desertificación y Decepción. Como apuntamos aquí, hay "Conceptos Políticamente Correctos y Científicamente Incorrectos, como es el caso de la desertificación".
Si advierto, para mi sorpresa, y la aplaudo por ello, que comienza a incluirse en su agenda el problema del sellado urbano generado por urbanizaciones e infraestructuras. Se trata de un tema espinoso del que no pueden eludir la responsabilidad, ningún "ejecutivo precedente". Por tanto, de ser cierta mi apreciación, tendrá que convenir conmigo que: "la Comunidad Autónoma de Madrid presenta un alarmante estado de desertificación" ¿O no? La cuentón es que este grave tema ambiental está muy politizado, como ya apuntamos en nuestra contribución: "Política Internacional y Desertificación".
Ahora bien, no debemos preocuparnos por lo el territorio que ya se encuentra desertificado irreversiblemente, sino por lo corre camino de serlo. No se deje convencer por lo que quieren convertir este tema en un comercio Científico.
Por lo que respecta a la explotación de los acuíferos estoy completamente de acuerdo con usted. Otra cosa son los planes hidrológico forestales y las reforestaciones. Si se reforesta con coníferas, que son plantas "pirofíticas" (amantes del fuego), ¿Qué podemos esperar? Y aún si se hiciera con planifolios característicos de la vegetación potencial, habría que recordarle que, debido a la litoralización y al abandono del mundo rural, España se encuentra reforestándose naturalmente desde hace décadas. Como el fuego forma parte del ciclo natural de los ecosistemas mediterráneos, luchar contra el es hacerlo contra "natura". Dicho de otro modo, a más extensión forestada más incendios potenciales. El fuego no es enemigo del hombre por si mismo, si no que se convierte en una pesadilla cuando modificamos sus ciclos naturales. Posiblemente, parte del problema tenga su origen en que, nuestros paisajes primigenios fueran menos boscosos de lo que se creía, debido a su idiosincrásica biodiversidad y geodiversidad.
Aplaudo también su interés, correcto y certero sobre la ayuda a los países desheredados y abandonados por todos los que disfrutamos la sociedad del bienestar, por cuanto fue la raíz de un convenio con marcados por una Política Internacional concreta y legítima, que luego se ha venido desnaturalizando con el transcurso del tiempo.
Sra. Ministra, no la molesto más. Desecaría que considerara estos comentarios como críticas constrictivas, que es lo que son.
Atentamente
Juan José Ibáñez