Conceptos, modelos, hipótesis, conjeturas, teorías, etc., son materias que incumben tanto o más a la conciencia que a la "realidad" (ontología), sea esta última lo que fuere. Hasta el modelo mántrico, hemos intentado explicar como se adecuan nuestro aparato cognitivo y naturaleza. Sin embargo esta no es la única manera de abordar el problema que nos ocupa. Veámoslo pues.
Al hacer énfasis en el concepto de suelo y examinar, tanto su adecuación científica, como la que concierne a las demandas sociales, hemos realizado un especial énfasis en la interacción mente-naturaleza, pero avocados hacia el segundo término de este binomio. ¿Y si invertimos tal operación?
Hasta el establishment ha reconocido en los últimos 15 años que la edafología es una ciencia en crisis. En consecuencia sus practicantes también lo están. Incluso, para nuestra sorpresa, el mayor número de visitas que ha recibido esta weblog afecta a estos modelos conceptuales de representación del sistema edáfico, así como a las estructuras y procesos que acaecen en el mismo. En otras palabras, a lo que deseamos expresar cuando hablamos (del) o utilizamos el vocablo suelo. Claro síntoma de que los expertos comienzan a tener serias dudas de lo que es o no es. Ciertos ataques por parte de los ayatolaes de la geoestadística a la edafología clásica, al alegar que los suelos no son más que campos de variables aleatorias, no han hecho más que agravar el problema. Porque, si efectivamente los suelos no son entidades auto-organizativas con sus propias leyes de organización, "mutatis mutandis" la edafología no tendría razón de ser. Del mismo modo, la reacción de los "clásicos" al reducir el suelo a su mínima expresión conceptual, tal como lo está haciendo la WRB, les secuestra cualquier sustancia, vaciando el concepto de contenido. Craso favor nos hacen.
Muchos edafólogos se encuentran hoy confundidos y diríamos que hasta perturbados al comenzar a dudar de lo que es un suelo, sea lo que sea, como vimos al exponer nuestro modelo mántrico.
¿Por qué hablar de un modelo gallego? Sencillo, si aclaramos ciertos aspectos lingüísticos. Somos conscientes de que una parte importante de nuestra audiencia procede de la América Latina. Gracias de corazón. Bien, con vistas a soslayar equívocos, al utilizar el vocablo "gallego" nos referimos a los "gallegos de Galicia", no a los españoles en general. En España, se considera (correctamente o no) que el gallego es un personaje curiosamente idiosincrásico. Una de sus singularidades, según la guasa popular, es que suele contestar a una pregunta con otra pregunta (del mismo modo, se dice que cuando se ve a un gallego en una escalera no se puede saber a ciencia cierta si la baja o la sube). Bueno, pues con este "supuesta esencia" y marcando nuestro énfasis en lo cognitivo, más que en lo "natural" expondremos este modelo a modo de entrevista. El entrevistador será un imaginario periodista científico. El entrevistado una hipotético afamado edafólogo gallego. Veríamos que podría ocurrir en tal diálogo virtual. Pongan atención, pues tienen más sustancia de la que pudiera parecer a primera vista.
- Buenas tardes
- Si usted lo dice
- Hace sol, un día espléndido, ¿no le parece?
- ¿Y a usted?
- EL Doctor Carballeira es un afamado edafólogo de talla internacional. Trabaja en el Centro Superior de Excelencia de Altos Estudios Avanzados Biogeosféricos, situado en Cangas del Morrazo, dirigiendo la Unidad de Investigación de Suelos de Máximo Rendimiento. Recientemente, acaba de ser premiado con la "Medalla pedión", el más alto galardón que otorgan los expertos de su materia reunidos en torno a la Sociedad Internacional de la Ciencia por los Suelos
- De las Ciencias del Suelo
- Exactamente perdone (.)
- ¿Perdonar el que?
- Nada, nada (.ufff..) que siente usted al recibir tan alta distinción
- Bueno sinceramente no lo sé con exactitud
- Al menos se encontrará emocionado o satisfecho ¿o no?
- ¿Y porque no iba a estarlo?
- Jajajaja, veo que parece una persona modesta (..)
- ¿Usted cree?
- Parece usted que ejerce de gallego
- No diga impertinencias, ¿no estoy contestando a todas sus preguntas?
- Bueno yo diría que (.)
- Diga usted, diga; pregunte, para eso me ha solicitado una entrevista ¿no?
- Pues sí pero (.)
- ¿Pero que? No quiero ser impertinente, pero tengo mucho trabajo y poco tiempo. Dispare ya buen hombre, que se nos van a hacer las tantas
- Perdón, perdón. Mucha gente no sabe que es un suelo o tiene una idea muy vaga del mismo. ¿Podría decirnos que es un suelo?
- ¿Le puedo hacer una pregunta?
- Bueno (.) si pregunte (ufff)
- ¿Qué es la vida?
- ¿Cómo?
- Si, si, le he preguntado ¿que es la vida?
- Bueno, todo el mundo sabe lo que es la vida
- Entonces dígamelo usted, ¿Qué es la vida?
- Pues (.) No sé (.) la vida es (.)
- ¡Ah! ¿No lo sabe?
- Perdone pero he venido a realizarle una entrevista y veo que no (.)
- No diga usted tonterías, efectivamente me ha solicitado una entrevista, pero suponía que usted también debía responder a mis interrogantes, ¿o no? No me contesta a las mías
- Bien, en este momento no podría contestarle con exactitud, por que no nos lo explica usted. A fin de cuentas es usted el científico.
- El gallego parece usted, siempre me responde con una pregunta. Dígame que es la vida.
- Es tan obvio (.)
- De obvio nada. Insisto ¿Qué es la vida?
- No podría decírselo a ciencia cierta. Pero (.)
- Exactamente no puede responderme a "ciencia cierta", y nunca mejor dicho, porque la ciencia no una tiene respuesta explícita a esta pregunta. No sabemos con exactitud lo que es la vida. No hay ni una sola definición aceptada por los expertos, todas son incompletas, triviales, tautológicas, o simplemente erróneas.
- ¿No me diga?
- Y porque no se lo iba a decir. Es así. No sabemos que es la vida.
- Me deja usted de piedra, ¿No se sabe lo que es la vida?
- No, no se sabe ¿Y que es una especie?
- ¿Cómo?
- ¡Otra vez!, Respóndame, haga el favor, ¿Qué es una especie?, le he preguntado. ¿Que es una especie biológica? Los taxa a los que los taxónomos de la biología denominan especie
- ¿Cómo los perros o los gatos?
- Exactamente. Como los perros y los gatos
- Pues eso.
- Pues eso, pues eso. ¿Me puede usted responder a una sola pregunta?
- (...)
- No, no tiene ni idea. No diga ¡pues eso! Los biólogos no saben definir que es una especie, No hay ni una definición aceptada por los expertos, todas son incompletas, triviales, tautológicas, o simplemente erróneas o vacuas.
- ¿Pero entonces?
- ¿Pero entonces qué? Si los biólogos no saben precisar que es la vida o que es una especie biológica, con el prestigio y reconocimiento que ustedes le dan, ¿como se atreve a preguntarle a un edafólogo, a los que no nos dan ni un duro para trabajar, que es un suelo, o un tipo de suelo?
- No sabía que la entrevista iba a seguir por estos derroteros, pero (..) ¿Entonces usted que es edafólogo no sabe lo que es un suelo?
- ¿Cómo no lo voy a saber? Si no supiera lo que es un suelo, ¿como me iban a premiar mis colegas?
- Entones ¿me dice de una vez lo que es un suelo?
- Claro lo que está usted pisando.
- No me saca de dudas
- Le reitero que claro que sé lo que es un suelo, otra cosa es definirlo, describirlo, clasificarlo, conceptualizarlo, teorizar sobre el, etc.
- Bueno Doctor Carballeira, y para terminar, ¿Le puedo hacer una última pregunta?
- Pero si no ha parado de preguntar. Más que una entrevista parece un interrogatorio. ¡Por Dios! Dispare usted de una vez, que me estoy cansando
- ¡Ya Está bien! En verdad cree usted que existen los suelos
- Mire por una vez le voy a contestar utilizando un dicho de mi tierra: No creo en las meigas (brujas coloquialmente en gallego) pero haberlas hailas.
- ¿Cómo?
- Otra vez. Parece que usted no se entera de nada. No se si creo o no en los suelo, pero haberlos hailos". ¿O se lo vuelvo a repetir?
- ¡No gracias!, ya le he comprendido. Muchas gracias por dedicarnos unos momentos de su valioso tiempo. En hora buena Dr. Carballeia, por el premio que ha recibido.
- No hay de qué.
Resumiendo, el Dr. Carballeira tiene toda la razón (vuelvan ustedes a repasar lo escrito en el modelo mántrico). ¿Por qué se perturban los edafólogos cuando dudan que es un suelo, o si un recurso natural que varía "más o menos en continuo,"se puede clasificar en entidades discretas. Claro que sí. Esa es la propia definición de categorización. De acuerdo al Diccionario de Ciencias Cognitivas de Houdé, Kayser, Koening, Proust y Rastier (Amorrortu Editores, 2003): La categorización es una conducta adaptativa fundamental mediante la cual "recortamos" la realidad física y social. Su función cognitiva es la creación de las categorías (de objetos, individuos, etc.) necesarias para la transición de lo continuo a lo discreto. Y mientras los edafólogos matemáticos dando la vara y comiéndonos la moral a los que nos llaman dinosaurios. Serán imbéciles y sobre todo ignorantes.
No, no, atormentados edafólogos, no existe ni una definición de vida ni otra de especies que abarque la rica diversidad del mundo vivo (sea lo que sea). Y nadie duda de que exista la vida. ¿Están frustrados los biólogos por ello? ¿Por qué entonces vosotros sois unos acomplejados? Como en nuestro caso, muchas disciplinas sólidas carecen de respuestas a las preguntas básicas que se supone deben contestar. ¿O les pongo el ejemplo de la gravedad y los supuestos gravitones, por citar tan solo uno?
¿Cómo? (.) Vale, vale, ya me callo (por hoy claro está).
Juan José Ibáñez
Y se acabó el culebrón de las representaciones del modelo edáfico. Ahora ya estamos en disposición de lanzar nuestro ataque despiadado en contra de los conceptos de función y calidad de suelos. También de comenzar a instruir que es una clasificación o una taxonomía. No se lo pierdan. Se trata de uno de los pilares de la edafología, junto con el concepto de suelos.