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martes, 14 de febrero de 2006

Desde 1988, se vienen realizando cada tres o cuatro años Reuniones de los Jefes de los Servicios Nacionales de Reconocimientos de Suelos en Europa. Este Administrador acude desde la fecha mentada, en nombre del CSIC, como "Jefe" de nuestro inexistente "Servicio". Tras cada uno de estos eventos se publica una monografía en la que se muestra el estado del arte en cada país miembro de la UE.


Generalmente, los capítulos publicados sufren ciertas correcciones de estilo y forma, así como algunas adiciones de escasa importancia, nada más. Sin embargo, los españolitos nos vemos obligados a rehacer todo el trabajo, por cuanto la especialidades de las autoridades españolas suelen ser (i): Lanzar proyectos muy publicitados que no se llevan a finalmente a cabo (ii) elaborar programas que se estancan o interrumpen al poco tiempo de dar a luz y (iii) bombardear a los expectantes y sufridos edafólogos con promesas que no acaban jamás de cumplirse. En 1996 salió al público el libro de la tercera de estas evaluaciones con el título "Soil Survey, Soil Databases and Soil Monitoring in Spain". En 1999 aparecía la cuarta como "Soil Survey and Soil Monitoring in Spain" (que desafortunadamente no aparece en la Web del European Soil Buro), y finalmente, en 2003 se publicó la última bajo la nueva denominación de Collection of Soil Information in Spain: A review in 2003. Si se compararan estas publicaciones daría la impresión de que estamos hablando de países distintos, o de que ha transcurrido un largo tiempo entre ambas. No es el caso.  Se trata del cuento de nunca acabar. En este país se comienzan muchas iniciativas, pero se terminan muy pocas, una o ninguna, en lo concerniente al inventario y monitorización del recurso suelo. Bueno aquí tienen al menos dos evaluaciones separadas por un lapso de 4 años. Eso sí muchas de las actividades propuestas, no se han hecho ni se harán. Ya se sabe: la "España Cañí": hablar mucho y cumplir poco.

 

Juan José Ibáñez

15:25 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

La Conservación de los Recursos y los Métodos de Selección de las Áreas a Preservar. Introducción (1). Como Hemos comentado hasta la fecha, solo se ha prestado atención a la conservación de la biodiversidad sobre el suelo, no a la que acaece en su seno, a pesar de que el Consejo de Europa, en sus comentarios a la futura directiva de protección de suelos, menta el interés de mantener tanto la última, como la de los propios edafotaxa. Por su parte las metodologías para el estudio de la geodiversidad no han pasado de contemplar el interés de conservar ciertas estructuras geológicas singulares. En esta sección de contribuciones intentaremos abordar el tema en profundidad.


Uno de los problemas esenciales en biología de la conservación son los recursos limitados, de todo tipo, de los que se dispone con vistas a llevar tales iniciativas a buen puerto. A tal respecto, Vane-Wright y colaboradores han trabajado intensamente sobre el tema del diseño de reservas naturales desde principios de la década de los 90. Estos autores reconocen una serie de principios a seguir:

 

(i)                 eficiencia y complementariedad (la eficiencia deseada se alcanza cuando se maximiza la complementariedad (ver más abajo)

(ii)               vulnerabilidad y "triagle"

(iii)             viabilidad e imperativo ecológico y

(iv)              flexibilidad y redes orientadas al objetivo, en donde la flexibilidad podría definirse como el grado en que diferentes configuraciones de una red pueden satisfacer los objetivos de conservación, para un determinado número de sitios o el área total a preservar.

 

Existe una abundante literatura en lo concerniente a la optimización del diseño espacial de reservas individuales o redes de reservas (Shafer 1990; Usher 1991; Vane-Wright, 1996). Lamentablemente, sin embargo, una buena parte de dicha literatura se basa acríticamente en la Teoría de la Biogeografía Insular y su premisa del equilibrio de las comunidades ecológicas). Como hemos visto, no hay razón alguna para continuar manteniendo tal teoría en lugar de la denominada "Hipótesis de Heterogeneidad de Hábitat". La cual nosotros y algún autor más ha corroborado ampliamente.

 

Sin embargo, dada la gran cantidad de situaciones que pueden acaecer en la naturaleza y la sociedad, así como la idiosincrasia inherente a cada ecosistema y taxa (cada río, bosque, pradera, suelo, etc., pueden atesorar elementos únicos merecedores de protección), una metodología que integre simultáneamente todos estos factores, es muy difícil, por no decir imposible, de elaborar.

 

La forma de una reserva, ha sido considerada por muchos expertos como una propiedad importante. Nosotros no pensamos que esta aseveración sea válida para todos los taxa, comunidades, y menos aún para el caso de los suelos u otras estructuras abióticas. Con vistas al diseño de reservas extensas la forma no suele ser importante. Por el contrario, cuando se requiere el diseño de una red de pequeñas reservas, especialmente en los países industrializados, esta propiedad puede ser crítica en muchas ocasiones. La paradoja con que se encuentra el experto es que, en la última situación, suele encontrarse con muy pocas alternativas, debido al conflicto por los usos de un recurso limitado, como lo es el suelo. Y al contrario, en las áreas más remotas del mundo, donde las reservas de suelos pueden ser muy grandes y por ello no generar tales conflictos, la forma carece de importancia. Ya Game en 1980 escribió:

 

"la diversidad de los suelos y otras heterogeneidades del hábitat (p. ej. geomorfología) deben ser maximizadas, mientras que ninguna forma a priori es mejor que otra".

 

El criterio de rareza o singularidad da más valor a aquellos taxa que son infrecuentes en el área de estudio. Se han propuesto varios criterios al respecto, por autores tales como Van der Ploeg en 1986. El criterio de naturalidad o representatividad, por el contrario, hace énfasis en conservar el mayor número posible de elementos de cualquier ensamblaje a preservar (p. ej. las especies de los ecosistemas o los edafotaxa de un paisaje de suelos) en un territorio  o región concretos. De este modo, la representatividad se despreocupa de aquellas especies que no se desarrollan de forma natural en el área de estudio (p. ej. especies invasoras, astrosuelos y tecnosuelos, en el caso de los sistemas edáficos, etc.). Sin embargo, a largo plazo, la percepción de estas últimas puede cambiar e incluso invertirse en sus términos, como apuntó Usher en 1991. Así, por ejemplo, en ciertos países como EE.UU., hoy se conservan los viejos vertederos humanos por su valor para los estudios antropológicos. Del mismo modo, ciertos antrosuelos indígenas milenarios deben conservarse, debido a la información que atesoran. Por tanto, los criterios de rareza y representatividad también son importantes, al contrario que el de la forma, con vistas al diseño de redes naturales de suelos (o de otros recursos abióticos) en una determinada región.

 

Juan José Ibáñez

15:13 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Polvos negros, polvos rojos, etc. Nos hacen referencia a partículas generalmente arrancadas de suelos en áreas remotas y que son depositadas en otras zonas del globo: hablamos de erosión y deposición de sedimentos edáficos, de graves repercusiones medioambientales. ¿Por qué no hablamos de suelos?


Ríos de aguas rojas, amarillas y negras, nos hablan de ciertos componentes de suelos que son erosionadas y posteriormente transportados por las aguas corrientes hasta su desembocadura. Entre otras consecuencias, muchos arrecifes y ecosistemas litorales son degradados por la creciente carga de sedimentos (en otras palabras mayor erosión de suelos) ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

Sequía en el mar y el desconocimiento de la biodiversidad marina. Si la última está siendo agredida por la contaminación y el calentamiento, lo mismo podemos decir de la biodiversidad edáfica. ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

Sumideros y emisiones de CO2 a la atmósfera. Los suelos almacenan mucho más C02 que la atmósfera y el calentamiento puede ayudar a mineralizar la materia orgánica que contienen estos e incrementar el efecto de invernadero. Del mismo modo, los suelos son utilizados para el secuestro de carbono de la atmósfera ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

Permafrost, calentamiento e incremento de emisiones de metano a la atmósfera. El permafrost es un horizonte característico de unos suelos llamados o bien Criosoles o bien Gelisoles (aunque también pueden aparecer a mayor profundidades). Su clasificación, inventario y caracterización concierne a la edafología ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

Plantas que absorben contaminantes (como el lindano, ya sean transgénicas o no) retenido en los suelos después de su contaminación. Su absorción por la vegetación es un arma de descontaminación de suelos conocida como fitoremediación ¿porqué no hablamos de suelos y sus repercusiones sobre la salud humana y la degradación de otros recursos?.

 

Nadie duda ya, de que la creciente fuerza devastadora de las inundaciones se debe en buena medida a la pérdida del suelo aguas arriba y de su sellado por urbanización e infraestructuras aguas a bajo. ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

La proliferación de grandes hambronas y su relación con la desertificación, se debe tanto o más a abusos en la gestión del suelo (pérdida y degradación), generados por el crecimiento demográfico no sustentable en ciertas regiones, que a los ciclos de sequía o el cambio climático (sin socavar el interés palmario de estos últimos) ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

Muchas noticias como estas (tan solo un ejemplo) conciernen al campo de la edafología. Sin embargo, la ciudadanía está informada de lo que es el cambio climático, la biodiversidad y las inundaciones, pero no de la degradación y pérdida de suelos, ni del estado de esta ciencia, o los expertos que la estudian.   En el Boletín de Noticias  I + D + i de la CAM se dan noticias como estas aunque jamás se remite al lector a esta weblog: ¿Por qué? Abrimos esta página para divulgar lo que son los suelos y su importancia en la biosfera. Estamos entregados tal empresa, empero, ¿importa a alguien? Porque si no hay voluntad mejor cerramos el quiosco.

 

Podemos entender (a veces no tanto), que si divulgue menos nuestra weblog en el Boletín de Noticias de la CAM, que otras de interés más general. Ahora bien, que no se remita al lector a esta última cuando se habla de suelos es difícil de asimilar. ¿Por qué no hablamos de suelos?

 

Juan José Ibáñez

14:53 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)