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lunes, 13 de febrero de 2006

Como vimos en la contribución precedente, cuando hablamos de un metro cuadrado del suelo, a penas decimos nada. Un metro cuadrado de superficie, visto desde el exterior, pueda albergar cientos de metros cuadrados para explorar por las raíces, en los que acaecen reacciones químicas, con vistas a la retención de contaminantes, etc. Textura y estructura son las claves para entender tal dilema. Ahora bien, ¿como afecta este dilema a la biología de un suelo? Modificando lo que podríamos determinar capacidad de carga. Veamos porqué.  


El concepto  de capacidad de carga ha mostrado ser útil en muchos contextos. Así, por ejemplo, se hace uso de él en ecología agro-silvo-pastoral con vistas a indicar cual es la carga ganadera que puede mantener sustentablemente un territorio por unidad de superficie.  Pues bien, Por las consideraciones que mentamos en la contribución anterior sobre el tema, un edafotaxa arenoso (por ejemplo) un Arenosol, posee mucha menos superficie que un suelo muy rico en arcillas, como lo es un Vertisol. Veamos que le puede ocurrir a un ecólogo inexperto, con escasos conocimientos en edafología, cuando analiza la vegetación.

 

Hace unos años, en una revista ecológica de alto impacto leí que un experto en vegetación comentaba que, en un determinado lugar de Turquía, los suelos arenosos retenían más agua que los arcillosos y como consecuencia de este hecho los segundos soportaban biocenosis menos exuberantes que los primeros. Atónito por tal disparate, busqué un mapa de suelos de la región y observé que los pedotaxa arcillosos parecían ser Cambisoles, mientras los arenosos Alfisoles. Los Alfisoles, suelos más evolucionados que los Cambisoles, suelen tener un horizonte superficial arenoso (A) y uno subsuperficial arcilloso (denominados argílicos o Bt), como consecuencia (entre otras razones) de que las arcillas son arrastradas por las aguas pluviales hacia los horizontes profundos, en donde se acumulan. Estos últimos horizontes poseen pues mucha más arcilla, superficie porosa y retienen mejor el agua capilarmente. En verano, esta última se evapora de la superficie y asciende desde abajo por el mecanismo mentado ("succión"). Si la transición entre el A y el Bt es abrupta, la succión capilar es interrumpida y se retiene más tiempo el agua en el Bt, evitándose su rápida evaporación. Lo que hacía la vegetación era penetrar con sus raíces hasta esa capa, y recoger de allí el los recursos hídricos almacenados. Como nuestro ecólogo no tenía ni idea de suelos, sus conclusiones resultaron ser un mero disparate.

 

Resulta muy frecuente leer que un sustenta menos biomasa aérea que otro, o retiene peor los nutrientes, dándose las interpretaciones más variopintas al fenómeno mentado. De hecho, frecuentemente puede leerse que el primero sufre un determinado proceso de degradación (y pérdida de calidad )que los datos aportados no corroboran.  Lo mismo es válido en lo que concierne a la retención de pesticidas, fertilizantes, o de la propia biomasa de un suelo que albergan sus microorganismos y microfauna (recordemos que la primera y gran parte de la segunda viven en las películas de agua que rodean e impregnan los agregados y partículas del suelo, ya que se trata de organismos genuinamente acuáticos). Es aquí en donde el concepto de capacidad de carga resulta ser de gran relevancia.  No podemos comparar ciertos procesos en un suelo si no tenemos en cuenta su superficie expuesta a los agentes atmosféricos-hidrosféricos. Si se pretenden cotejar datos como los comentados, debe tenerse en cuenta la capacidad de carga pertinente respecto al fenómeno estudiado.  Como no suele hacerse, no es inusual que las conclusiones sean meros disparates. Veamos lo que le ocurre a nuestro avezado ecólogo del ejemplo anterior.

 

Este ecólogo va a un enclave en donde observa y analiza un Alfisol que ha perdido su horizonte A por erosión, y lo compara con otro colindante en donde persiste. Observa la vegetación y nos dice ufano que el segundo posee peores propiedades (o calidad) que el primero, tras analizar unas pocas variables del horizonte superficial. Disparate total. Es muy probable que el Alfisol truncado, tenga mayor biomasa microbiana y biodiversidad edáfica que el no decapitado en los cm. superficiales, pero no cuando se analizan ambos perfiles en su totalidad (toda su extensión).

 

Señalar que un suelo tiene más calidad que otro sin tener en cuenta su capacidad de carga biótica es una aberración. Lo malo del asunto es que tal tipo de valoraciones son moneda de uso corriente, a pesar de no tener en cuenta el susodicho dilema de la medida.  

 

El reduccionismo temático y la superespecialización son muy peligrosas en ciencias ambientales, mi querido ecólogo. Si la ecología que dices defender no hubiera denostado y soslayado la edafología, te habrían hecho un gran favor, a ti, a la ciencia, así como a los  lectores potenciales de tu trabajo. ¡Qué lástima! "Once again" topamos con la irracionalidad de la racionalidad científica.  

 

 

Juan José Ibáñez

17:49 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (5)

Hoy nos toca presentar una nota breve, del tipo que gustan a los edafólogos ya formados, como lo es mi amigo Luis Fernández Seoane. Como hemos venido defendiendo reiteradamente en esta weblog, la edafología se encuentra en una crisis y en una encrucijada. La sociedad demanda nuevas concepciones del suelo con vistas a cumplir con las actuales demandas de información edafológica. Del mismo modo, muchos investigadores venimos denunciando que tal cambio de paradigma también se encuentra científicamente justificado en base a los conocimientos acumulados en las últimas décadas.


Sin embargo, también hemos recalcado, que las comunidades científicas son extremadamente reacias a rechazar el paradigma vigente y adoptar otro nuevo. Las posiciones que defendemos, cada vez más expertos, se encuentran bien detalladas en el siguiente documento: "The search for a new Paradigm in Pedology: a driving force for new ..." Se trata ya de un capítulo de libro para edafólogos o para estudiantes con conocimientos avanzados en la materia. Hoy por hoy, existe un cruce de caminos entre la crisis, y la encrucijada. Por mucho que se empeñen los más conservadores, se trata del consabido lema de "renovarse o morir".

 

Los retos Principales que defiende en nuevo paradigma serían entre otras

 

  • Considerar el sistema suelo-regolito en lugar del metro superficial de la cobertura edafológica
  • Analizar y considerar como suelos los sedimentos de los humedales y superficies sumergidos por aguas someras
  • Inventariar, cartografiar, clasificar y monitorizar toda la superficie terrestre emergida (litoderma), con independencia de que podamos hablar de suelos sensu stricto o no
  • Elaborar un corpus doctrinal que sobrepase las limitaciones del actual paradigma agronómico (considerando las CC. de la Tierra y la Conservación de la Naturaleza)
  • Utilizar tal corpus con vistas a superar la paradoja tecnológica de Burrough

 

 

Juanjo Ibáñez

17:19 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (4)