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domingo, 05 de febrero de 2006

Terminamos con los horizontes, no quiere esto decir, como podéis suponer, que no da para más el tema, sino que como resumen y para una introducción que sirva de curiosidad yo creo es suficiente.


El pasado martes en la nota que envió Juanjo confirmando la recepción de mi contribución, indicaba la conveniencia de ampliar algunas cuestiones que pensaba habían quedado sin suficiente aclaración. Se refería concretamente a las diferencias entre horizonte cámbico y horizonte argílico, y por otro lado, a la clasificación de la roca subyacente en función de su grado de alteración.

 

Empezaremos por aclarar que el concepto de horizonte argílico, su formación y evolución está regulada por procesos edafogenéticos que definen a un conjunto de suelos.  Se forma por un proceso de translocación, llamado, desde la edafología más clásica, proceso de iluviación. Consiste en el arrastre mecánico, o por el agua gravitacional, de las fracciones más finas, fundamentalmente arcilla, de la superficie al interior del suelo.  Las partículas dispersas en el agua o eluviadas (descenso mecánico), se depositan en profundidad, bien rodeando a estructuras ya existentes, bien taponando los poros de menor tamaño. Constituyen estas deposiciones de partículas orientadas los denominados argilanes, que caracterizan a los horizontes designados como Bt. La formación de este tipo de horizontes se da en suelos bien estructurados, con variedad en el tamaño de los poros que quedan entre los agregados, clima templado, y en condiciones de humedad alta, ya que el contenido de agua en el suelo debe ser suficiente para  facilitar el transporte.

 

Los horizontes cámbicos, son horizontes de alteración, requieren de un tiempo mayor para su formación, y su evolución se debe a la transformación que sufren los elementos órganominerales procedentes de la alteración de los componentes primarios. Son horizontes de estructura definida y con un valor alto de la capacidad de cambio. El contenido en arcilla está en relación con su procedencia y su origen puede ser por herencia del material original o por neoformación, es decir, construida por transformaciones sucesivas de los minerales primarios liberados en los procesos de alteración de la roca. Se designan con la letra B y el subíndice es w, en las clasificaciones Soil Taxonomy y FAO-UNESCO, aunque no necesariamente siempre que aparezca este subíndice signifique que el horizonte, en este caso de diagnóstico, tenga características de cámbico.

 

La segunda parte del comentario de Juanjo se refería al estado de alteración del material original cuando analizamos los procesos de formación.

 

En la intervención última se decía: El horizonte C es el inferior, generalmente no esta consolidado y es una acumulación de elementos minerales sin transformar, procedentes de la alteración física del material original. Este párrafo, en efecto, queda corto si no explicamos, aunque sea someramente, lo que hay debajo de ese horizonte C.

 

Como ya dijimos en su momento, los suelos se forman a partir de un material  más o menos consolidado que aporta los elementos minerales. Estos materiales son generalmente las rocas, que en función de su tipo y propiedades, imprimirán al suelo  características específicas. Además de las características mineralógicas, ya citadas en otras ocasiones, también es importante para la génesis del suelo que se está formando, el estado de alteración (meteorización) en que se encuentra la roca.

 

El material originario pude no estar afecto por procesos de meteorización, lo cual implica la existencia de roca compacta, estable, que no aporta minerales al medio o solo trazas, en cuyo caso son heredados con escasa transformación. Cuando el material que origina el suelo está troceado, implica un cierto grado de alteración. Si este material conserva una disposición estructural próxima a la de la roca de la que procede, se denomina alterita o saprolita. En aquellos casos en que se forma una capa no consolidada de material meteorizado y material edáfico, con ausencia de materia orgánica, desarrollado sobre roca dura, y que puede llegar a tener varios metros de espesor, se conoce con el nombre de regolito.

 

Para terminar con el capitulo que estamos dedicando a los horizontes, decir que son los factores, junto a los procesos formadores quienes condicionan la formación de los horizontes, lo cual nos permite decir que la horizonación es el conjunto de procesos bío-físico-químicos que definen la génesis de un suelo.

 

Hasta el próximo día.

 

Antonio López Lafuente

 

Nota del Administrador Principal:

Antonio ha hecho bien al, distinguir entre alterita (saprolita) y regolito. Debido a que en varias de mis contribuciones aludo al sistema suelo-regolito, tan solo comentar al navegante que me refería a los dos tipos aquí mencionados por Antonio López Lafuente. 

20:23 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (6)

La Edafodiversidad: Una historia Repleta de Grandes Científicos Olvidados 6

Edafodiversidad y Biodiversidad 20f. Antecedentes sobre Geodiversidad como ejemplo de las voces silenciadas de los científicos que se adelantaron a su tiempo

Para terminar sobre los héroes olvidados en los estudios de edafodiversidad, comentaré que los australianos Beckett y Bie, en 1978, casi sin saberlo detectaron por primera vez las relaciones edafodiversidad-área. El trabajo apareció en un una publicación interna de un instituto de fama internacional en lo concerniente al inventario de recursos naturales denominado "CSIRO (Aust. Div. Tech. Pap nº 33"). Por tratarse de una publicación institucional, y no periódica, no alcanzó mucha difusión. Jonathan Phillips, me recordó la existencia de este artículo. Finalmente lo conseguí a atreves de la USDA. Veamos lo que nos cuentan.


 

Sin explicar porqué, estos autores, haciendo un excelente análisis crítico de la elaboración y uso de los mapas y clasificaciones de suelos en Australia, usaron gráficos en escalas logarítmicas, detectando relaciones potenciales entre diversas variables, como fue el caso de la edafodiversidad con el área. No hacen mención de ellas. Fue intuitivo. En cualquier caso, si mencionan erróneamente que sus resultados, para el caso de las curvas edafotaxa-área no tenían nada que ver con las SPARs publicadas en biología. Craso error de un magnífico "paper". Lástima para ellos, mejor para mí.

 

Sin embargo, como hemos mentado, descubrieron otras estructuras potenciales (ni tan siquiera mentan el término: tan solo vieron que los datos quedaban mejor que a un gráfico con coordenadas cartesianas con trasformaciones logarítmicas, que sin ellas) para otros muchos aspectos que conciernen a la actividad de los edafólogos. Tan curiosos y sorprendentes son esos datos, a la luz de la nueva visión que ofrece las ciencias de la  complejidad (como también ocurrió con las ya comentadas curvas de Willis) que han sido fuente de inspiración para un trabajo que actualmente estoy realizando en colaboración con Bob Ahrens (jefe del Servicio de Suelos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos). El titulo de este último es "The Fractal mind of the Pedologists".

 

Así pues, queda por preguntarse ¿de quien es pues la paternidad del descubrimiento de las SPARs en los recursos abióticos?: ¿de aquellos que las encontraron por casualidad para negar inmediatamente cualquier vinculación?, ¿De aquel que se afanó independientemente en buscarlas y las detectó sin tener conocimiento previo de un trabajo soterrado en la literatura? ¡A saber!.  Se trata más de la vanidad que compartimos los investigadores por demostrar quién ha sido pionero en un campo, que de sus repercusiones en el progreso de la ciencia.  Si no cité en mis papers con anterioridad su trabajo fue por puro desconocimiento, pero será una referencia obligada a partir de ahora. Hay que rescatar a los héroes olvidados y a veces denostados, aunque éste no fue el caso. Al fin y al cabo a Einstein no le dieron el Premio Nóbel por sus Teorías de la Relatividad (restringida y general) sino por lo que más tarde reconoció como el error más grave de su carrera científica: sus contribuciones a la mecánica cuántica. ¿Pensaría hoy lo mismo, ya que hablamos de su centenario?

 

El trabajo de Beckett y Bie a la luz de las ciencias de la complejidad y de la geometría fractal, constata que la vinculación entre muchos constructos teóricos que elaboran los edafólogos y su puesta en práctica conlleva el uso inconsciente de estructuras fractales muy sofisticadas. La mayoría de nosotros, sin saberlo, operamos mentalmente apelando a estructuras fractales. Resulta un hecho sorprendente, por cuanto la mayoría de mis colegas son de la opinión de que los fractales son artefactos matemáticos de escaso valor "práctico". Veamos lo que piensan tras de mostrarles que sus "cabecitas" trabajan y procesan la información fractalmente. Será divertido. Lástima que el trabajo de Beckett y Bie no se encuentre disponible en la Web. Por aquel entonces, Mandelbrot acababa de publicar su libro seminal sobre fractales pero estos autores desconocían su existencia, por lo que no pudieron extraer fruto de su esfuerzo. Lo extraño es que nadie desde entonces se halla dado cuenta de ello. Incluso a Phillips, que trabaja con herramientas de las CC. de la Complejidad, se le pasó por alto, claro está que nunca ha mostrado interés por los fractales hasta la fecha. Gracias a él por mostrarme el trabajo y darme una gran oportunidad para poder fascinar a mis colegas (si lo consigo).

 

Juan José Ibáñez emocionado con su nuevo juguete

20:20 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)