Terminamos con los horizontes, no quiere esto decir, como podéis suponer, que no da para más el tema, sino que como resumen y para una introducción que sirva de curiosidad yo creo es suficiente.
El pasado martes en la nota que envió Juanjo confirmando la recepción de mi contribución, indicaba la conveniencia de ampliar algunas cuestiones que pensaba habían quedado sin suficiente aclaración. Se refería concretamente a las diferencias entre horizonte cámbico y horizonte argílico, y por otro lado, a la clasificación de la roca subyacente en función de su grado de alteración.
Empezaremos por aclarar que el concepto de horizonte argílico, su formación y evolución está regulada por procesos edafogenéticos que definen a un conjunto de suelos. Se forma por un proceso de translocación, llamado, desde la edafología más clásica, proceso de iluviación. Consiste en el arrastre mecánico, o por el agua gravitacional, de las fracciones más finas, fundamentalmente arcilla, de la superficie al interior del suelo. Las partículas dispersas en el agua o eluviadas (descenso mecánico), se depositan en profundidad, bien rodeando a estructuras ya existentes, bien taponando los poros de menor tamaño. Constituyen estas deposiciones de partículas orientadas los denominados argilanes, que caracterizan a los horizontes designados como Bt. La formación de este tipo de horizontes se da en suelos bien estructurados, con variedad en el tamaño de los poros que quedan entre los agregados, clima templado, y en condiciones de humedad alta, ya que el contenido de agua en el suelo debe ser suficiente para facilitar el transporte.
Los horizontes cámbicos, son horizontes de alteración, requieren de un tiempo mayor para su formación, y su evolución se debe a la transformación que sufren los elementos órganominerales procedentes de la alteración de los componentes primarios. Son horizontes de estructura definida y con un valor alto de la capacidad de cambio. El contenido en arcilla está en relación con su procedencia y su origen puede ser por herencia del material original o por neoformación, es decir, construida por transformaciones sucesivas de los minerales primarios liberados en los procesos de alteración de la roca. Se designan con la letra B y el subíndice es w, en las clasificaciones Soil Taxonomy y FAO-UNESCO, aunque no necesariamente siempre que aparezca este subíndice signifique que el horizonte, en este caso de diagnóstico, tenga características de cámbico.
La segunda parte del comentario de Juanjo se refería al estado de alteración del material original cuando analizamos los procesos de formación.
En la intervención última se decía: El horizonte C es el inferior, generalmente no esta consolidado y es una acumulación de elementos minerales sin transformar, procedentes de la alteración física del material original. Este párrafo, en efecto, queda corto si no explicamos, aunque sea someramente, lo que hay debajo de ese horizonte C.
Como ya dijimos en su momento, los suelos se forman a partir de un material más o menos consolidado que aporta los elementos minerales. Estos materiales son generalmente las rocas, que en función de su tipo y propiedades, imprimirán al suelo características específicas. Además de las características mineralógicas, ya citadas en otras ocasiones, también es importante para la génesis del suelo que se está formando, el estado de alteración (meteorización) en que se encuentra la roca.
El material originario pude no estar afecto por procesos de meteorización, lo cual implica la existencia de roca compacta, estable, que no aporta minerales al medio o solo trazas, en cuyo caso son heredados con escasa transformación. Cuando el material que origina el suelo está troceado, implica un cierto grado de alteración. Si este material conserva una disposición estructural próxima a la de la roca de la que procede, se denomina alterita o saprolita. En aquellos casos en que se forma una capa no consolidada de material meteorizado y material edáfico, con ausencia de materia orgánica, desarrollado sobre roca dura, y que puede llegar a tener varios metros de espesor, se conoce con el nombre de regolito.
Para terminar con el capitulo que estamos dedicando a los horizontes, decir que son los factores, junto a los procesos formadores quienes condicionan la formación de los horizontes, lo cual nos permite decir que la horizonación es el conjunto de procesos bío-físico-químicos que definen la génesis de un suelo.
Hasta el próximo día.
Antonio López Lafuente
Nota del Administrador Principal:
Antonio ha hecho bien al, distinguir entre alterita (saprolita) y regolito. Debido a que en varias de mis contribuciones aludo al sistema suelo-regolito, tan solo comentar al navegante que me refería a los dos tipos aquí mencionados por Antonio López Lafuente.