Los Agregados del Suelo, el Agua y los Nutrientes
Hola a todos, quien siga los contenidos de esta weblog podrá ir comprobando que nuestro administrador, además de ser un "parlanchín" impenitente, ¡hay que ver las parrafadas con las que nos ameniza!, es un mordaz organizador que reparte juego en función de las necesidades del momento.
En este caso a mi, me ha dado el papel de docente, por lo que debo contar, por orden, los contenidos clásicos de cualquier programa de Edafología que explicamos en las aulas. Ahora eso sí, pretende que sea didáctico, para que todo se entienda sin demasiadas dificultades, al tiempo de mantener un cierto nivel científico, y además, pretende que sea ameno. Difícil tarea me confía "vuestra merced", científico y ameno, son generalmente dos términos de difícil maridaje, no digo yo que sea imposible, casi nada lo es, pero si es complicado, y desde luego, se requiere una habilidad que yo no tengo. Me conformo con que lo contado sea entendible y no pretendo alcanzar más objetivo que dar algunas indicaciones que sirvan como pellizco a la curiosidad.
Propone Juanjo que escriba sobre la relación entre los agregados del suelo y las propiedades del mismo. Intentaré, a pesar de la dificultad, cumplir con el mandado.
Las propiedades estructurales están siempre en equilibrio dinámico e influyen en la mayor parte de los procesos que tienen lugar en el interior del suelo: aireación, infiltración de agua, penetrabilidad de partículas sólidas desde la superficie a horizontes más profundos o actividad biológica, entre otras.
La vida en el suelo depende de la capacidad que tenga de mantener condiciones favorables para el desarrollo de plantas y animales. Las plantas requieren agua y nutrientes, la primera es proporciona por la lluvia o los freáticos cercanos a la superficie, y los nutrientes los proporcionan los minerales alterados o la materia orgánica descompuesta. En ambos casos, agua y nutrientes, tienen que quedarse en el interior del suelo, no es suficiente que lleguen, o que se formen, tienen que permanecer, al menos el tiempo para que penetren a través de las raíces, o que los animales que de ellos se alimentan los ingieran. En este proceso, el papel de los agregados en fundamental, ya que en función de su tamaño y composición, será el diámetro del poro, y por tanto, determinará los procesos de transferencia.
Cuando el agua llega al suelo tiene varios caminos que tomar, si la pendiente es acusada, puede descender por ella, lo que se denomina agua de escorrentía, si no hay pendiente, el agua se infiltra. Una vez en el interior, a su vez hay dos posibilidades, que descienda hacia zonas más profundas, incluso llegando al freático, o que se quede formando parte del suelo. Para que suceda esto segundo, es necesario que el agua ocupe los poros que quedan entre los agregados.
De forma gráfica, el suelo es como una esponja, es decir un medio poroso, donde en función del tamaño del poro, el agua quedara más o menos retenida. Las fuerzas que regulan esta retención son las derivadas del campo gravitatorio, de las fuerzas de adhesión, de las fuerzas de cohesión o de difusión, entre otras. Es decir, son las fuerzas que hacen que las partículas de agua queden unidas a las partículas sólidas y se pueda producir el intercambio iónico, de forma que cationes y aniones procedentes de la alteración mineral u orgánica, pasen al agua del suelo y desde aquí, a través de las raíces, a las plantas.
Por hoy nada más que a este paso voy a parecerme al administrador
Antonio López Lafuente
Nota del Administrador:
Gracias maestro vamos a inventar los webooks.