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miércoles, 19 de octubre de 2005

Como vamos viendo en los textos de los autores, y que tienen su reflejo en las "galerías" de esta weblog, un suelo está constituido por horizontes, más o menos paralelos a la superficie de aquél. Las transiciones entre tales horizontes pueden ser graduales o difusas (las propiedades de uno cambian paulatinamente hacia las del otro), abruptas y planas, abruptas pero con irregularidades, etc. Las estructuras en bloques grandes pueden a su vez adoptar distintas morfologías como lo son las prismáticas y las poliédricas. Estas últimas están compuestas de otras de menor tamaño (que tienen sus propias morfologías), siendo de las más pequeñas las que denominamos agregados (mezcla de materia orgánica y mineral ligada por iones).

 


Estas pequeñas estructuras son esenciales para una buena alimentación de las plantas, así como para el flujo del agua desde la superficie a los horizontes profundos. En los espacios vacíos generados por cada una de ellas circulan tanto el agua como los solutos, partículas pequeñas en suspensión y el aire, cuya composición es en parte distinta de la atmosférica. Mientras entre cavidades de las estructuras de mayores dimensiones puede bajar el agua a mayor velocidad y crecen las raíces que se ramificarán para explorar enormes extensiones de suelo en busca de sus nutrimentos (agua y nutrientes) entre las cavidades y poros de las de menores dimensiones se ubica la mayor parte de la microflora y microfauna edáficas. Los organismos más pequeños y abundantes son acuáticos. Estos viven en las películas de agua que rodean a los agregados pequeños o en sus poros interiores.  Por lo general la mesofauna y macrofauna son animales verdaderamente terrestres.

 

Vemos pues que un suelo, no es simplemente un ecosistema terrestre, por cuanto sus organismos pueden ser aéreos u acuáticos.  Las mayores concentraciones de las poblaciones de organismos edáficos acaecen cerca de la superficie, con vistas a fraccionar y posteriormente descomponer la materia orgánica, desprendiendo, los nutrientes que volverán a ser asimilados por las plantas, cerrando así su ciclo parcialmente (siempre hay pérdidas hacia los regolitos, acuíferos, etc.). Los siguientes ambientes con mayor concentración de biomasa y diversidad se concentran alrededor de las raíces y conforman un sistema complejo y mal conocido denominado rizosfera. Aquí aparecen ademán de las formas libres, simbiontes, parásitos, etc. La capacidad de exploración del suelo por las raíces es formidable, y una sola planta puede expandirse y rastrear por cientos de metros cuadrados de las superficies rugosas de los agregados. Sin embargo, a pesar de todo este dispositivo exploratorio, a veces no es suficiente. En general ciertos hongos (sus micelios) se asocian con las plantas para su beneficio mutuo. Son las denominadas micorrizas.

 

Mientras las raíces les proporcionan asimilados orgánicos para su alimentación, las últimas amplían extraordinariamente la capacidad exploratoria de las raíces, transportando hacia ellas más nutrientes y agua. A veces las micorrizas de distintas especies vegetales fusionan sus sistemas radiculares, generando una inmensa maya de canales biológicas que permiten pasar compuestos orgánicos de unas plantas a otras. Es decir la individualidad de las plantas en superficie no se corresponde exactamente con su vinculación en profundidad.

 

En un suelo, sedimento o roca sin estructura, los procesos mentados son mucho más difíciles de poder realizarse, lo cual afecta negativamente al desarrollo de los ecosistemas terrestres. Podemos decir pues, que la vida generó el suelo y se acomodó al suelo, ya que sin este (o cuando pierde parcialmente las propiedades mentadas) las comunidades vegetales encuentras muchas dificultades para crecer y desarrollarse. La desertificación generada por la erosión del suelo es un ejemplo palmario de todo lo dicho anteriormente.

 

Juanjo Ibáñez

17:30 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (5)

Hola nuevamente. Siguiendo con las directrices que va marcando Juanjo, toca hoy hacer una incursión por el interior del suelo. Dejamos por ahora las definiciones y nos adentramos en el "cuerpo" de los suelos. ¿Que hay en su interior?, ¿por quien esta formado?, ¿qué corre por sus "venas"?. Estas preguntas nos permiten iniciar algunas de las respuestas que ayudan a su conocimiento.
 

Plantea Juanjo dos términos que en Edafología utilizamos constantemente, procesos y estructura. Como ya dijimos anteriormente cuando explicamos la definición de suelo, lo primero que debemos entender es que este elemento de la naturaleza, que definimos como sistema, tiene sus propias leyes, en él se producen reacciones entre sus constituyentes que, con el tiempo, tienen como resultado el suelo que hoy conocemos. Estas reacciones están íntimamente relacionadas, con las características químicas de los componentes y su estado de agregación (estructura), y con las condiciones ambientales que se han ido produciendo a lo largo del tiempo (procesos). Según estos principios, estructura y procesos son términos difíciles de separar. Un ejemplo: porque la estructura es laminar el proceso de lavado está impedido, porque hay proceso de lavado y enriquecimiento de arcilla, se favorece la forma de estructuras prismáticas.
 
Empezábamos con algunas preguntas, todas dirigidas a entender por dentro el suelo, las respuestas son complejas, porque el suelo en sí lo es, pero podemos resumir en una primera aproximación algunas cuestiones. Para empezar diremos que en el interior del suelo hay materia orgánica, procedente de animales y plantas, materia mineral, procedente de las rocas que bajo ellos subyacen, aire de la atmósfera y agua. Cuando estos elementos se ordenan formando partículas de mayor tamaño que definimos como agregados, constituyen la estructura, cuanto mejor estructurado esté un suelo mejores propiedades tendrá. Por último, a través de los poros que dejan los agregados, favorecidos por procesos (lavado, lixiviación, empardecimiento, podsolización, etc.) se desplazan partículas como arcillas, óxidos y otros coloides, que junto a la llamada solución del suelo (agua con distintos elementos disueltos o en suspensión) y diferentes componentes en estado gaseoso, forman los fluidos del suelo.
 
Partiendo de estos hechos, las clasificaciones de suelos más usadas en todo el mundo, FAO y Soil Taxonomy, utilizan la estructura morfológica para definir sus unidades, por considerar que es la mejor forma de identificar sus propiedades actuales y sus potencialidades de uso. Ahora bien, hemos de ser conscientes que los suelos están en permanente desarrollo, es decir, que su evolución, en la mayoría de los casos, no ha terminado, pudiendo en el futuro estar sometidos a procesos distintos que originaran distintas estructuras y consecuentemente distinta clasificación.
 
Antonio López Lafuente
 
Nota del Administrador:
 
El las galerías de fotos y gráficos que se están elaborando podéis ya ver las estructuras, horizontes, otros rasgos del suelo, así como sus paisajes, mapas, etc.
 
Juanjo Ibáñez

16:16 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (18)