Hace un tiempo que leo el blog
Technological Innovation and Intellectual Property, mantenido principalmente por
James Bessen. Últimamente se pueden leer en él varias notas mostrando el apoyo que va teniendo el análisis del sistema de patentes como sistema de propiedad en Estados Unidos. Este tipo de análisis, que se expone con cierto detalle en el libro
Patent Failure, puede usarse para entender los efectos (tanto negativos como positivos) para los diferentes actores en el mundo de las patentes. Una de las ventajas de este modelo, con todos los problemas que pueda presentar, es que permite hacer cuantificaciones de efectos, y por tanto ir un paso más allá de las meras opinones.
James Bessen fue, junto con Eric Maskin, autor de
uno de los primeros estudios académicos rigurosos
en estudiar los problemas que causan las patentes en el campo del
software (y en general, en todos los campos donde la innovación es
incremental). No deja de sorprenderme cómo estos temas en Estados
Unidos tienen también un enfoque tecnológico y económico, en el que
tanto los que están a favor como los que están en contra del actual
sistema de patentes se plantean cuáles son sus efectos, cómo medirlos,
cómo entenderlos, etc. Mientras tanto, en Europa el debate es
fundamentalmente jurídico, sobre cómo armonizar distintas "escuelas"
jurídicas en propiedad industrial, y cómo extender conceptos que fueron
pensados para la industria de hace dos o tres siglos.
En fin, puede que estén llegando tiempos de cambio al mundo de las
patentes, y puede que finalmente llegue el momento de tener que
justificar qué gana la sociedad con este sistema que tan caro nos está
saliendo a todos, al menos en ciertos campos...