La
Royal Society fue pionera en la publicación de revistas científicas en el sentido moderno de la palabra, incluyendo ya, desde 1665, revisión por pares en su
Philosophical Transactions. Ahora, la misma sociedad que en aquellos tiempos se atrevió a iniciar nuevos caminos aprovechando lo que permitían las nuevas tecnologías de la época (la imprenta, los sistemas de correo que funcionan, etc.), ve serios problemas en aprovechar lo que nos permiten las que tenemos ahora (Internet, la publicación electrónica, etc.). En unas
declaraciones recientes un portavoz de la sociedad comenta, refiriéndose a la publicación científica de acceso abierto ("
open access"): «Creemos que puede concebirse que las revistas en algunas disciplinas sufran. ¿Por qué pagarías la subscripción a una revista si los artículos se publican sin carga?» Al parecer, piensan que la publicación abierta puede dañar, en el largo plazo, la comunicación entre los investigadores, y así lo manifiestan con detalle en una
nota más extensa.
Las declaraciones (y la nota) han desencadenado ya muchas reacciones, que en general critican la postura oficial de la Royal Society. Sin embargo, y sin tratar de justificar esta posición (me encuentro entre los que creen que es bastante desafortunada y equivocada), creo que es interesante porque expresa de forma bastante clara los miedos que desencadena la llegada de novedades radicales al mundo de la publicación científica. Además, la British Society no sólo es una sociedad científica grande, respetada y con un largo historial: también ha tomado sus decisiones en la línea del acceso abierto, ya que sus revistas en formato electrónico están disponibles libremente en Internet al pasar un año desde su publicación. Por lo tanto, saben de lo que hablan...
La principal justificación de su miedo a que el acceso abierto perjudique a la comunicación entre investigadores está (dicen) en los que persiguen como fin que los editores dejen de obtener beneficios de la publicación científica. Opinan que estos fines no deberían centrar el debate, y explican cómo el proceso de revisión por pares y la edición científica cuestan mucho tiempo y dinero, y que en el modelo "clásico" los recursos necesarios se obtienen vía suscripciones. Si las suscripciones dejan de pagarse (o incluso de existir), esos recursos no se podrán conseguir por ese lado, y o bien se consiguen por otro, o bien la calidad de la publicación científica se resentirá.
Desde este punto de vista, las críticas se centran sobre todo en la intensidad con que (dicen) se está presionando, especialmente en algunos campos, para que se sustituya el modelo clásico por el de acceso abierto. Según ellos, esto podría suponer que desaparezcan las publicaciones "clásicas" antes de que sean sustituidas por nuevas publicaciones de acceso abierto de calidad comparable. Con esta base, comentan también el caso de los editores que dedican cualquier exceso de ingresos procedentes de la publicación científica a promover actividades relacionadas con la ciencia, como es el caso de la propia Roya Society. Contrastan esta situación con los modelos propuestos para la publicación de acceso abierto, sobre los que dicen que en muchos casos no han mostrado ser sostenibles, ni ser mejores en términos de "valor por dinero", y que cuando se basan en el pago por parte de los autores, eso supondría nuevas barreras a la publicación. Todo con todo, el documento muestra claramente las preocupaciones que aparecen cuando algo nuevo comienza a sustituir algo viejo, pero que funcionaba. En mi opinión, se transluce el típico, "si funciona, no lo cambies"
Así planteado, el debate es interesante. Aunque creo que la Royal Society trata de centrarlo en ese "no toquemos lo que funciona", mientras que es mucho más productivo plantearlo en "tenemos nuevas herramientas, veamos qué podemos hacer con ellas". Por ejemplo, es claro que no hay modelos financeros de publicaciones de acceso abierto que hayan mostrado ser sostenibles durante décadas. Igual que cuando la Royal Society comenzó en el siglo XVII con la revisión por pares, nadie había mostrado antes cómo el sistema podría ser bueno para la comunicacion científica. La mayoría de los problemas que plantean entran en esta categoría: no a habido tiempo para hacer pruebas, luego cuidado al hacerlas. Lógico. Pero también hay que reconocer, en mi opinión, que por ese camino poco se avanza: sólo el tiempo dirá si el acceso libre es sostenible, pero eso dependerá en gran medida de cuánto experimentemos con él, y de la rapidez con la que los investigadores lo consideremos como importantes.
Por otro lado, aún estamos en el comienzo del comienzo de las pruebas con las nuevas herramientas que disponemos. Los modelos de publicación de acceso abierto aún están, en gran medida, tratando de reproducir modelos habituales en la publicación clásica: fundamentalmente, la revisión por pares mediante comité de revisión, y el archivo sin control previo. Por ejemplo, modelos como la publicación sin control previo pero posteriormente revisada o baremada por pares en redes de confianza es algo que sólo se está empezando a probar, y no aún en el campo de la publicación científica, sino en el que probablmente es hoy más dinámico en cuando a búsqueda de métodos de mejora de la calidad de la información y de filtrado de información fiable e interesante: las bitácoras.
En fin, recapitulo. Puede que los temores de la Royal Society sean ciertos. Creo que no, pero desde luego podrían serlo. Pero incluso si fuera así, están planteados sobre la poca experiencia que tenemos aún con el modelo del acceso abierto. Dado todo lo que podemos ganar, y lo poco claro que está el que no lo vayamos a ganar, ¿no merece la pena acelerar todo lo posible la experimentación, hasta dar con los modelos sostenibles que nos lleven hasta los nuevos modelos de publicación científica del siglo XXI?
[Más información y notas relacionadas:
Science, the Web, and the Royal Society, en
Antrhropology.net,
Royal Society Wants to Keep Science off Web, en
Slashdot y
Las dos carátulas, en
La Nación]
[Llevaba un tiempo preparando esta nota, y acabo de darme cuenta que hace un rato ha tratado ya el tema
Tecnocidanos, en la nota "
La Royal Society contra el bien común". En fin, aún así creo que el enfoque acá es un poco diferente, y desde luego el asunto da de si no para dos notas, sino para muchas más. Eso sí, al paso que vamos un día de estos voy a tener que plantearme ser abosorbido ;-) ]