Es conocido lo que se puede saber sobre ti si usas un móvil (por ejemplo,
dónde estás con bastante exactitud, hasta el punto que
se está legislando sobre ello, e incluso
es posible que lo estén usando algunos gobiernos en combinación con otra información). Pero quizá se sabe menos la información inadvertida que va en los materiales que producimos con herramientas informáticas. Hace tiempo que se habla sobre los
riesgos de enviar un documento MS-Word sin haberle quitado la información sobre el autor que se incluye automáticamente (y sin preguntar), y que puede permitir trazarnos con gran facilidad a partir sólo de una copia del documento. Ahora me entero de que puedo tener problemas peores si distribuyo un texto en papel, impreso con ciertas impresoras... ¿Nos acercamos al fin de lo anónimo, o estamos ante invasiones inaceptables (e inadvertidas) de la privacidad de cada uno?
La
Electronic Frontier Foundation ha
publicado una nota en la que describen cómo algunas impresoras (entre ellas varios modelos de Xerox, Canon y otros fabricantes) incluyen pequeños puntos en las páginas que imprimes, con información sobre qué aparato realizó el trabajo, y cuándo fue impreso. Si tienes una impresora en color, fíjate si lo que imprime tiene pequeños puntos amarillos, y sabrás que todo lo que imprimas en ella es trazable. Naturalmente, el fabricante no te avisa al respecto, ni en la letra pequeña. Aparentemente estos puntitios son parte de un acuerdo con la Administración de EE.UU. para ayudar en la persecución de falsificaciones. Pero claro, puede usarse para cualquier cosa. Además, como el algoritmo usado ha sido descubierto y publicado, cualquiera puede tener esa misma información... sobre tus documentos. Curioso, ¿verdad? ¿Te preocupa, o te parece bien?
[Por cierto, para los que no somos ciudadanos de EE.UU. nos queda además la cuestión de hasta qué punto nuestra Administración está enterada de estas cosas, porque a ver si el FBI va a poder identificar precisamente el origen de un documento de nuestro Ministerio de Defensa, pero nuestra policía no...]
[Historia sobre el código de las impresoras seguido
vía BarraPunto y
vía El País]