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la crítica de la ciencia

Enviado el viernes, 31 de agosto de 2007 13:51

La divulgación no es el único pacto posible entre ciencia y sociedad. Y al igual que existe una crítica literaria o del arte, también necesitamos una crítica de la ciencia.

A nadie le extraña que la prensa incluya secciones de crítica musical y literaria, como también de arte, de cine o de exposiciones.  Es normal que siendo, como son, empresas humanas contingentes, sometidas a las presiones del entorno y a los caprichos del autor,  merezcan comentarios que califiquen el acierto, pertinencia, belleza u originalidad del producto que se presenta ante al público.  Además, en su conjunto, conforman una parte significativa del entorno simbólico que sostiene nuestra vida social e íntima. No se trata solo de que podamos dialogar con la obra de otros, sino de que queramos explorar las condiciones de posibilidad para otras formas de mirar, narrar o sentir el mundo, es decir de construirlo y habitarlo.  Sin la buena crítica cultural sería difícil saber qué es lo que conecta unas cosas con otras o, en otros términos, cómo darle sentido a la explosión de productos y/o mercancías culturales que invade nuestras vidas. ¿Y en ciencia?

¿Cabe una relación de ese tipo cuando hablamos de la ciencia?  O, dicho en los términios que le gustan a Bruno Latour, cabe una relación con la palabra científica que no se limite al dictamen sobre su veracidad o falsedad?  Los científicos tienden a comportarse como si la única relación significativa con su trabajo fuera la aprobación (lo que normalmente implicaría el reconocimiento implícito en una cita) o el rechazo (lo que normalmente exigiría del crítico más y mejores datos con los que sostener su sospecha, duda u oposición).  En pocas palabras, o citas o callas, pero si dices algo tienes que hacerlo desde el laboratorio.   Y es así que, aunque parezca increíble, casi nadie puede hablar de ciencia. Los que se atreven son inmediatamente calificados de ignorantes o, peor aún, de anticientíficos, que en nuestro mundo es como decir inculto y socialmente peligroso.

En fin, que si no es para avalar, tiene que ser para enmudecer. Pero, si así fuera, si el único gesto posible ante la ciencia fuera asentir o, alternativamente, rechazar, entonces sólo podrían tomar la palabra los científicos mismos, pues son los únicos capacitados para manejar los dispositivos lingüísticos, tecnológicos y disciplinarios característicos de las ciencias.  Una larga tradición, como explica Don Ihde, les otorga el discutible privilegio de no necesitar críticas externas, pues durante la Ilustración se fraguó el mito de que la ciencia ya era la crítica que la sociedad necesitaba para hacer frente a la supersticiones, incluidas las religiosas. O, dicho de otra manera, la modernidad se construye sobre una ecuación tan simple como peligrosa: si quieres  ser crítico, hazte científico, trasciende el mundo de las opiniones y abraza el de los hechos.

Los hechos, sin embargo, contradicen esta tesis beata sobre el funcionamiento de la ciencia. Todos los días, en los laboratorios y en el ministerio, en la prensa y en el Parlamento, se habla del carácter apropiado, prioritario, solidario, estratégico, competitivo, europeo o costoso de los proyectos científicos. Tampoco faltan debates sobre patentes, retornos, contrataciones, evaluaciones, innovaciones, premios, privatizaciones y desarrollos sostenibles. Seguro que queda poca gente  que todavía no han oído hablar de secretismo, fraude o corrupción en ciencia. Y es que, al igual que cualquier otra empresa social, la ciencia mejora con la crítica.

Y todo esto es nada si pensamos en nuestra condición de conejillos de Indias en medio de experimentos de alcance planetario, como los que están en marcha una vez que nos pusimos a alimentar vacas con piensos de origen animal o que no sabemos cómo controlar las emisiones de CO2 a la atmósfera. Nadie debería sorprenderse si recordamos que la sucesión de crisis alimentarias, sanitarias o medioambientales tiene mucho que ver con, para decirlo suavemente, una insuficiente evaluación de los riesgos asociados a las nuevas tecnologías.  Y si esta crisis del peritaje experto es manifiesta, sea o no provocada por la existencia de conflictos de intereses, entonces hemos de admitir que todos formamos parte de un sin fin de experimentos que suceden en tiempo real y fuera del laboratorio.

¿Cómo no vamos a hablar de ciencia?  Si cada día se toman decisiones orientadas a minimizar los riesgos, conservar la naturaleza, gestionar los recursos o equilibrar el reparto de los males, y todas estas iniciativas que acaban llegando al Boletín Oficial del Estado (o publicación equivalente) tiene que pasar antes por los laboratorios, los seminarios, los papers, los comités, los congresos, los foros y los paneles internacionales, ¿cómo no aceptar la necesidad de una crítica de la ciencia? Los partidarios de hablar de nuestro sistema de organización política en términos de una democracia técnica o tecnodemocracia se sorprenden de que revistas a las que se asoman los intelectuales y los políticos sigan reservando para estos asuntos espacios residuales y que los Suplementos culturales que encartan semanalmente los periódicos de más alcance solo sepan hablar de la ciencia para rendirse ante las maravillas del emblemático “Y es que las ciencias avanzan que es una barbaridad” que ya proclamara la zarzuela La del Soto del Parral.

Defender la necesidad de una crítica de la ciencia es más fácil que ejercerla.  Hacerlo bien es mucho más difícil. Igual que la historia de la Iglesia no debieran hacerla los curas, ni la del Real Madrid los merengues convictos, la crítica de la ciencia es un trabajo para el que seguramente hace falta ser un amante de la ciencia, pero no un científico.  Su finalidad se explica rápido, pues consistiría en  comprender cómo de profundamente interconectadas están la ciencia a la política y explorar  cómo las tecnologías están conformando nuestro  mundo y nuestra manera de sentir, pensar y actuar.



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Comentarios

# La crítica de la ciencia

03/09/2007 9:02 por meneame.net
La divulgación no es el único pacto posible entre ciencia y sociedad. Y al igual que existe una crítica literaria o del arte, también necesitamos una crítica de la ciencia.

# Hay libros recientes en esta línea

03/09/2007 6:30 por Llaunas
Como he comentado en otro sitio, estoy muy de acuerdo con este artículo: la conciencia crítica forma parte del avance científico.

Cada vez hay más conciencia de ello y de hecho hay dos libros recientes que tratan este tema. Los enlazo con sus reseñas (no a un sitio comercial) para quienes estén interesados:

Guía políticamente incorrecta de la Ciencia, por Tom Bethell
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6362&PHPSESSID=8af

Anatomía del fraude científico, de Horace Freeland Judson
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6731&PHPSESSID=8af

Y más en general, ligando historia de la ciencia y de las ideas está
El poder de la ciencia, de José Manuel Sánchez Ron
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=8000&PHPSESSID=8af

# re: la crítica de la ciencia

03/09/2007 9:47 por Gonzalo
Entiendo que en este artículo se engloban dentro de la "ciencia" aspectos que son derivados de ésta, como son política científica o transferencia tecnológica además del propio avance científico que implica la generación de nuevos conocimientos.

Tal y como yo lo veo, son esos aspectos derivados de la ciencia los que pueden y deben estar sometidos a la crítica por otros sectores de la sociedad.

Sin embargo, la constatación de la veracidad y la relevancia del trabajo de investigación pertenece a los científicos, no por voluntad divina, sinó porque requiere de un conocimiento del área en que se deserrolla la investigación.

# la crítica de la ciencia 'tout court'

03/09/2007 10:34 por Txetxu Ausín
No comparto en absoluto que las políticas científicas o la transferencia tecnológica sean aspectos derivados de la actividad científica. Máxime cuando buena parte de esa actividad, de su mismo desarrollo, depende estrictamente de las políticas adoptadas al respecto y de los vínculos con el entorno (económico, empresarial, social, etc.) que generan transferencia de conocimiento.
Pero es que, además, toda actividad tecnocientífica está plagada de aspectos valorativos (éticos, estéticos, económicos, culturales, ...) de modo que la ciencia, como actividad humana, en todo su proceso, puede y deber ser objeto de 'crítica' (como lo ha expresado estupendamente Antonio Lafuente). Y pongo como ejemplo el caso de la bioética como un exponente necesario de esa crítica de la ciencia que, a la luz de los interrogantes de todo tipo que se plantean en la investigación y en la práctica biomédica, más vale que nos tomemos en serio.

# re: la crítica de la ciencia

03/09/2007 10:35 por Cesar M. Salvan
Estoy muy de acuerdo con éste último comentario. Como científico creo que hay que separar bien los términos. Feyerabend por ejemplo consideraba la Ciencia como una nueva religion que sustituye a la antigua. Esta vision religiosa de la ciencia y de los cientificos puede ser un tema de debate, pero hay una cuestion que diferencia la ciencia de la religion, que es la practica cientifica. Hay que tener en cuenta que esta practica esta sujeta a evolucion constante y revision (no hay una metodologia cientifica establecida) pero en cualquier caso esta practica sigue unos parametros de "objetivizacion" y sus resultados pueden ser criticados y evaluados solo por los expertos en esa practica, es decir, los cientificos. Para poder ejercer la critica cientifica de un trabajo cientifico es necesario entre otras cosas un conocimiento preciso del area en la que se desarrolla ese trabajo y un conocimiento tecnico preciso del trabajo en el laboratorio y eso requiere MUCHO tiempo. No valen los diletantes, los aficionados o los amantes de la ciencia, no por que no esten capacitados sino simplemente por una cuestion de tiempo, dedicacion y profesionalidad.

Otra cosa son las cuestiones filosoficas, sociales y politicas derivadas de la practica cientifica. Creo que el articulo esta mezclando unas cosas con otras y lleva a confusiones.

# re: la crítica de la ciencia

03/09/2007 12:12 por Juan Prieto
Estoy muy de acuerdo con el articulo. Creo que los ciudadanos de a pie deveriamos involucrarnos y tener más peso epistemológico. Añado a la bibliografia: "LA PIEDRA DE TOQUE. La ciencia a prueba" de Jean-Marc Lévy-Leblond

# re: la crítica de la ciencia

03/09/2007 12:50 por Jean Battiste

La contradicción del conocimiento está en no saber que se posee. Dicho de paso, los grandes monopolios académicos pedagógicos direccionan el acontecer de la problemática de la ciencia en cuanto a su perspectiva de formulación, y si la mayoría de las veces sus resultados son perentorios y clarificadores; otras, como la posición que se adopta en el artículo a comentar, se basan en la exigencia (como solución) de una modificación conceptual que tiene como contenidos (referentes) a una basta temática que no es obra de un pensamiento casual, ni momentáneo, ni proveniente de autognosis alguna; sino que es campo propio de la filosofía de la ciencia y evoca uno de sus paradigmas: la aplicación.

La historia no se hace en un segundo. La argumentación hic et nunc no implica llevarse a cabo menospreciando el camino avanzado (Thomas Kuhn, Paul feyerabend, el falsacionismo, Bruno Latour etc.)

# re: la crítica de la ciencia

03/09/2007 13:58 por Maximino Cortezón Pinilla
Comparto la idea básica de la necesidad de la crítica pública a la ciencia, porque la académica es tan antigua como la propia filosofía, que en su origen no fue otra cosa que una crítica al conocimiento irracional y mitológico del mundo físico y, más tarde, del ingenuo conocimiento empírico.
Mas, en mi opinión, la necesaria crítica actual a la ciencia, debería comenzar por la crítica al concepto mismo de ciencia. Hablar de ciencia o de tecnología en abstracto, como si se trataran de puras entelequias, forma parte de los mitos de la ciencia y la técnica que hay que empezar a derruir. La ciencia separada de la técnica es una abstracción que no ha sido real ni siquiera en los comienzos mismos de la llamada ciencia moderna. La ciencia, la técnica y la sociedad han estado y están tan estrechamente entrelazadas que únicamente poniendo de manifiesto estas interrelaciones se podrá no sólo tener un conocimiento más adecuado de la dos primeras, sino que además puede suponer un comienzo de la necesaria crítica no nihilista de la ciencia y la técnica.

# re: la crítica de la ciencia

04/09/2007 2:16 por David
Estoy totalmente de acuerdo con lo q se dice. La mayoría de gente se desvincula de la ciencia, y distrae su atención hacia otros temas.

# re: la crítica de la ciencia

05/09/2007 13:20 por P.Loma
Brillante e inquietante

# re: la crítica de la ciencia

13/09/2007 16:12 por JoseAngel
Hombre, igual un poco pesimista en cuanto a la inexistencia de una crítica de la ciencia en la prensa... Igual es insuficiente, pero haberla, hayla. Es crucial como dices la formación de una cultura científica no estrictamente especialista, entre otras cosas para calibrar la relevancia relativa de las investigaciones, pues está claro que para el especialista es su especialidad lo crucial, si se le dejase decidir... el criterio tiene que salir de otra parte. Y no sólo para eso, sino para el desarrollo de ideas y aplicaciones interdisciplinares, o que salten las barreras de la disciplina y la especialización extrema. Muchas veces los resultados interesantes de un descubrimiento no tienen consecuencias sólo en su disciplina estrictamente, sino en un impacto colateral en otra vecina o menos vecina, posibilitado por esta cultura y comunicación divulgativa y crítica.

# re: la crítica de la ciencia

13/11/2008 15:06 por Estudiantes universitarias
Por favor podrian poner el autor de este articulo?
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