Conforme las redes sociales y el activismo en internet se van interconectando se hace visible la emergencia de un segundo superpoder cuyas señas de identidad son la justicia global, el medioambiente, la cooperación y el uso intensivo de las nuevas tecnoogías.
Wiser
Earth es una web que da cobijo a más de cien mil organizaciones
dispuestas a implicarse en batallas medioambientalistas y por la
justicia social. Tal como Linkedln (o Facebook)
crea
lazos entre personas,
Wiser Earth lo intenta con organizaciones.
Así las cosas el movimiento más grande del mundo no tiene nombre,
líder, ideología, nación ni sede, pero puede poner en marcha una
fuerza de 100 millones de personas en todo el mundo.
Wiser
Earth entonces es una tecnología y una comunidad en formación.
Como instrumento proporciona las claves para la creación de un
lenguaje compartido en un entorno que favorece la conectividad por
poner a disposición de quien las necesite decenas de herramientas
colaborativas y mucho conocimiento fiable y accesible.
Wiser
Earth (World Index of Social and Environmental Responsability)
funciona como un lugar de encuentro, un espacio que reúne cuerpos
dispersos por todo el planeta y una plaza en donde comenzar una larga
conversación que está ensayando la posibilidad de explicar lo que
pasa con conceptos alternativos, otras prioridades, distintos datos,
diferentes conexiones y nuevas narrativas.
Y, lo mejor, todo en
abierto, con plena conciencia de que se está creando un procomún
global (global commons) al margen de los estados.
La red está llena ámbitos de
movilización, tales como Freebase, Wikipedia,
Moveon
o la
Encyclopedia of Life, que
tarde o temprano lograrán interconectarse y alcanzar la cifra del
millón y medio de organizaciones ciudadanas calculadas por
Paul
Hawken, creador de Wiser Earth desde su
Natural
Capital Institute y autor del excelente
Blessed
Unrest. How the Largest Movement In
the World Came Into Being and Why No One Saw it Coming
(Viking, 2007). Quien esté interesado en estas iniciativas saldrá
reconfortado accediendo a las web de las organizaciones mencionadas.
Freebase,
por ejemplo, es un buscador basado en Google (es decir, una
gigantesca base de datos y una constelación de herramientas para
gestionarlos, recuperarlos, ordenarlos e incrementarlos) que quiere
hacer accesible todo el conocimiento pero, como
explica
Nicholas Carr, sobre la base de los principios de la web
semántica o web 3.0. Cuando hablamos de la nueva revolución
emergente en Internet estamos refiriéndonos a una red en donde las
máquinas podrán hacer ya cosas inteligentes como, por ejemplo,
responder a la pregunta, explica
Markoff
en New York Times, “Busco un lugar de vacaciones acogedor,
dispongo de un presupuesto de 3000 dólares y tengo 11 años”. Si
la información está organizada según ontologías y tecnologías
estándares que garanticen a una máquina bien programada la
posibilidad de discriminar entre modalidades de viaje, precios, tipos
de clientes y diversidad de actividades, entonces Internet dejará de
ser un repositorio de datos para convertirse en una fuente
automatizada de conocimiento.
Por su parter,
Moveon,
fundada en 1998 y robustecida en las luchas contra la invasión de
Irak (
ver
SourceWatch), está orientada al activismo político y cuenta ya
con una lista de distribución de más de 3,2 millones de activistas
registrados en USA que en 2004, por ejemplo, logró que 300.000
donates alcanzaran la cifra total de 11 millones de dólares para
apoyar la candidatura a cargos electos de 81
candidatos
demócratas radicales o críticos con los aparatos partidarios.
No es raro entonces que conociera mucha fortuna la propuesta que
hiciera en 2003
James
F. Moore de calificar de
segunda
superpotencia (
versión
inglesa en
extreme
democracy) al conjunto de todos estos movimientos, claramente
empoderados en la luchas pacifistas y altermundistas de los últimos
años.
La
segunda
superpotencia, esa fuerza que se puso en marcha para frenar la
invasión de Irak o que lentamente está articulando una agenda para
defender los compromisos de Kyoto, es un conjunto de organizaciones
demasiado heterogéneo que, sin embargo, tiene algunas cosas en común
que merece la pena considerar. La primera es que expresa la
existencia de un movimiento creciente que tiende a identificarse con
propuestas que desbordan las barreras nacionales y que afectan al
conjunto de la humanidad. La segunda es que tienen una conciencia
muy clara de la necesidad de aliarse con las nuevas tecnologías y,
la tercera, que se basan en estructuras horizontales, voluntarias y
cooperativas que no crean tensiones artificiales entre las facetas
comunitaria e individual de sus actividades y proyectos. Wiser Earth,
como las otros nodos mencionados, son parte de esta especie de
sistema inmune que nuestra sociedad (los partidarios de
Gaia,
dirán que nuestro planeta) está aquilatando y desplegando para
defenderse de los muchos abusos que están amenazando la libertad y
la democracia, cuando no la supervivencia misma de la especie.