Recordamos hoy un hecho ominoso: la primera explosión nuclear en Trinity (Nuevo México), apenas unos semanas antes del ataque a Hiroshima y Nagasaki. [Antonio Lafuente]

Hace 60 años que fue detonada la primera bomba atómica de 19 kilotones en Trinity, cerca de Alamogordo, en un lugar del desierto de New México conocido como Jornada de la Muerte (Journey of the Dead) y que en 1975 fue
declarado paisaje histórico nacional. Cada año se organizan
visitas turísticas, pues el
turismo nuclear va en aumento.
Además de alguna
galería de imágenes, hay un blog (
Livblogging the bomb, 60 years later), que está recreando con precisión (y
con lo que hasta ahora sabemos) la cuenta atrás de este ominoso acontecimiento. También es elogiable la web
Trinity Atomic Web Site que mantiene Gregory Walker.

La explosión (
ver vídeo en tiempo real) fue sentida a 160 kilómetros de distancia y el nivel de la radiación del hongo emergente (12 km de altura) fue tan intenso que emitió un resplandor anaranjado. Hay un magnífico relato de lo sucedido, según lo cuentan los nativos de la zona, publicado en
El Defensor Chieftain. Los testigos oficiales quedaron perplejos. Sus
testimonios son elocuentes y han sido muchas veces recordados.
Ninguno, sin embargo, fue más elocuente que el de T. Bainbridge, responsable del
Trinity test, quien nada más pasar la onda de choque, según cuenta en sus memorias
A Foul and Awesome Display, se fue a felicitar a Oppenheimer para acabar diciéndole: "Ahora, todos somos unos hijos de puta". Y ese todos al que se refería era mucha gente, porque en el
Proyecto Manhattan trabajaron 130.000 personas durante unos 28 meses y se invirtieron más de 2.200 millones de dólares.
Ese 16 de julio a las 5:29:45 hora local nació la era nuclear y, desde entonces, según cuenta
New Scientist el arsenal nuclear alcanza ya las de 27.000 mil bombas y unos 1855 toneladas de plutonio. No son de menor interés
otros datos de gran relevancia, como el que habla de los 935 ensayos nucleares realizados en Nevada y otros 106 en el Pacífico, por no mencionar que hay 11 ingenios nucleares perdidos por accidente y nunca recuperados.
Ese mismo día, como vemos, nació también el movimiento antinuclear, pues fue el mismo 17 de julio cuando
Leo Szilard, junto con otros 69 científicos del Proyecto Manhatan, se dirigieron al Presidente de los Estados Unidos para
pedirle que no se usara el arma nuclear contra Japón. Fracasaron, pues, como sabemos, los días 6 y 9 de agosto de 1945 fueron devastadas Hiroshima y Nagasaki.

Hay muchas iniciativas, lo sabemos vía
worldchanging, que están luchando contra el olvido. Entre ellas
The Simnuke Project que es promovida por colectivos pertenecientes al activismo antinuclear y medioambiental,
The Nuclear Age Pace Foundation,
The Nuclear Policy Research Institute y
The Tree New Mexico. Las tres tratan de implicar a los artistas en acciones de simulación que muestren que la amenaza nuclear no es sólo un hecho histórico, sino que sigue vigente, como pretenden evocar en señal de protesta las iniciativas que ya están en marcha: la
reconstrucción de una explosión nuclear, una
galería de imágenes y la plantación
Trinity Memorial Grove. En fin, son tantas las cosas que se pueden decir, como necesario este gesto con el que marcar la diferencia, un asunto en el que importan las palabras y, sobre todo, con la capacidad para vibrar al compás de la memoria.