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un hito que apenas fue celebrado porque a nadie sorprenden ya las
cifras que describen el desarrollo de Internet, ni siquiera cuando se
refieren a esta prodigiosa enciclopedia familiar colaborativa. Los
partidarios de la cultura hacker están de fiesta, pero no son
pocos los que se preguntan de donde viene tan espectacular
crecimiento, pues las datos indican que
.
Los defensores del altruismo están de enhorabuena, pero como
en la red sólo es visible lo que enseña Google, algunos
se preguntan si es deseable esta apretado tango que se están
echando la más frágil de las iniciativas con el más
musculoso de de los negocios.
Los datos son contundentes. Si
escribimos en Google las palabras
España,
Juan
Carlos I,
Santiago
Ramón y Cajal,
energía
nuclear,
organismo
genéticamente modificado,
carnaval,
cambio
climático,
democracia,
cáncer
o
felicidad,
por sólo citar algunos ejemplos elegidos al azar,
encontraremos que la primera respuesta nos remite a Wikipedia. Un
hecho que también se está reproduciendo en todas las
lenguas. Nadie discutirá que se trata de términos
profundamente asociados a la construcción de un imaginario
público. Parece pues urgente tomarse muy en serio sus
contenidos. De ahí, la importancia de revisar el
persistente
desprecio que la mayoría de los académicos y editores
siguen manifestando sobre un recurso cognitivo que los ciudadanos han
abrazado con entusiasmo y que todo el mundo tiene ya como
primera
(y ojalá no última) fuente de información.

Sigamos con algunos
datos
que nos ayuden a situar los términos del argumento
que queremos movilizar. Empecemos por la versión inglesa que
con más de 2,3 millones de artículos, 215 millones de
ediciones y 6,9 millones de usuarios registrados lidera el
crecimiento de este proyecto de reorganización del
conocimiento a escala global que,
si
se difundiera en papel alcanzaría los 1250 volúmenes
de 400 páginas a doble columna de 4000 matrices cada una. Le
sigue en extensión la alemana (734 mil artículos, 46
millones de ediciones y 543 mil usuarios) y, en noveno lugar, la
española (350 mil artículos, 17 millones de ediciones y
677 mil usuarios) por delante de la rusa y china y detrás de
la francesa, polaca, japonesa, italiana, sueca y portuguesa.
En
total, el proyecto wikipedia cuenta con 10.126.738
artículos, 474.785.198 ediciones y 11.578.926
usuarios/redactores.
Se mire como se mire estamos ante uno
de los fenómenos más espectaculares de nuestro tiempo.
No extraña entonces que las polémicas se sucedan, como
también las dudas sobre su fiabilidad. Y aunque el vandalismo
(por ejemplo, introducir contenidos sesgados o suprimir los que no
comparto) sea un problema importante, lo cierto es que
las ediciones
corruptas sólo duran de media 5 minutos. También se
hizo muy famosa la
comparación
realizada por Nature de los contenidos científicos publicados
en Wikipedia y en la Britannica: el contraste probó
que la calidad de ambas, la hecha por expertos y de pago frente a la
redactada por amateurs y gratuita, era equiparable. Menos conocido,
aunque quizás más relevante, es que el análisis
que se hizo de la
calidad de los contenidos en humanidades y ciencias sociales
también dejó en muy buena posición a los
redactores que trabajan por filantropía.
A diferencia de las enciclopedias
tradicionales (empaquetadas en papel) los contenidos se están
redefiniendo en cada momento, como los prueban la existencia de cerca
de 500 millones de ediciones que, según la parodia contenida
en
The
Colbert Report, buscan la
wikiality
(la
realidad
por consenso). Así, la verdad está
constantemente en construcción y se puede hablar de una
verosimilitud analógica (por grados), frente a la dicotómica
o binaria (dos opciones, si o no) que caracteriza a las afirmaciones
en papel que sólo pueden renovarse cuando, en el supuesto de
reedición, el autor modifica los contenidos por anticuados,
imprecisos o incorrectos. Las enciclopedias de papel no pueden, a
diferencia de las elaboradas on-line, aspirar a niveles crecientes de
certeza o, en otros términos, a considerar la veracidad como
una variable intensiva que, como la temperatura o la velocidad pueden
recorrer todo el espectro de valores desde la mínima (el 0 en
la escala) hasta la máxima (el 1). No deja de ser paradójico,
como explica Didier Durand en
media
& tech, que
la
verdad analógica sólo pueda alcanzarse
en un media digital y que cada día sea más un
logro
de Wikipedia que impulsa Google.
Y es que, en efecto, la inmensa mayoría
de
los
navegantes que llegan a la enciclopedia lo hacen enviados por Google,
una empresa que a estas alturas ya no puede ser vista como un
buscador solamente, sino que necesitamos
entenderla
como un nuevo y dominante media, pues es obvio su
papel en la reordenación y resignificación
(hibridación, jerarquización, visualización) del
conocimiento en su totalidad. Quienes presumen de conocer el
algoritmo empleado por Google para confeccionar las respuestas a una
búsqueda, lo explican en términos de que Wikipedia está
intensamente enlazada, no sólo internamente unos artículos
con otros, sino también por millones de blogueros y otros
actores característicos de la web 2.0, de forma que la base
que sostiene la popularidad de la enciclopedia es muy sólida
porque está muy extendida entre los pequeños usuarios
y, en consecuencia, es poco dependiente de las grandes corporaciones
de la comunicación.
Pero hay inquietud, porque el trafico
en la red, controlado principalmente por Google, insiste en convertir
esta
creciente
vecindad entre los dos colosos de Internet (el
buscador que reinventó la economía de mercado y la
enciclopedia que reactualizó la economía del don) en
una relación de conveniencias que forzaría la deriva
de Wikipedia, incapaz de controlar su éxito desbordante, hacia
la aceptación de la publicidad, vía
AdSense
de Google. El tango no conduciría al amor, sino a la
melancolía.