La economía del fair use se basa
en la suspensión excepcional o regular de las layes de la
propiedad intelectual y, aunque no sea equiparable a la cultura
libre, tampoco se regula por las leyes estrictas de economía
(clásica) de mercado.
El negocio y la cultura del copyright
cuentan con enemigos poderosos y no todos están a favor del
copyleft o cultura libre. De eso hablamos ayer
en el
Laboratorio
del procomún, sin que pudiéramos aportar datos
contundentes sobre las dimensiones que tiene la economía basada en las excepciones a las leyes de la propiedad intelectual
que, en términos generales, se conocen como
piratería
(apropiación gratuita ilegal) y
fair use (apropiación gratuita legítima).
La carencia de datos fiables me parece todo un reto
para quienes intentamos visualizar el procomún, lo que
seguramente, entre otras cosas, implica mostrar su importancia en el
mundo que vivimos. Los datos ayudan a la formación de
consensos y, criticables o no, siempre crean la ilusión de
verdad, o cuanto menos de rigor. Así que me he puesto manos a
la obra y buscado estudios que cuantifiquen la importancia económica
del fair use.
Y, claro está, los encontré. Hay un informe de la Computer and Communications Industry Association
(CCIA), una organización integrada por Google, Yahoo, Sun y
Microsoft, entre otras empresas, con el fin de “
promover
los mercados, los sistemas y las redes abiertas”. Se trata
entonces de una asociación muy capaz de obtener beneficios de
la libre circulación de software y contenidos por la red. El
informe
Fair
Use in the US Economy: Economic Contribution of Industries Relying on
Fair Use está realizado para contrarrestar los muchos
intentos de la industrias culturales (como, por ejemplo, libros,
prensa, música, deportes y cine) de rentabilizar el uso
que los buscadores hacen de la información que encuentran en
la red. Y las conclusiones no dejan lugar a dudas. Las empresas que
viven del fair use aportan el 16,6% del PIB de Estados Unidos,
generan 2,2 billones (españoles, 10 elevado a 12) de dólares
y dan empleo a 17 millones de trabajadores. Hay más datos y
todos son impactantes como, por ejemplo, que la industria del fair
use genera más riqueza que la del copyright, cuyo valor se
queda en los 1,3 billones (españoles) de dólares.
No nos hemos equivocado. Nuestra lectura del documento es correcta. Si sacamos aquí
esta noticia no es por su actualidad, el informe es del año
pasado, sino por la mucha polémica que ha originado, pues
cuando se pasa del
resumen
ejecutivo al estudio mismo, se comprueba que la identificación
de las empresas que basan su negocio en el fair use se ha hecho con,
digamoslo de la mano de
Rouh
Type, excesiva ligereza. Muchos lectores acreditados han
denunciado la falta de rigor de la CCIA y su voluntad de defender sus propios intereses (es decir, intoxicar la
opinión), confundiendo información con
propaganda.
Y, la verdad, semejantes críticas son razonables,, aún cuando el informe constituya el primer intento "serio" de cuantificar la importancia del fair use en nuestro mundo. No es
menos cierto, si embargo que, como se explica en
techdirt,
las cifras que manejan los cruzados contra la piratería están
igualmente manipuladas. Y si nuestros legisladores se dejan convencer
por tan groseras estadísticas, ¿por qué no
habrían de ser también vulnerables al sesgo favorable
al fair use?