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El laboratorio del procomún como dispositivo de innovación social

Enviado el miércoles, 09 de abril de 2008 9:23

En el mundo de la cultura abierta, siempre inspirado por el movimiento del Software Libre, tuvo su oportunidad de hacerse visible el Laboratorio del procomún.

La semana pasada estuve en NOW un evento anual que organiza el CCCB invitado por el Banco Común del Conocimiento para presentar el Laboratorio del Procomún y, en especial, los protocolos que lo vertebran en su sede de MediaLab-Prado. La invitación para preparar un texto de discusión coincidía con la necesidad sentida por los miembros del laboratorio de evolucionar hacia una organización interna menos mimética de lo ya conocido y mejor adaptada a los objetivos que inicialmente acordamos. Se juntaban entonces el hambre y las ganas de comer, pues mientras en el BCC siempre andan buscando nuevos formatos, nosotros sentíamos la necesidad de evolucionar. En definitiva, todos queríamos arriesgar y hacer del Laboratorio del Procomún un nuevo dispositivo de innovación social. Así fue como nació el documento laboratorio sin muros.

La presentación que hice se vertebró en torno a tres ejes: rigor, legitimidad y productividad. Para identificarlos habíamos tenido una sesión monográfica del laboratorio en donde se discutió el documento Laboratorio sin muros y se revisó la experiencia de las muchas sesiones de trabajo mantenidas a lo largo de 2007. Hubo muchas manifestaciones críticas sobre su funcionamiento que, de acuerdo con mis notas, pueden agruparse alrededor de tres áreas de consenso.

La mayoría de los miembros estuvo de acuerdo en que hubo cierto diletantismo originado en nuestra incapacidad para definir (o consensuar) con claridad una cierta definición o caracterización de la noción misma de procomún, un problema que fue atribuido a la complejidad y elusividad del concepto, como también a la dificultad para integrar en un sólo discurso o lenguaje compartido nuestras distintas procedencias profesionales y prácticas políticas, pues el laboratorio nació para integrar gentes procedentes del derecho, la economía, el ecologismo, el feminismo, el urbanismo, la antropología, el movimiento hacker y biohacker, la edición libre, los estudios de la ciencia, la práctica artística o los movimientos alternativos.

Hubo también un racimo de críticas que podrían agruparse en torno a la palabra arrogancia. No es difícil explicar los motivos de un juicio tan severo entre gentes que quieren practicar la transparencia y que con frecuencia cuestionan el exagerado poder que nuestra sociedad otorga a los expertos. Convocar a la gente para discutir sobre el procomún (los bienes que creíamos de todos y de nadie al mismo tiempo que debemos legar a las generaciones futuras) plantea el problema de identificar las comunidades que sostiene y son sostenidas por estos bienes compartidos. No hay procomún sin comunidad, y viceversa.

El asunto es que sólo apreciamos su naturaleza vertebradora de lo colectivo cuando comienza a estar amenazado o, peor aún, cuando ya está siendo destruido. Así, parece que el destino de los bienes comunes es su degradación o privatización, una tragedia (la tragedia de los comunes) que sólo puede ser evitada reduplicando la capacidad de gestión de la comunidad afectada por la amenaza sobre el bien que comparte. El problema entonces tiene que ver con la pregunta de si el Laboratorio puede hablar de los bienes comunes sin contar con los colectivos concernidos o, en otros términos, si podemos ser sus portavoces sin escuchar su palabra, sin negociar con ellos los límites conceptuales y políticos de un discurso sobre la forma en la que perciben las amenazas y la forma en la que se representan la soluciones.

El tercer elemento crítico puede resumirse en la palabra retórico. Convinimos en que no basta con discutir, traduciendo todos los conflictos a intercambios de palabras. No sólo queríamos combatir la tendencia hacia el diletantismo o el expertismo, sino también la deriva hacia lo dialógico. El laboratorio quiere ser un lugar donde se investigue y se produzcan objetos nuevos. No queremos ser un espacio de divulgación, ni un ámbito de discusión al modo en el que lo son los ateneos públicos, los comités políticos o los seminarios académicos. Ya hay demasiadas estructuras de esa naturaleza y, por el contrario, faltan iniciativas que exploren otras posibilidades. El Laboratorio del Procomún tratará de ser un dispositivo innovador que luche contra la cultura de salón, la cultura alienada y la cultura retórica.

Cultura del rigor. Para minimizar la tendencia al vaporware que muchas veces se percibe en las discusiones en los ámbitos de las humanidades acordamos la creación de WIKomun, una wiki que nos permitirá aquilatar colectivamente el significado de los conceptos que necesitemos elaborar, admitiendo la contribución de quienes se registren en la web correspondiente y quieran participar en el ámbito digital en las discusiones del Laboratorio. Adoptamos una metodología de trabajo que está descrita en el documento ya mencionado Laboratorio sin muros.

Cultura del compromiso. Para eliminar la sospecha de que trabajamos al margen de la realidad, inmersos en una burbuja de correligionarios o compinches, nuestras próximas reuniones sobre el procomún identificarán un colectivo de concernidos/afectados/interesados a los que daremos la palabra y con los que someteremos a debate nuestras derivas teóricas. Trabajar con los concernidos implica entonces una voluntad de compromiso social y un deseo de contrastar nuestras convicciones iniciales.

Cultura de la producción. Para hacer un lápiz o un mapa hay que discutir mucho sobre materiales, diseño o viabilidad, pero la final hay un producto que ha demandado la coparticipación de muchos actores diferentes. El Laboratorio quiere ser un espacio de producción de objetos que puedan circular y captar la atención de posibles colaboradores. Para lograrlo se hará una convocatoria abierta de propuestas de trabajo que serán financiadas por el Laboratorio y a las que podrán contribuir quienes quieran agregarse. Los proyectos que sean aprobados definirán objetivos y plazos concretos para ser realizados en MediaLab-Prado, un taller experimental que cuenta con mucha experiencia en este tipo de prácticas y con los instrumentos para llevarlas a cabo. Quienes se apunten a uno de estos proyectos pasarán a ser co-laborantes del Laboratorio del procomún.

Dos líneas más, antes de concluir. Los tres movimientos que queremos emprender en la nueva etapa del Laboratorio constituyen otras tantas aperturas: la primera hacia todos los interesados en una reflexión sobre los bienes comunes; la segunda busca el encuentro con quienes padecen (y han reaccionado!) abusos sobre su patrimonio común y, la tercera, disolver en lo posible la escisión entre hablar y hacer, entre abstraer y concretar, entre producir consensos y producir cosas.


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Comentarios

# re: El laboratorio del procomún como dispositivo de innovación social

10/04/2008 6:47 por next09
Hola A.L. primero felicitarte por los tres años del blog y por tu energía y labor en construir y mantener un espacio tan valioso.

Sobre el tema que tratas sencillamente hacer un aporte, me parece el camino acertado y no sólo el acertado sino el justo, pero muchas actividades sociales toman en un momento dado el mismo recurso -compartir el espacio con los afectados, dar voz a los sin voz- y caen en una dinámica retórica por lo testimonial, acomplejados por el meme de que el trabajo teórico es inferior al trabajo 'práctico', al final ni una cosa ni la otra y los grupos se agotan en tareas que parecen desmedidas. Para que eso no suceda hay que poner en valor esas acciones, por su concrección, su novedad, su especifidad o su potencia. En otras palabras poner en valor cosas, objetos sociales, que no sean tenidos por tales, por comunes, ni por los propios implicados. Un ejemplo muy sencillo sería la reapropiación de los espacios públicos, cosa que concierne a todos, pero sólo algunos reivindican conscientemente. Los que no reivindican, los que parece que no reivindican, los que no son conscientes son el auténtico objeto del progreso. Encontrar las preguntas y las acciones en el común de la gente es la dinámica que mayores satisfacciones puede procurar a los activistas y más se aleja de las prácticas consabidas de los espacios tradicionales y cerrados. Restringir la comunidad a aquellos que saben de su existencia es abocar la comunidad a una *comunión minoritaria* y además un contrasentido porque la comunidad lo es de bienes y participan de ella incluso aquellos que se la opondrían de forma consciente. Si se trata del común de las cosas y del procomún, si se trata de lo que habéis definido, entonces las prácticas tradicionales sólo pueden sumar testimonios paralelos. O se forman y se amplían minorías conscientes, mientras el ciclo es que se amplíen, o se hace consciente de sí misma a la mayoría y se la hace objeto de lo que por sí misma produce, detenta, custodia, garantiza. En el caso de las labores que os habéis prefijado la respuesta está clara.

Un saludo y de nuevo felicitaciones por el blog, el lugar. Salud y tiempo.

# re: El laboratorio del procomún como dispositivo de innovación social

11/04/2008 5:43 por AL
Gracias next09. Aún estamos en proceso de discusión y tu comentario nos ayudará a evaluar correctamente las distintas opciones. Encuentro muy atinada tu consideración sobre "el meme de que el trabajo teórico es inferior al trabajo "práctico" y, desde luego, compartimos tus reflexiones sobre la apropiación de los espacios públicos. Gracias.

# re: El laboratorio del procomún como dispositivo de innovación social

11/04/2008 8:04 por Alexander Narváez Gallegos
El Trabajo de los Conceptos


En la ultima reunión del Laboratorio de Procomún el pasado miercoles 2 de abril se trató de pensar, a partir de un texto de Antonio Lafuente titulado "laboratorio sin muros", cómo podría evolucionar el seminario hacia una segunda etapa. Según entendí, el grupo está tratando de pasar de una estructura cerrada y poco formal de trabajo a una estructura más abierta pero con prácticas formalizadas. La nueva dinámica se plantea ahora como un laboratorio sin fronteras que pretende poner a prueba en diferentes ámbitos las reflexiones teóricas que se han hecho acerca de lo que pueda ser o no ser un procomún. Estos ámbitos tienen que ser ante todo comunidades de afectados y por ello se trata de hacerlas visibles a ellas y que, a su vez, las comunidades muestren cúales "objetos" o bienes pueden ser candidatos a ser denominados procomunes. Lo interesante de esta nueva etapa es que se pone a trabajar el concepto de procomún en la esfera pública. Este trabajo conlleva un efecto de doble via por el que el concepto modifica esa esfera y, a su vez, ésta lo modifica, y así debe de ser; pues sino, la noción operativa de procomún que se ha tratado de dilucidar, tomaría un sesgo ideológico como comentó alguno de los participantes.

La estructura de "laboratorio abierto" que propone Antonio Lafuente adqiere su carácter formal al establecer un protocolo de procedimiento. Este se centra en crear un grupo o nucleo fuerte que jalone esta nueva etapa, un programa de trabajo y oferta pública de proyectos, para los cuales se seleccionaría o reclutaría colaboradores de las líneas de trabajos que esos mismos proyectos propongan. Conectar con otros colectivos y vincularse a otras organizaciones parecidas en aras de crear una red que potencie el contacto con las comunidades de afectados. Y finalmente, la estructura formal concreta sus resultados con la elaboración de "documentos constrastados".

En las próximas sesisiones de trabajo del Laboratorio del Procomún será interesante ver, en las diferentes propuestas de proyectos, cómo conciben cada uno de los proponentes de qué manera puede ser operativa la noción de procomún, en qué ámbitos y cúales podrían ser esas comunidades de afectados y, por su puesto, qué bienes o procomunes están en juego, ya que el espectro de posibilidades es bastante amplio. Pero precisamente de eso se trata, de poner a trabajar los conceptos. Alex

Publié par Medialab Prado à l'adresse 17:22 0
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