Enviado el martes, 04 de marzo de 2008 13:01
Obama cree que es urgente que los ciudadanos dispongan de la información pública que maneja el gobierno para que, entre otras cosas, puedan hacer un seguimiento en tiempo real de las cuentas del estado y de los procesos de toma de decisión.
Hoy puede ser el martes negro
de Hillary Clinton. Mucha gente dice que su carrera presidencial
está acabada y que no logró atraer a tantos electores
como le atribuían las encuestas. Que una mujer llegue a la
presidencia de Estados Unidos sigue siendo muy buena noticia, un
hecho que no resta importancia a la otra posibilidad de que lo logre
un afroamericano. El caso es que me he interesado por saber de qué
hablaba
Obama
y lo primero que me ha conmovido es enterarme de que para saber cómo
aplicar las nuevas tecnologías a la renovación de la
política y la administración norteamericana ha buscado
la ayuda de
Lawrence
Lessig, fundador de
Creative
Commons y un defensor del
copyleft.
Lessig ha quedado, como yo,
impresionado con la lectura de
Connecting
and empowering all americans through technology and innovation,
el documento de compromisos que Obama dirige a sus electores. Tiene 9
páginas y está lleno de propuestas con sentido. Como
botón de muestra y para abrir el apetito he seleccionado un
resumen de las principales medidas que aplicará para conseguir
el objetivo de Abrir el gobierno a los ciudadanos (Open Up Government
to its Citizens).
Tras un párrafo introductorio en
el que se califica a la administración Bush de ser una de las más
secretistas y cerradas de la historia, se acusa a los lobbies
que actúan en Washington de haber corrompido el normal curso
de las cosas públicas. Luego, Obama promete crear un nuevo
nivel de transparencia, fiabilidad y participación para los
ciudadanos, mediante un paquete de ocho medidas:
Hacer accesibles los
datos gubernamentales a todo el mundo en un formato estándar.
Establecer programas piloto para
ensayar formas de participación de los públicos en la
toma de decisiones gubernamentales.
Exigir a los organismos y agencias
públicas que las reuniones y deliberaciones de sus distintos
comités o comisiones sean públicos y accesibles por la
red.
Restaurar el principio básico
de que las decisiones del gobierno se basen en la mejor información
científica disponible y no en cualquier otra consideración
ideológica de los funcionarios.
Suprimir la práctica que
impide a los ciudadanos controlar los gastos, contratos, ayudas o
contactos con cualquier lobby, ya sea a través de las web
oficiales, ya lo sea mediante buscadores o de cualquier otra
herramienta.
Ofrecer la posibilidad a todos
los ciudadanos de que durante cinco días puedan comentar o criticar
en la web de la Casa Blanca cualquier ley no urgente antes de su
aprobación definitiva.
Traer la democracia deliberativa
directa al Gabinete exigiendo encuentros on-line para responder y
discutir cualquier asunto antes de que esté resuelto.
Utilizar las nuevas tecnologías,
incluyendo blogs, wikis y redes sociales, para modernizar las
políticas de comunicación entre las agencias o con el
público, y así mejorar el proceso de toma de
decisiones.
Las propuestas son más que
urgentes. Hasta no hace mucho eran impensables, no sólo
porque no disponíamos de las tecnologías necesarias
para asegurar la eficacia de todos los procesos que se pondrán
en marcha, sino sobre todo porque a la clase política
tradicional y dominante (supongo que aquí hay que incluir a la
señora Clinton) le debe parecer una locura extender la
transparencia desde el poder legislativo al ejecutivo. Creo que los
tecnocidanos estarán contentos de que gane Obama.