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laboratorio sin muros

Enviado el viernes, 08 de febrero de 2008 13:15

Llevamos varios meses intercambiando ideas sobre cómo hacer visible el procomún, pero lo que llamábamos Laboratorio del Procomún no ha pasado de ser un seminario. El assunto entonces es cómo transformar el típico seminario de siempre en un laboratorio de ideas.

Proyecto_Banco_Común_del_Conocimiento_del_colectivo_Platoniq Durante varios meses hemos estado reuniéndonos en MediaLab-Prado (Madrid) un grupo de académicos y activistas para estudiar las distintas maneras de hacer visible el procomún. Tras muchas horas de discusión queremos aprovechar la experiencia para, junto con el colectivo barcelonés Platoniq, explorar nuevas formas de trabajo colaborativo que emulen las prácticas que llamamos de laboratorio.

Sesión_de_trabajo_del_Laboratorio_del_Procomún_en_MediaLabNuestro punto de partida ha sido deudor de las formas del seminario tradicional. Un estilo que básicamente consiste en convocar a varios expertos para escuchar la exposición de un invitado y después discutir el contenido de su intervención. Lo normal es que el evento, generalmente cerrado, dure un par de horas y que concluya, tras algunas preguntas y sus correspondientes respuestas, sin otro compromiso que volver a reunirse, quizás con otro invitado. Es muy raro que tras el encuentro surjan iniciativas comunes, pues su principal finalidad es clarificar el fundamento empírico y alcance teórico del aparato conceptual que vertebra la disciplina o el trabajo de un especialista. Cuando se trata de un seminario muy rodado, la mayoría de los asistentes conforman un colectivo homogéneo que suele repeler la asistencia de foráneos o extraños. Un seminario, en pocas palabras, institucionaliza un determinado sesgo disciplinario y al grupo que lo sostiene.

Laboratorio_del_procomún

Un ciclo de conferencias imita la fórmula del seminario, pero busca la apertura al gran público, sustituyendo la competencia científica por el paternalismo académico y, en términos generales, recrea la escisión entre el conocimiento experto y el conocimiento profano. Ninguna de las dos fórmulas son satisfactorias si lo que se pretende es situar los debates en la calle sin prescindir del rigor ni del compromiso. Desde el principio queríamos experimentar formas de producción del conocimiento que no emularan las viejas prácticas del seminario o la conferencia, fórmulas que tal vez sean apropiadas en un mundo con escasez de información y con fronteras estrictas entre sabios y legos o entre la cultura de la precisión y la cultura de la emancipación.

Instalación_de_Pablo_Valbuena_en_Plaza_de_las_Letras,_sede_del_MediaLab-PradoTras los primeros meses de trabajo en MediaLab se comprobó que el seminario mensual no nos garantizaba un mecanismo eficiente de capitalización de ideas, como tampoco un protocolo que permitiese el trabajo a distancia, colectivo y minucioso. Justo uno de los ingredientes que necesita el movimiento ciudadano, un dispositivo que favorezca el contraste de experiencias y la voluntad de construir un mundo más justo. Dos condiciones que puede garantizar un laboratorio que practique la pluralidad y la transparencia.

El propósito de este escrito es analizar la posibilidad de que un seminario sobre asuntos sociales y políticos se transforme en un laboratorio de ideas. Hemos tratado de hacerlo en unos términos no demasiado asociados a la experiencia de partida, de forma que nuestra propuesta pueda ser proyectada sobre otros posibles objetos. Cuando se lea aquí el término procomún puede ser interpretado de dos maneras: una, como alusión a nuestra experiencia concreta en MediaLab y, dos, como un término que señala al ámbito de lo compartido por la comunidad a la que apunta.

laboratorio


Muchas veces se dice que una familia, un hospital o un río son un laboratorio social porque (bien mirados) hacen aflorar relaciones o conflictos que permiten entender la totalidad o una parte significativa del entorno social en el que están insertos o, mejor dicho, que contribuyen a crear. Así, al proyectar la mirada sobre un fragmento del mundo puede verse su totalidad, lo que es tanto como decir que bastan unas cuantas variables (las que permiten proyectar, vertebrar, ordenar) para acceder a una compresión de lo general o lo global desde lo local. Al elegir las variables, al adoptar un protocolo que permite hacer estas simplificaciones sin que parezcan caprichosas o arbitrarias, se están haciendo explícitos varios signos de identidad:
  • comunitario: entender colectivamente el mundo o, en otros términos, apostar por un mundo hecho entre todos, un mundo común.

  • analógico: simplificarlo para que quepa en un plano, un esquema, un cuadro o una imagen o, en otros términos, crear un orden a todos accesible.

  • experimental: admitir la naturaleza tentativa, experimental, provisional del proceso o, dicho en otros términos, admitir que hace falta mirarlo muchas veces y por muchas personas para que sea fiable.



En fin, un laboratorio sirve para hacer visibles aspectos ocultos (o desdibujados) de la realidad, así como para reunir fragmentos diseminados del entorno, lo que explica que muchos antropólogos o sociólogos afirmen que en la práctica un laboratorio crea la realidad. Y por eso no es sorprendente que la realidad pueda ser vista como un laboratorio o que el laboratorio pueda ser visto como lugar de producción y reproducción de la realidad. O, en pocas palabras, que cada vez es más difícil distinguir dónde empieza y termina el laboratorio, o cuáles son sus fronteras. Tanto es así, que hablar de laboratorio sin muros no implicar apostar por algo inexistente o ultimísimo, sino reconocer la dificultad para dibujar la línea divisoria entre el dentro y el fuera de lo que (allí) sucede.

protocolo


La clave está en esos protocolos que convierten los datos en pertinentes o, en otras palabras, en compartidos. Y aunque los haya de muchos tipos, pues conforman un conjunto de reglas (o sea, convenciones) perfectamente adaptados al objeto (materia, asunto, problema, issue) del que se trate en cada ocasión, lo cierto es que todos comparten una característica en común: automatizan funciones, lo que significa que no son personalizados (no hay un protocolo hacia la genialidad), sino que pueden ser aplicados por cualquiera que haya sido convenientemente entrenado (o disciplinado).

El protocolo crea una comunidad de practicantes y su uso fomenta un lenguaje común, unos dispositivos acreditados y hasta unos estándares de ocupación del espacio, por eso se parecen tanto unos talleres a otros, lo mismo que sucede con los centros sanitarios, los jardines botánicos, los bufetes de abogados y los estudios de fotografía. O sea que a la regularidad que vemos entre océanos, montañas y selvas, hay que agregar la que se ve en las instituciones desde las que se estudian o, reincidiendo en lo dicho, en donde se los crea.

Si esta reflexión es correcta, entonces hay que darle importancia a la tarea de automatizar funciones y a la de construir un espacio que sea reflejo de la naturaleza de la actividad que queremos desarrollar, incluidos los protocolos y prácticas. Hablar de protocolos implica identificar el umbral de rigor y los compromisos que voluntariamente se quieren acordar como un estándar de conducta y que funcionarán como el mundo común que nos constituye y ayudamos a constituir. Un laboratorio es un espacio común, crea una comunidad de practicantes.

comunidad


La noción de comunidad es clave, aunque se hace preciso desvincularla de cualquier connotación orgánica, ideológica o creencial. Puede haber, y siempre las hubo, comunidades distribuidas y/o de extraños reunidas alrededor de un tema o de un problema. Son los llamados grupos de afectados o concernidos, son todos esos colectivos que se hacen visibles cuando una nueva tecnología (digamos un test, una intervención o una encuesta) los segrega del conjunto asignándoles/fabricándoles una tecno-identidad (por ejemplo, asmáticos, protésicos o motorizados) que puede ser contestada. También un laboratorio puede no estar formado por correligionarios.

Lo que sí es imprescindible es que esté conectado a otros nodos en una red que se configura alrededor de protocolos que garantizan la circulación de objetos entre nodos y que, en consecuencia, forman parte de una comunidad: comparten y crean un espacio común en red por el que se desplazan (es decir, se discuten y aquilatan) los objetos que entre todos (les) constituyen. En fin, no hay comunidad sin el rigor (respeto a los protocolos acordados) que permite producir objetos capaces de desplazarse entre diferentes ámbitos culturales y espaciales. Y cuando no se desplazan, cuando no hay interoperabilidad, no puede crecer el común que sostiene (a) la comunidad.

procomún


No hay procomún sin comunidad, y viceversa. Pero, ¿a quiénes representan los miembros del laboratorio o, recíprocamente, quién se siente representado por lo que allí se hace? El laboratorio no es una charla de café ni un seminario académico. Su función no es clarificar conceptos, como tampoco hacer amigos o hacer carrera. Sin duda cumple la función de trabar conexiones entre personas y cosas, ya sean estas “colaboratores” (co-laboratorio) o usuarios ocasionales, ya sean conceptos, espacios o libros. Su principal función no consiste en hacer de portavoz vicario de la naturaleza o del Estado, como decían los modernos o quienes apoyaron la Revolución francesa, respectivamente. El objetivo principal es hacer visibles comunidades emergentes de concernidos: darles la palabra, darles el tiempo, darles la experiencia, darles la tecnología, darles los media, darles las palabras.

El laboratorio no está para pensarlos, sino para pensarse a través de ellos. Más aún, al no imitar todas sus características históricas y antropológicas, nuestro laboratorio no es un espacio de exclusión, cerrado a la mirada y presencia de los públicos, sino justo lo contrario, pues de lo que se trata es de implicarlos en la configuración del mundo.

El procomún entonces es creado y recreado, conectado y reconectado: nace de la interacción entre los concernidos que echan en falta algo que se les está negando y que lo daban por hecho, heredado o inalienable. El procomún es un estado de emergencia (por imprevisible y por urgente), surge del empoderamiento de los afectados que reclaman derechos amenazados o destruidos. El procomún redime a los públicos de su condición de súbditos/consumidores y fragmenta la sociedad en comunidades resistentes a la realidad. No hay procomún sin comunidad: hacerlo visible es el trabajo del laboratorio.

laboratorio sin fronteras

cómo

qué

laboratorio

protocolo

comunidad

procomún

experimental

automatizar funciones

interoperabilidad

concernidos

Desarrollar modos de proceder colectivos y mediados por dispositivos que conviertan los tentativo en consensuado

Buscar los elementos que cohesionan las comunidades y (a través de ellos) hacer visibles la existencia de afectados.

wiki como laboratorio

economía del don: prestación y agonía

inventario de objetos/comunidades

hacerlos visibles


dinámica


Todas estas ideas pueden llevarse a la práctica siempre que se quiera transformar el tradicional seminario de trabajo en un laboratorio de ideas. Antes de describir las iniciativas que sugerimos, dedicamos unas líneas a evaluar el asunto de la espacialización. Las cosas deben organizarse para fomentar un ambiente abierto y colaborativo. Somos conscientes de que son muchos los que expresan este deseo y que es más fácil hacer declaraciones de intenciones que lograr una atmósfera verdaderamente participativa. Pero también sabemos que la tarima que eleva la posición del “conferenciante”, la mesa que separa los ámbitos de quienes hablan y quienes escuchan no son artefactos que favorecen la horizontalidad.

La disposición que nos parece más neutral desde el punto de vista espacial es circular, de forma que los co-laborantes y los co-laboradores, así como el público, se disponen alrededor de un vacío central en capas concéntricas. La cámara que filma cada sesión debe evitar situarse en una posición que vuelva a centrar lo que inicialmente ha sido diseñado para que no se construyan jerarquías (mediáticas) que no necesitamos.

Dos líneas más. Hay muchos dispositivos que se consideran eficaces y que nos apartan del modelo que buscamos. El think tank, el taller o el comité son estructuras cerradas y corporativas. En cambio, el foro, la asamblea o el ateneo, siendo más abiertas, no logran vencer su naturaleza generalista y ocasional.

La propuesta que hemos elaborado y nos encantaría discutir, cabe en el siguiente cuadro (aquí está su imagen):

dinámica de un laboratorio


acción

finalidad

grupo

Constituir un grupo estable.

La función del laboratorio es aquilatar un puñado de conocimientos y prácticas, lo que no se logrará sin la existencia de un grupo comprometido. La presencia en las actividades promovidas, presenciales y virtuales, es una/la pieza clave.

Elaborar un programa de trabajo que incluya una oferta pública de proyectos. El laboratorio seleccionará entre los solicitantes (si los hubiera) un número pequeño de colaboradores.

Experimentar nuevas maneras de producir y distribuir conocimientos de forma colaborativa, rigurosa y distribuida, basados en la economía del don, lo que implica favorecer un régimen abierto de prestaciones y contraprestacion

Captar talento, combinando la voluntad de rigor, el deseo de innovar y el placer de contribuir a proyectos colectivos.

Cada colaborador tiene su propio proyecto de investigación aprobado por los miembros del Laboratorio. Los colaboradores son miembros de pleno derecho del laboratorio.

A cambio de su trabajo reciben el apoyo y orientación del resto. Aunque estén en formación, no son un personal de apoyo, pues el Laboratorio huye de la tentación de recrear estructuras jerárquicas.

objetivos

Conectar con otros colectivos involucrados en las tareas del Laboratorio.

El asunto es cómo evitar la tentación de usurpar la palabra de los concernidos. Podemos ser un grupo de reflexión sin arrogarnos el privilegio de tener la exclusiva en la tarea de definir y cualificar los objetos de estudio.

Pocas estrategias son más eficientes que elegir los temas de discusión con el doble propósito de, por una parte, enraizarse en la realidad y, de la otra, dar la voz a los afectados.

Vincularse con otras organizaciones de naturaleza similar, lo que implica crear un área común que sostenga y sea sostenida por la supuesta confederación de laboratorios.

Trabajar en red, no sólo implica disponer de las infraestructuras necesarias, sino también crear un agenda compartida y un principio de movilización que dará al procomún la visibilidad que necesita.

Elaborar documentos contrastados que sirvan como fundamento y guía a las problemáticas y prácticas concretas, así como a la bibliografía accesible más significativa.

La conectividad no es un fin en sí mismo, sino una parte del proyecto. Para completarlo el laboratorio debe promover la elaboración de documentos temáticos.

Tenemos nuevas tecnologías y tenemos comunidades. La tercera pata de esa mesa son los asuntos en los que trabajamos y la forma final que adoptan las discusiones realizadas.

forma

El laboratorio se reúne periódicamente y discute un texto elaborado por alguno de sus miembros y presentado por otro que explicita las fortalezas y debilidades del escrito. A continuación, se inicia la discusión colectiva.

Todos estos elementos (trabajar en grupo, discusión pública, presentación ajena, evaluación por partes) funcionan como una cascada de dispositivos de control de calidad y automatizan los mecanismos de objetivación.

Antes de la sesión presencial, el texto ha sido subido a la wiki del Laboratorio (WIKomun) y cada miembro, incluidos los colaboradores hacen una pregunta argumentada al texto. Si inicia así una discusión pública de cuya edición y gestión se ocupa el autor del texto.

La existencia de una wiki es imprescindible para que el trabajo experimental (contrastado, explícito, focalizado, acumulativo, colectivo, protocolizado) sea una de las señas de identidad del grupo que, no por nada, quiere llamarse, Laboratorio del Procomún.

El trabajo del autor, editor y moderador de la discusión, tanto en la wiki (WIKomun) como en el MediaLab, consiste en depurar conceptos, concretar posiciones, promover puntos de acercamiento.

Disponer de un hecho es contar con un acuerdo. Lo más importante en un laboratorio no es que se producen hechos, sino que se discute y calibra el alcance de los datos en los que se basan.


Si prefieres ver ver esta propuesta de un Laboratorio sin muros en un formato más amable (pdf), puedes descargarlo desde el repositorio Digital.CSIC.


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Comentarios

# re: laboratorio sin muros

13/02/2008 12:25 por Frederique
Estimado Antonio Lafuente,
soy Frederique y estuve trabajando como mediadora en Medialab. Por lo tanto asisti a todos los encuentros del laboratorio,
y me gustaria decirle muy sinceramente unas cositas, que estoy convencida pueden contribuir a su (todos los componentes del laboratorio) reflexion:

Primero: la decision de formar un laboratorio del procomun proviene de su interes a todos en el asunto. Por lo tanto, estais formando una comunidad -para coger su excelente termino-, de afectados o como Michel Callon dice, (verdad?), de concernidos. Y una comunidad tiene primero que buscar las formas para autoregularse y definir su mision. En si es una reaccion (afectado) al entorno exterior. Pero no puede pretender cumplir una mision social, y por lo tanto inventarse un publico que le plebiscite o una legitimidad social que viene de los terminos (expertos y activistas como usted dice). Claramente la dicotomia entre publico y comunidad no puede funcionar.
Supongo que el grupo del procomun no debe ser un laboratorio sino una comunidad.

Segundo, la elaboracion del texto con su autor unico, de quien viene la idea y el discurso, me parece un punto de partida equivocado. El texto previo no es util. En cambio establecer un espacio digital de debate en relacion con temas elegidos me parece absolutamente imprescindible y herramientas de redaccion colectiva de textos (wiki).

Tercero, pienso que al definirse el grupo de trabajo como laboratorio ustedes se seguiran definiendo como expertos, y los participantes no vendran como afectados sino como expertos. Por lo tanto, la presencia del publico es totalmente ignorada, y la implicacion de los participantes es obviamente muy debil.
La necesidad de definir el contexto, el lugar, la naturaleza del acto... permite evitar esos aparentes contrasentidos.

Cuarto, despues de una fase de autodefinicion y de elaboracion de las normas del grupo "comunidad", supongo que el grupo ira naturalmente desde el concepto a la accion. Existen tantas acciones posibles!

Por ultimo, no creo que el termino "colaborador" consiga modificar algo, y creo que sistematicamente creara nueva jerarquia. Para que la colaboracion sea posible, hace falta igualdad. La aceptacion de parte de todos los componentes del laboratorio de ver como "igual" a todos los otros es seguramente la unica posibildad para que exista colaboracion.

Muchas gracias

# re: laboratorio sin muros

14/02/2008 14:44 por AL
Gracias Frederique. Planteas varias preocupaciones que comparto contigo como, por ejemplo, la de encontrar la fórmula que asegure un espacio libre donde los llamados expertos no amedranten a los legos. Por supuesto, la escisión entre entre unos y otros, tú hablas de expertos y públicos, es una cuestión que tiene que ver con la estructura que le demos al dispositivo, pero también con los modales que exhiban los asistentes.

Si estuviéramos en una situación ideal de habla entonces nadie usaría la erudición y/o las habilidades retóricas para humillar a los otros asistentes. No me entretengo en este punto que, sin embargo, autoriza una reflexión sobre las cualidades idóneas de la persona más indicada para moderar una discusión pública.

La cuestión formal que planteas remite a cómo nombrar a los colaboradores, cómo crear la agenda de discusión y cómo romper con el tradicional rechazo a los públicos. Y, claro está, aunque el texto que propongo para discusión está firmado por mí, he discutido con mucha gente alguno de sus extremos, por ejemplo, las palabras con las que nombrar las cosas, incluida la noción misma de laboratorio.

La experiencia me dice que todo el mundo es experto en algo. Unos conocen las palabras o los libros y otros dominan las experiencias o los casos. La relación entre lo local y lo global, entre lo singular y los general, entre lo concreto y lo abstracto, no debería ser tan fuerte como pretenden muchos manuales de epistemología, sociología o antropología. La conexión que pretendemos académicos/activistas debería contribuir a disolver alguna frontera que, lejos de ser natural o socialmente necesaria, es construida o, en otros términos, tiene una historia y, en consecuencia, es contingente, interesada y, en muchos casos, tan frágil como porosa.

Otro asunto. Queremos una comunidad, que también lo sea de practicantes. Además de compartir ratos de discusión, en MediaLab y en WIKomun, y diseñar estrategias de acción, también queremos contribuir a la creación colectiva de un procomún que cumpla varias condiciones como la de poder ser creado colaborativamente, estar accesible para todos, recoger las aportaciones de gentes distantes e incluir las discrepancias sobre los modos de definir o jerarquizar los problemas. Tales objetivos implican acertar en la elección del protocolo que voluntaria y consensuadamente nos asignamos como modo de proceder. Mi propuesta es que la discusión la inicie un texto a partir del cuál los miembros del Laboratorio (los invitados a estar en las sesiones de trabajo y quienes quieran participar a través de la wiki) tratarán de corregir, derivar o focalizar lo que se necesario. Admito que puede haber otras formas de arrancar un debate, pero dejemos que fluya este intercambio de puntos de vista antes acordar nada.

No extiendo este comentario para no ahuyentar a los posibles lectores, pero todavía tengo algunas cosas más que decir. Y lo haré, pero primero quiero escuchar otras opiniones. Gracias de nuevo

# re: laboratorio sin muros

12/03/2008 13:23 por next09
Quizás te interese este texto http://www.archive.org/details/LaGeneracionEnComunidad tiene ya unos años pero trata sobre el concepto de las wikis como aula sin muros, se escribió cuando las wikis eran aún incipientes y el tiempo ha avalado algunas de las tesis del texto.

Un saludo.

# re: laboratorio sin muros

25/03/2008 10:39 por paz
Estimado Antonio:

Primero decirte que me parece estupenda la seriedad en la problematización de las comunidades de conocimiento. Lo digo porque aunque estamos insertos en cientos de ellas, pocas veces somos concientes de su existencia y –sobre todo en las comunidades tecnológicas- estamos más acostumbrados a la improvisación que a la autoconciencia y el cuidado en su desarrollo eficaz. Ojalá que este tipo de foco crítico no acabe nunca en el mismo desarrollo del laboratorio.

Tengo algunas preguntas que no me quedan totalmente claras de lo leído:

* ¿es una comunidad cerrada? Creo que no, pensando en que la idea es hacer visible el procomún a la comunidad ampliada.
* ¿tiene como herramienta base la wiki?
* Con las reflexiones recogidas en la wiki, ¿qué se pretende hacer? ¿cómo llegan esos productos a la comunidad ampliada?

En mi experiencia desarrollando comunidades de aprendizaje (como contexto de e-learning), te puedo contar que mi conclusión es que hay que apoyarse en dos ejes fundamentales: utilidad e identificación. En otras palabras, que los miembros de la comunidad (académicos y activistas, mayormente en este caso) encuentren información que les sea útil y, por otro lado, que no solo en los contenidos sino que en las relaciones que se generan comunicacionalmente, encuentren identificación con la comunidad.

En ese sentido, las wikis funcionan muy bien cuando su comunidad logra situarla como referente de conocimiento (encontrar documentos importantes para sus intereses, por ejemplo) y cuando logran ver reflejados sus intereses en el mismo desenvolvimiento de la comunidad. Este último es el punto más difícil porque implica abrir espacios en el laboratorio donde la misma comunidad levante estas temáticas (generalmente, son situaciones bien concretas como discutir "buenas prácticas", etc.).

Cuando se logran articular estos ejes, creo que la comunidad comienza a tomar una dinámica personal y activa y deja atrás las lógicas de seminario. El asunto está en abrir esos espacios. Personalmente creo que la única forma de hacerlo es plantearlo con una estrategia comunicacional desde el principio por una parte de esta comunidad. Darle al principio los inputs necesarios, como un impulso, para que después la comunidad se desenvuelva de manera autónoma.

Es un tema muy entretenido. Sigamos dándole vueltas, te parece?

Saludos cordiales,
Paz.
http://tumbo.wordpress.com

# re: laboratorio sin muros

26/03/2008 3:50 por AL
Gracias Paz. Durante el mes de abril vamos a tener varias reuniones para poner a punto el estilo que queremos darle a las nuevas sesiones del Laboratorio del Procomún, así que tu aportación nos viene de perlas. Me apresuro a pedirte que si en el futuro (mañana o cuando sea) quieres agregar algo que, por favor, no dejes de hacerlo. Más aún. Si este intercambio te parece interesante, podrías invitar a otros colegas a participar. Gracias de todos modos.

Las tres preguntas que formulas contienen ya implícita la respuesta y, desde luego, es la que esperabas. En efecto, todo cuanto hagamos será (está siendo) abierto y por eso empleamos una wiki como uno de los ejes de construcción de lo que tu llamas una comunidad de conocimiento y, por otra parte, de automatización de algunas funciones, como las de contrastar visiones diferentes, acumular críticamente referencias recomendadas o jerarquizar objetos-problemas compartidos. La wiki será una extensión de las reuniones presenciales, pero también un depósito de buenas prácticas y una puerta de comunicación con quienes se interesen en el procomún. En su conjunto, todo es un experimento del que iremos aprendiendo conforme se realice y, claro está, en función del tiempo e ilusión que invirtamos para que nos lleve a algún sitio.

Los miembros del Laboratorio del Procomún somos proclives al altruismo y lo que nos une es la voluntad de involucrarnos en experiencias que, tanto desde el punto de vista intelectual como político, no constituyan una pérdida de tiempo. Tal como lo veo, lo que ahora queremos hacer es poner en práctica un proceso novedoso de innovación social para crear un dispositivo que nos permita (no sólo a nosotros, sino también a quienes quieran apostar por iniciativas que reunan activistas y académicos) crear conocimiento nuevo y prácticas políticas eficaces.
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