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deprimente control de los antidepresivos

Enviado el miércoles, 23 de enero de 2008 12:01

Una década de malas prácticas bastan para asegurar que la regulación no obstaculiza la innovación, sino que debería garantizar la salud pública. Hablamos otra vez de las farmacéuticas.

Las farmacéuticas publican los datos que les convienen. Nuevamente, casi como todos los años, acabamos de enterarnos, vía New England Journal of Medicine (NEJM), (17 de enero), que en Estados Unidos se sigue practicando la publicación selectiva de los datos que favorecen los puntos de vista de las corporaciones. El estudio da publicidad a un escándalo, o mejor aún, como se explica en The Wall Street Journal, a otro de los muchos escándalos que persiguen a este sector de la investigación y la industria en el mundo.

Los hechos se explican rápido. Para comercializar un medicamento hay que realizar una serie de ensayos clínicos preceptivos que garanticen su efectividad y pertinencia. Los datos se depositan en la Food and Drug Administration, FDA, la agencia de control reguladora en Estados Unidos, y tras ser analizados, se pasa a la aprobación o no del nuevo medicamento. Posteriormente, los científicos participantes en las pruebas intentan dar a conocer sus trabajos en revistas científicas de prestigio. una actividad que no sólo agranda su reputación, sino que prestigia el principio activo (medicamento) al que se refiere el artículo. Y decimos prestigia, porque sorprendentemente sólo se publican datos favorables, y muy raramente los ensayos negativos.

Lo que se nos cuenta en NEJM, ver MedPage Today, es que Erick Turner y su equipo han monitorizado 74 ensayos clínicos realizados con 12.564 adultos para probar 12 de los más populares antidepesivos (incluidos Prozac, Zuloff y Effexor) aprodados por la FDA entre 1987 y 2004. Tras contrastar los datos depositados en la FDA con aparecidos en revistas se ha comprobado que el 94% de los ensayos publicados son positivos. Los negativos, sin embargo, fueron masivamente ocultados. Veámoslo con más detalle. De los 38 ensayos que acreditaba la pertinencia terapéutica de alguna molécula se publicaron 37. Hubo otros 12 ensayos cuyas conclusiones fueron discutidas, pero 6 fueron también publicados. De los 24 restantes que fueron negativos, 3 fueron correctamente publicados, 5 se difundieron como si hubieran dado positivo y otros 16 no han sido todavía publicados. La situación es tan grave que, como declaraba al diario Público Albert Fernández, Jefe de Psiquiatría del Hospital Principe de Asturias de Madrid, los mencionados resultados no le sorprenden “en absoluto”.

En fin que, como en la práctica sólo se publican datos positivos, se podría decir que las revistas científicas operan como instrumentos de propaganda. No digo que lo sean, sino que son instrumentalizadas como meros aparatos de publicidad y no como plataformas para difusión de hechos científicos comprobados: palancas para hacer negocios, antes que santuarios donde cristalizan las conclusiones contrastadas.

¿Protege la Food and Drug Administration, FDA, los intereses de los ciudadanos?El asunto es inquietante y su alcance planetario. La Food and Drug Administration es un gigante con un presupuesto para 2008 de 2,1 mil millones de dólares y cuya función regula mercancías (alimentos, fármacos, cosméticos,...) que representan la cuarta parte de lo que gastan cada día los norteamericanos. La FDA es uno de los puntales sobre los que se asienta la fiabilidad del gobierno y la promesa de bienestar social. Pero sus actuaciones, ya sea por falta de presupuesto y de personal con alta formación científica, ya sea por la desidia de sus comités o por las presiones de los lobby empresariales, ver JAMA, deja mucho que desear.

La situación no es nueva y llueve sobre mojado. Basta una pequeña búsqueda en la red para comprobar la profundidad del problema. Hay muchas fuentes que consultar, aunque basta con no olvidar los blogs Alliance for Human Researh, Clinical Psychology and Psychiatry: A Closer Look y, por supuesto, el de David Healy, Let them Eat Prozac. Recordemos, no obstante, algunos casos sonados. Entre 1998 y 2002 GlaxoSmithKline, GSK, realizó cinco ensayos clínicos para evaluar los efectos del antidepresivo Paxil, pero sólo publicó uno que le era favorable, ocultando datos que sugerían un aumento de los sentimientos suicidas entre los jóvenes que lo consumían. En agosto de 2004, ver cómo lo cuenta Guardian, tras una sentencia en los tribunales de New York, tuvo qie hacer públicos todos los datos disponibles.

En noviembre de 2004, The Wall Street Journal  hizo público, ver New York Times, el dato de que Merck conocía desde hacía años,  y lo había ocultado, que su antiartrítico Vioxx incremenrtaba significativamente los ataques al corazón. En fin, un estudio posterior de la FDA estimó que el citado "medicamento" pudo haber producido unos 27000 infartos.  El escándalo fue y sigue siendo mayúsculo. Tanto, que los National Institutes of Health, NIH, decidieron exigir a los científicos que contaran con su ayuda financiera que publicaran todos los datos a través de su base de datos PubMed Central.  Muchos editores de revistas, ver Washington Post, se sumaron a la iniciativa. 

A la luz de estos hechos, probados ante los tribunales, seguir diciendo que la regulación está obstaculizando la innovación, como suele escucharse, es una barbaridad. No es verdad que las peticiones  de mayor eficacia  en la defensa de la salud pública  se hagan por enemigos del progreso.  Además, alguien debe explicar ya que no todos los avances tecnológiocos conducen al progreso social y que cada vez son más necesarios los estudios de la ciencia que traten de calibrar el impacto derivado de las nuevas tecnologías.

Hace apenas unos meses que se ha publicado un informe que, como se explica en Commons Dreams, ha dejado perplejo a todo el mundo. En efecto, el informe FDA Science and Mission at Risk (noviembre de 2007) viene a concluir que los consumidores norteamericanos están a la interperie y que, como se viene solicitando desde hace tiempo, es urgente introducir la práctica de la revisión por pares (peer review) en los informes, documentos y decisiones que circulan por sus numerosos comités, bien entendido que hay que, como se muestra en Klamath Basin, entender la diferencia entre ciencia académica y ciencia reguladora (regulatory science).

Volvamos a principio. Los buenos médicos y profesores, no los farmachifles, recomiendan fármacos siguiendo los criterios que aprenden en las revistas científicas. De forma que cuando la información llega sesgada, manipulada, incompleta o falseada y las revistas o las agencias reguladoras (la FDA en este caso) no pueden, saben o quieren evitarlo, entonces fallan simultáneamente dos instituciones claves de la democracia técnica: la empresa científica y la administración pública.

Son muchos los activistas y ciudadanos, muchos científicos incluidos, que se preguntan, ver la mencionada Alliance for Human Research Protection o el artículo de Peter Lurie y Alison Zieve Sometimes the silence can be like the thunder, si las revistas o la FDA están haciendo lo suficiente. También hay muchas miradas que se dirigen hacia las Universidades o Laboratorios en donde trabajan los científicos que se prestan a estas operaciones de información selectiva o, en otros términos, de blanqueo de datos. ¿Acaso no deberían ser expulsados de la academia?

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Comentarios

# Deprimente control de los antidepresivos

23/01/2008 20:18 por meneame.net
Las farmacéuticas publican los datos que les convienen. Nuevamente, casi como todos los años, acabamos de enterarnos, vía New England Journal of Medicine (NEJM), (17 de enero), que en Estados Unidos se sigue practicando la publicación selectiva de los datos que favorecen los puntos de vista de las corporaciones. El estudio da publicidad a un escándalo, o mejor aún, como se explica en The Wall Street Journal, a otro de los muchos escándalos que persiguen a este sector de la investigación y la industria en el mundo.

# re: deprimente control de los antidepresivos

29/04/2009 1:40 por HUMBERTO
ESTO NO SE PUBLICÓ EN NÍNGÚN DIARIO PERUANO, HACE POCO HA REVENTADO EL PROBLEMA: BUSH Y EL VATICANO HABÍAN PROHIBIDO
LA INVESTIGACIÓN SOBRE CELULAS MADRES Y SU POSTERIOR APLICACIÓN A LASCURAS DE DIFERENTES MALES A BAJOS COSTOS, TAMBIÉN HA ABIERTO
UNA INVESTIGACIÓN A LA FDA, DOMINADA POR LAS TRANSNACIONALES FARMACEÚTICAS Y GRUPOS DE MEDICOS ADHERENTES A ÉLLA.

IMAGINATE CELULAS MADRES A BAJO COSTO, QUE PASARÍA POR EJM, CON LOS MEDICAMENTOS PARA LA DIABETES...
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