Enviado el miércoles, 21 de noviembre de 2007 15:19
No soy amigo de prolongar los memes, pero hago una excepción para mostrar mi roconocimiento hacia algunos esforzados blogueros.
Reconozco que me he sentido feliz al
saber que hay otros blogueros (
Julen
y
Tiscar
siempre me colman de atenciones) que han mencionado tecnocidanos como
un esfuerzo que contribuye a crear un mundo más habitable. La
satisfacción ha sido doble porque he estado los últimos
días en Lyon y visto una Feria que bajo el lema
Paix et
développement, échanger et agir pretende movilizar a
todos los actores implicados en el creciente mercado de la
solidaridad.

Lo que había era un inmensa carpa situada en la
hermosa plaza de Bellecour, un lugar de frontera y de mercadeo, que
daba acogida a varias decenas de stand en donde diferentes ONG
explicaban sus proyectos a quien se acercaba. Además, había
una sala de conferencias/debates, un escenario para actuaciones
musicales, un mercado de comercio justo y un bar donde picar un menú
étnico. Hice algunas fotos.

Entre ellas la del plano que
contiene la distribución de espacios y la de una trama de
palos que se apoyaban entre sí y por los que había que
pasar para entrar a la carpa. Me pareció que una metáfora
muy interesante que el ingreso a la
Village de la Solidarité International se
hiciera a través de esta frágil e irregular
arquitectura de palos enredados apoyándose unos en otros.
En su conjunto la propuesta de Lyon prueba que hay otros modos de entender la relación Norte-Sur. A mi me encantó, pero no pude evitar imaginarme allí también a los que trabajan por el software libre, así como a quienes donan órganos o han defendido la pertenecia al dominio público del genoma humano o de la Antártida. Si así fuera, entonces podrían haber nombrado el evento leonés
Feria del Procomún, un proyecto por el que estamos trabajando (con Ana de
Área Ciega, con Marcos de
MediaLab y con Carlos de
madr i+d) algunos para poder realizarlo pronto en Madrid.

Participar en este juego tiene alguna regla: la principal es que hay que entregar el obsequio que a mi me han hecho a otros siete por si tienen tiempo ellos tambbién de darle a alguien una alegría. Mis siete elegidos, que podían haber sido muchos más, son todos por el mismo motivo: seguir ahí cada mañana, inventando una historia que hace el mundo menos opaco.
Juan
Freire
tilt!
Los
futuros del libro
Tupiniquin
Reflexiones
e irreflexiones
comunisfera
Un
universo invisible bajo nuestros pies
Felicidades por vuestro merecido premio. Enhorabuena.