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martes, 13 de noviembre de 2007

El cambio climático creará un reguero de males que afectarán con mayor rapidez e intensidad a los menos culpables. Y, ciertamente, sería muy cínico atribuir esta desigualdad a un fenómeno natural.

Las consecuencias del cambio climático no serán iguales en todas partes. Tampoco todos los países están contribuyendo de la misma manera al calentamiento global. El problema es que los menos contaminantes serán los que más pronto y más virulentamente van a padecer los efectos del modelo de desarrollo imperante en las áreas ricas del planeta. Así, el cambio climático que ya es un problema científico, político, social y cultural, adquiere los perfiles de un gigantesco dilema ético. Nada explica mejor lo que decimos que los mapas construidos por Jonathan Patz para visualizar la magnitud de la injusticia que se está produciendo.


Arriba:_extensión_del_País_según_cuota_de_emisión_de_CO2._Abajo:_países_según_el_indice_de_riesgo_de_ser_afectados_por_cambio_climáticoPatz, miembro del IPCC, lleva años trabajando sobre las relaciones entre salud medioambiental y cambio climático, estudiando la previsible expansión de enfermedades como la malaria o de plagas como la desnutrición. Las conclusiones a las que ha llegado aparecerán esta semana, según Science Daily, en la revista EcoHealth.

Y basta con un ejemplo para entender lo que estamos tratando de decir. Estados Unidos emite a la atmósfera seis veces más CO2 que la media mundial, pero su índice de riesgo a padecer los males derivados de tal conducta es considerablemente menor, un hecho que puede generalizarse al conjunto del planeta, como muestra una simple ojeada a los mapas que resumen le estudio.

Hay mucha gente en la red que esta afirmando que el Nobel concedido a Al Gore también lo ha sido para las nuevas tecnologías de visualización y/o de diseño de la información, pues lo más novedoso en An Inconvenient Thruth son todos esos gráficos, esquemas o cuadros diseñados para apoderarse de nuestro ojo y fijar unas cuantas ideas en la retina. 

Los mapas de Patz no ganarán un Oscar, pero desde luego son ejemplares. El de arriba representa el tamaño del país según su nivel de emisiones de CO2, mientras que en el de abajo el tamaño crece según se incrementa el riesgo de padecer enfermedades derivadas (o empeoradas) por cambio climático. Así que las primeras víctimas de nuestros excesos serán las regiones más pobres y desfavorecidas y, dentro de ellas, los niños y las mujeres serán los más afectados. Las consecuencias de este argumento son obvias: hay que buscar soluciones equitativas que protejan en primer lugar a los grupos de población más vulnerables.

20:57 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (1)