Enviado el lunes, 22 de octubre de 2007 14:02
En los próximos días llegará a las librerías El carnaval de la tecnociencia, un libro con una selección de los mejores post publicados en tecnocidanos.

¿Qué voy a decir, ahora que he vuelto a perpetrar otro libro? Empezaré por lo fácil, diciendo que estoy muy contento de que los contenidos del blog salten al soporte libro. Espero que tecnocidanos no ocasione más dolores de cabeza a Javier Santillán, un editor artesanal que no lleva en su pecho una caja registradora con la que hacer balances.
El contenido gira alrededor de tres ejes: las nuevas tecnologías, los nuevos patrimonios y las nuevas formas de ciudadanía. Pero el lector no encontrará un discurso que se despliega como los ríos en su delta, sino una colección plural de breves historias que exploran el papel actual de la ciencia y que animan a los públicos a plantar cara: un gesto para asumir nuevas responsabilidades y para sacudirse el estigma de la modernidad que les condenó a ser el otro de la ciencia: la representación pública de los que no saben.
El carnaval de la tecnociencia es un libro que plantea una resistencia al presente. Para ser eficaces hemos construido un argumento en tres etapas. En la primera, hemos colectado muchas experiencias de participación ciudadana en ciencia y puesto en valor el conocimiento amateur y profano. La segunda parte insiste en la creciente importancia que tienen los expertos en la gestión de nuestro mundo y muestra las enormes presiones a las que son sometidos por las grandes corporaciones industriales y las administraciones públicas. En la tercera, nos hemos interesado en la tecnociencia y en su capacidad para alterar el entorno simbólico y natural que habitamos, amenazando a veces los bienes compartidos que, como las plazas, la lengua, las matemáticas, el aire, las selvas o el genoma, son el fundamento sobre el que se asienta nuestra vida en común.
El carnaval de la tecnociencia puede tomarse como
un libro de crítica de la ciencia
y, por tanto, ensaya una distancia al objeto que autorice y dignifique
el género.
Los amantes de la ciencia sufrirán un poco quizás cuando se enteren
de algunas conductas indecentes. He tratado, sin embargo, de ser
cuidadoso con los sentimientos ajenos, pero si alguien se enfada mucho
puede dejar constancia de su enojo en el blog e iniciar un diálogo
conmigo y los otros lectores. Dos palabras más: hubo lectores, como
Nuria Valverde,
Adolfo Estalella y
Marcos García que me acompañaron de cerca y les estoy muy agradecido.
Mi
deuda mayor es con el sistema
madri+d que no solo me dio la oportunidad
(un verdadero privilegio) de escribir (casi) todos los días, sino que
se empeñaron en hacerme creer que se trataba de un esfuerzo que lo
merecía. Y, desde luego, debo decir que cuando estaba más cansado o
perdido me dejé convencer. Así que gracias
Alfonso y gracias
Carlos.
Ver el
prólogo completo.