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martes, 18 de septiembre de 2007

Francia ha encontrado una manera racional y eficiente de exterminar a los extranjeros (¿habrá que aclarar que pobres?) si están enfermos de gravedad.

De la forma más razonable posible Francia acaba de decidir que los emigrantes enfermos cuya curación sea difícil (¿habrá que aclarar que costosa?) serán devueltos a sus países de origen, siempre que exista en alguna ciudad de dicho territorio una unidad hospitalaria capaz de afrontar el problema médico. Todo es tan cínico como razonable. Se han elaborado, ver el dossier completo, unas fichas médicas que explicitan qué enfermedades serán objeto de las mencionadas políticas y qué ciudades de una lista de 29 naciones (excolonias y naciones pobres) cuentan con instalaciones apropiadas.


La noticia, se explica en Médicins du monde, es un escándalo que vulnera algunos tratados internacionales y que legitima la práctica de la eutanasia, pues por muy razonables que se pongan estos gestores de la nuda vida, la mera existencia de un viviente -enseña Agamben- despojado de cualquier derecho político, lo cierto es que son deportados a lugares dónde no recibirán asistencia sanitaria. En fin, como estamos hablando de biopolíticas que condenan a la exclusión a los enfermos y de gentes que no están paseando por Europa para admirar nuestras grandes avenidas y catedrales, lo lógico es que prolifere por nuestras urbes un nuevo actor subóptimo: el enfermo clandestino.

14:13 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (8)