Algunas sentencias judiciales basadas
en peritajes científicos han suscitado un conflicto de
interpretaciones entre estadísticos.
El 24 de marzo de 2003,
Lucia
de Berk fue condenada por un tribunal de La Haya por haber
asesinado o intentado asesinar a varios pacientes en dos hospitales
en los que había trabajado, el Juliana Kinderziekenhuis y el
Rode Kruis Ziekenhuis. Pero, la sentencia no dejó satisfechos
a varios profesores de matemáticas holandeses, pues aseguran
que, como se explica en
Bad
Science, se basa en un razonamiento estadístico viciado y
vulgar.
Los hechos, ver
The
Guardian, se cuentan rápido. En 2001, el director del
hospital infantil Juliana, sospechando que unas muertes por
intoxicación producidas en distintas fechas podían no
ser fortuitas, correlacionó la presencia probada de enfermeras
de guardia con los incidentes por intoxicación que llegaron a
causar la muerte. Cuando Excel, la hoja de cálculo donde tenía
los datos, terminó de hacer la cuentas, encontró que
había una posibilidad entre 342 millones de que ambos
fenómenos se dieran simultáneamente (muerte de un niño
y guardia de la enfermera Lucia). Pero el caso es que había
pruebas de aquellos días la enfermera Berk estuvo en el
hospital.
Los hechos entonces se precipitaron,
pues el director consideró probado que, siendo tan pequeña
la probabilidad, era imposible que no hubiera una relación de
causalidad. Y así concluyó que que la enfermera era
culpable. Luego dio la información a De Telegraaf, un
periódico sensacionalista, y en apenas 12 días fue
detenida y acusada de cinco asesinatos. Dos años más
tarde se celebró el juicio que la condenó a cinco años
de prisión.
Piet
Groeneboom, profesor de estadística en la Universidad de
Delft, entre otros, considera que la decisión judicial se ha
basado en unos cálculos realizados por matemáticos
aficionados y que debe ser revisada. De hecho, está
promoviendo la reapertura de la causa y así evitar que un mal
uso de las matemáticas sea el fundamento de una condena tan
severa.
Hay un libro de Ton Derksen (
Lucia
de B. Reconstruction of a Court Decision Error) que, según
Piet's
blog, explora las muchas inconsistencias del juicio y otros
cálculos que también hizo el mismo director del
hospital y que, sin embargo, aún apuntaban en la dirección
de otras culpabilidades, no fueron tomados tan en serio. Todo parece
indicar, explica Derksen que se actuó según una fórmula
peligrosa: “Tenemos un culpable. ¿Puede, por favor,
encontrar los crímenes que cometió?”.
En fin, varios matemáticos, como
Richard D. Gill,
están en
campaña
solicitando firmas, explicando en distintos medios, incluidas
revistas de prestigio como
Nature
y
Law,
Probability and Risk, en qué se equivocaron los
cómputos que el juez dio por válidos. El asunto es que
se trata de una decisión judicial basada en peritajes de
escasa calidad, realizados por gentes con cierta formación
matemática, pero que sólo merecen la calificación
de amateur. Y, desde luego, es absurdo, que un argumento que no es
válido en la Academia, pueda serlo en la Corte. Los
partidarios de la revisión de la sentencia no sólo
quieren restablecer la justicia, sino que también están
solicitando
peer review (control de calidad por pares) en la ciencia forense
en los tribunales de Holanda.