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domingo, 06 de mayo de 2007

El calentamiento global nos asoma a un horizonte en el que las formas tradicionales de cultivo tendrán que cambiar. Para contrarrestar el impacto del cambio climático campesinos, activistas y hackers han diseñado WikiseediA.

El cambio climático afectará a la agricultura y, previsiblemente, cultivos que un día fueron característicos de una comarca, un paisaje y una gastronomía, dejarán de serlo. Así, la noción misma de local cambiará radicalmente, pues ya no será un término útil para describir formas tradicionales de relacionarnos con el paisaje, el tiempo o la alimentación. El calentamiento global modificará el clima y también las prácticas culturales heredadas.

Eso que llamamos cultura local tendrá que adaptarse al nuevo ambiente introduciendo, por ejemplo, nuevas semillas y distintas formas de cultivarlas. Podemos esperar a que se precipiten los acontecimientos y a que los gobiernos tomen decisiones, pero hay más alternativas. Una de ellas se llama SeedPod, la conocimos gracias al excelente World Changing y su propósito es la construcción colectiva de una WikiseediA.


La WikiseediA, como la Wikipedia, sería una empresa colaborativa, horizontal, distribuida, cosmopolita y desinteresada, cuyo objetivo sería reunir cualquier tipo de información relativo al uso, monitorización, tráfico, transformación, adaptación o depósito de semillas de/por/para/en todo el mundo. Basada en el software libre, los formatos abiertos, las licencias tipo GPL y la economía del don, WikiseediA recogería toda la experiencia acumulada por las comunidades campesinas y la pondría a disposición del cualquiera. Sería entonces un nuevo reconocimiento a la importancia del saber profano y, en otro orden de cosas, otro nuevo recurso perteneciente al procomún, a todos y a nadie al mismo tiempo.

Viene a cuento en este punto una reflexión que alude a la locura en la que nos han metido los defensores más radicales del ensanchamiento sin precedentes que padecemos de los derechos de propiedad intelectual. Algunas semillas se están modificando en el laboratorio y, con frecuencia, por científicos que trabajan para grandes corporaciones biotecnológicas. En cuanto tienen algo que suponen innovador se apresuran a solicitar los derechos de propiedad. Pero, como se sabe, las semillas de las que parten fueron el resultado de miles de años de experimentación por comunidades campesinas.

Cada semilla entonces puede considerarse como un banco de datos (genéticos, históricos, antropológicos y climáticos) y como un tesoro debido al conocimiento profano. Ya hay quien pide que para usar este conocimiento y esa información (especialmente de aquellas semillas cuyo cultivo sigue siendo característico de algunas comunidades indígenas recluidas y muy localizadas) los estados y las empresas paguen un canon por apropiarse de algo que era de todos y no incurrir en biopiratería.  Algo parecido ya dijimos (aquí) al hablar de la literatura, la música o el arte, pero nuestros creadores/empresarios no quieren ni oir hablar de cosas que tengan que ver con el sentido común.

Volvamos a SeedPod, un proyecto que no aguardará hasta que los científicos publiquen sus investigaciones en revistas cuya calidad es revisada por pares y que tienen elevado índice de impacto. Seguro que hay gobiernos pensando en la importancia de crear bancos como WikiseediA, pero para cuando se pongan de acuerdo en que la información debe ser planetaria, estadarizada y de acceso público, chocarán con la dificultad de elegir la lengua o el lugar donde instalarla, por no hablar de cómo repartir entre los participantes los costos de la empresa. En fin, que cuando acaben con sus estrategias para burocratizar, regularizar, (des)nacionalizar y legalizar, descubriremos que han planeado una empresa demasiado lenta, costosa, ineficaz y tecnológicamente atrasada.

SeedPod es un laboratorio ciudadano virtual. Cuando se abra lo que encontraremos serán palabras. No veremos máquinas como sucede en los laboratorios, porque la tecnología que sostiene todo el proyecto se hace invisible para que la web sobre la que se trabaja tenga una interface amable que garantice la usabilidad o, en otros términos, para que los participantes no se sientan intimidados por no saber informática o inglés.

La tecnología que sostiene el proyecto pondrá a disposición de los usuarios, en un entorno multilingüístico (como en Wikipedia), todas las herramientas que le permitirán contrastar experiencias distintas, clasificar ordenadamente la información acumulada, mejorar los datos que sean incompletos, atrasados o erróneos, explorar recurrencias entre la información relativa a distintos suelos o climas, visualizar resultados de forma predictiva, intercambiar experiencias lejanas, compartir buenas prácticas en todo el planeta y, en fin,  ensayar experimentos correspondientes e impulsar redes distribuidas en distintos lugares e de trabajo.

Los tecnocidanos, quienes quieran involucrarse en proyectos de citizen science, podrán combinar el doble éxito precedente del software libre y de la wikipedia para imaginar soluciones a su problemas sin aguardar a que actúen los gobiernos y los científicos, siempre demasiado pendientes de los votos y del índice de impacto. Y, desde luego, lo que vale para las semillas, podría extenderse de forma inmediata a la salud medioambiental y el urbanismo. De lo que se trata, en definitiva, es de impedir el monopolio que el estado y las corporaciones ejercen sobre el conocimiento y la cultura.

15:39 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (2)