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domingo, 08 de abril de 2007

Cuando los concejales de Ermua pretenden regular el uso del nombre de su ciudad, se comportan como si la palabra que nombra ese símbolo les perteneciera.

tecnocidanos cumple hoy dos años El Ayuntamiento de Ermua ha exigido al Foro de Ermua que deje de usar el nombre de la ciudad para identificase socialmente. No vamos a entrar en los motivos de esta (para mí vergonzante) decisión. Lo que resulta muy discutible es si los concejales, presionados o no por grupos de presión provistos con armas o con chequeras, pueden apropiarse del simbolo cuyo uso pretenden regular. Si pudieran entonces dejaría de ser política ficción la posibilidad de que Bilbao Madrid quisiera impedir que el equipo de fútbol de la ciudad se siguiera llamando Atlhetic de Bilbao Atlético de Madrid.


La medida llegó al pleno avalada por 3.477 firmas (el pueblo cuenta con 17.000 habitantes) y, sin más consideraciones, fueron y votaron democráticamente que los otros, los discrepantes, debían pedir permiso para usatr el nombre de la ciudad. Los concejales deben creer que el Foro de Ermua perjudica la imagen del pueblo. Debe ser que no les gusta su manera de decir las cosas o simplemente que no le gustan las cosas que defiende o, peor aún, que le molestan las gentes que agrupa. Tienen derecho a una opinión, pero deben saber que es muy discutible su pretensión de actuar como propietarios de una palabra que pertenece a todos, incluidos los extranjeros.

Por eso hay cafés que se llaman Paris o novelas que se venden con el título de Amsterdam. Los nombres de los símbolos pertenecen al procomún y nadie puede actuar como si se tratara de otro activo más de la ciudad que los alberga. ¿Qué ocurriría si de pronto el gobierno vasco pretendiera regular el uso de la palabra Euskadi y, tras recibir el apoyo de muchas (o muchisísimas) firmas, acordara que el Partido Socialista de Euskadi es un colectivo que perjudica la imagen exterior de las instituciones vascas y que, tras un árduo debate y una votación televisada, debía retirar el término de su nombre?

Sería estúpido que el ayuntamiento de Granada, debido a presiones realizadas por grupos islamistas radicales, decretara que la ciudad volvía a llamarse Elvira o que la Generalitat, empujada por los contrarios al arroz transgénico, decidiera que sólo puede ser nombrada con el término paella la realizada con ingredientes tradicionales. Todos nos mofaríamos, olvidando que una medida tan estúpida llevaría apareada la pérdida/ganancia de subvenciones, pues los concejales administran unos recursos que asignan a los más sumisos en detrimento de quienes ejercen su derecho a discrepar.

La disputa de Ermua no es asunto de la incumbencia exclusiva de los ermuanos, porque sitúa en primer plano el problema de a quién pertenecen los símbolos que compartimos. Ni siquiera es un debate exclusivamente nacionalista. Si hoy permitimos que estas palabras se las apropie el ayuntamiento, mañana podríamos ver a los concejales usar este poder que no tenían (y ahora les regalamos) para vender su uso al mejor postor. No estoy inventando nada que no sea moneda corriente en otros países. Basta con escribir en Google “naming rights” para ver el burbujeante negocio que hay montado con el tráfico de símbolos.

15:07 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (5)