Las noticias sobre la desaparición masiva de las abejas son alarmantes pues la polinización de múltiples especies, incluidas muchas de las que ingerimos, está amenazada.
Miles de colonias de abejas de miel
están desapareciendo en USA. Al parecer, informa hoy
The
Independent, salen del panal y ya no regresan. Un asunto
gravísimo que pone en peligro la polinización de más
de 90 especies comerciales distintas y, en consecuencia, la misma
agricultura norteamericana. La tercera parte de lo que comemos viene
de granos o plantas que no sobrevivirían sin las abejas.
Cada año se emplean alrededor de 1,5 millones de
colonias portátiles (cada una con una población que oscila
entre 15 y 30 mil abejas) que representan cerca de 30 mil millones de
abejas involucradas en la polinización de las almendras en
California o las manzanas en Pensilvania, entre otras especies de
cultivos intensivos. Este año, sin embargo, se están
perdiendo alrededor del 60-70% de los insectos. Hablamos pues de una
tragedia que nadie, por el momento, sabe explicar.
Las abejas se pierden. Se habla de
stress (los expertos, ver
CommonsDreams,
lo llaman
colony collapse disorder,
y otros el "SIDA de las abejas"), atribuyendo a tanto desplazamiento, pues los apicultores las mueven
de unos estados a otros. Parece una ironía, pero hay gente muy
sesuda detrás de esta hipótesis tan antropomórfica.
Otros hablan de insecticidas o de que se les obliga a ingerir
sustancias que las “revitalicen” para que trabajen sin desmayo.
El problema es que la desorientación que les impediría
regresar a la colmena está también afectando a las
hormigas. Un hecho que contradice el supuesto de que estamos forzando
excesivamente a los pobres bichos.
Hay también otras explicaciones
que corren por la red como reguero de pólvora: son las ondas
electromagnéticas producidas por una red militar
norteamericana de instalación reciente por todo el país
la que ha alterado el delicado sistema de orientación (basado
en el campo magnético terrestre) de las abejas. El principal
candidato a ser responsable de esta tragedia, se explica en
Health
Supreme, parece ser el
Ground
Wave Emergency Network (
GWEN),
una red militar formada por unas 300 estaciones (distantes unos 400
Kms y situadas a una altura de 120 metras) en todo el territorio y
que tiene la característica de transmitir la señal a ras del suelo antes que a gran altura y por la atmósfera.
Todavía es pronto para arriesgar
una explicación satisfactoria. Lo cierto es que la
polinización, una función imprescindible para la
supervivencia de las especies parece estar amenazada. Todavía
no sabemos qué intereses (oscuros o iresponsables) están
detrás de este asunto y ni siquiera podemos estar seguros de
cuál es el procomún que aquí se está
degradando. Lo cierto es que todo apunta a que el negocio de las
abejas o el de la seguridad, uno en manos privadas y el otro en las
públicas, podrían estar poniendo en peligro el planeta.
Einstein, al menos, no tuvo duda de su
importancia como patrimonio de la humanidad, cuando afirmó que "Si
la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo
le quedarían 4 años de vida: sin abejas, no hay
polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres".