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miércoles, 07 de marzo de 2007

La cultura colaborativa y de la transparencia (opennes) se abre camino en las grandes corporaciones industriales.

Hace unos días Julen Iturbe me informaba de un artículo que podía interesarme. Y, desde luego, Julen me conoce mejor que mucha gente con la que comparto muchas horas de oficina. Me recomendaba The New Science of Sharing, un texto aparecido en BussienessWeek, que narra un hecho al que, según los autores, tendremos que ir acostumbrándonos: Novartis, después de haber invertido millones de dólares en decodificar las bases genéticas de la diabetes tipo 2, permite el acceso público y gratuito a sus datos.


O, en pocas palabras, que los datos de que disponen les son más útiles (no olvidemos que Novartis sigue siendo una multinacional suiza que no se dedica a la filantropía) si se ponen a disposición de todo el mundo que, si como es tradicional, se guardan con siete cerrojos. La novedad, sin duda merece algunos comentarios. Primero, alguna palabra que explique esta sorprendente conducta y, segundo, alguna reflexión que intente valorar su significado.

Para hacer hacer esta investigación, Novartis, en alianza con dos instituciones públicas (el MIT y la Universidad de Lund), formó un equipo que comparó los genomas de 1500 pacientes con diabetes con los de otras tantas personas libres de la enfermedad. Se han rastreado unos 500.000 fragmentos de genoma en los que se había identificado o había posibilidad de encontrar diferencias significativas. En fin, lo que ya es seguro es que se ha producido una ingente masa de datos cuyo procesamiento, según el director de investigación de Novartis Max Fishman, desborda las posibilidades de una empresa, por grande que ésta sea.

No se trata de un gesto de generosidad, sino de una estrategia previamente decidida pues, como informaba en 2004 The Boston Globe, el proyecto estuvo vinculado desde el principio al objetivo de desarrollar la Diabetes Genetics Initiative (DGI), una base de datos pública, así como a una nueva estrategia empresarial basada en dos hipótesis:

a) Ventaja comparativa. En los tres años previos a la cesión mencionada de los datos al dominio público, Novartis adquiriría una gran ventaja comparativa respecto a las otras empresas que pudieran disputarle el liderazgo, ya sea por haber captado a los mejores investigadores, ya sea por haber desarrollado otros productos derivados de la experiencia acumulada.

b) Estilo Novartis. Puede haber mucho negocio buscando férmacos para enfermedades minoritarias, debido a que (en muchos casos) podría ser más fácil identificar la variación genética que produce la patología, como también concluir más rápidamente los ensayos clínicos de prueba que exigen las autoridades sanitarias. Esta estrategia, llamada The Novartis Way en el blog In the Pipeline, explicaría también el doble movimiento de compartir datos cuando se trata de enfermedades muy expandidas y preservar el know how acumulado en la investigación de las enfermedades más restringidas.

Pero hay más, pues aunque no se trate de filantropía, sí estamos ante un hecho que parece estar reforzando el cambio de tendencia que ya hemos insinuado aquí mientras tratábamos las nociones de ciencia 2.0 y de patentes 2.0. Este es el planteamiento adoptado por el artículo mencionada al principio. Tras su lectura, me ha gustado especialmente que sus autores relacionen los cambios actuales en la ciencia con los que se produjeron hace 250 años durante la Ilustración y que modificaron radicalmente la práctica científica. Una analogía que nosotros hemos explorado también en varias ocasiones.

Pero lo que los autores quieren dejar claro es que la novedad que motiva su artículo (la apertura de los datos), no está dando cuenta de una conversión paulina a las buenas maneras, sino de un movimiento empresarial guiado por una voluntad de mejorar los beneficios directamente asociada al desarrollo de nuevas capacidades (compartidas, distribuidas y transparentes) de gestión de la información.

9:17 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (2)