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google, los libros y la noción de cultura

Enviado el jueves, 01 de febrero de 2007 19:16

El proyecto de Google de digitalizar grandes bibliotecas plantea difíciles interrogantes sobre la leyes de propiedad intelectual y sobre la noción misma de cultura.

Google se propone subir a la red 30 millones de libros en los próximos ocho o diez años. Para ello está firmando acuerdos con grandes bibliotecas que le dejan copiar sus fondos a cambio de recibir una copia completa del trabajo. El coste total de la operación se calcula que pueda ascender a unos 800 millones de dólares. Y para hacernos una idea del ritmo de procesamiento, sabemos que en la Universidad de Michigan  se están escaneando unos diez mil volúmenes a la semana.  O sea que sí, que Google, según reza su propia filosofía corporativa, sigue empeñada en “...organizar la información del mundo y hacerla útil y accesible para todos”.

La cuestión es que, como explica este mes Jeffrey Toobin en The New Yorker, los libros son también una mercancía regulada por leyes que protegen la propiedad intelectual. Se calcula que alrededor del 20% del material impreso pertenece al dominio público, incluyendo en este porcentaje las publicaciones del gobierno o todos los textos cuyo copyright ya expiró.  Y cuando Google dice estar organizando la información, lo que hace es tomarla de donde esté y servirla a través de su buscador.  No ofrece, sin embargo el libro completo, sino  frases que rodean la palabra que se busca en todos lo libros que ya estén en sus servidores. Para el usuario normal es como ir a la librería y andar hojeando cualquier cosa que le llame la atención.  No vamos a entrar en cómo se puede hacer negocios regalando servicios (ver aquí).

El asunto es que los autores y las editoriales quieren participar en el festín y cobrar un porcentaje en concepto de derechos. Su planteamiento es simple.  Si las palabras/ideas las encadenó alguien (el autor, author) y las empaquetó/difundió una empresa (el editor, publisher), cualquier producto derivado de esta mercancía que llamamos libro (como, por ejemplo un guión de cine) debe pagar derechos.  Y, en consecuencia, han colocado sendas demandas que según parece deben resolverse a lo largo de 2007.

La posición de Google es muy distinta. En primer lugar, sostiene que la información que ofrecen a los usuarios ayuda a los autores/editores a encontrar clientes y que, en todo caso, nunca dan el producto completo, sino una exhaustiva información contextual en respuesta a una pregunta concreta.  Pero hay más, pues mantienen también que el objeto que venden es un producto derivativo o, en otros términos, que cuando el libro es digitalizado e ingresa en sus servidores lo que resulta es una entidad completamente nueva, cuyo valor procede del algoritmo inventado por Google para indexar palabras y responder preguntas (Google Book Search). 

Igual que no pagan derechos los cocineros por usar recetas sacadas de un libro, ni los músicos por inspirarse en el folclore o los fotógrafos por disparar contra las estrellas (y estrellitas); por los mismos motivos que los ensayistas no adquieren deuda alguna con el director de Ciudadano Kane, el predicador en la misa dominical o el ejército americano  que lanzó la bomba sobre Hiroshima, tampoco deben pagar quienes, como Google, usan una lata de sopa de tomate o un urinal para hacer arte. Todos esperamos que John Cage no quiera patentar el silencio como composición musical, ni que tampoco genere derechos la interpretación por el personal de The Guardian de la composición 4'33''.

Y si un juez sentencia lo contrario, toda nuestra cultura, el mundo mismo que habitamos, sería sacudido por una ola de estupidez sin precedentes. Lo peor es que si existiera un tribunal tan contrario al sentido común (una hipótesis nada descabellada, si consideramos la certeza de Bush presidente)  y obligara a Google a pagar, las cosas empeorarían todavía más.  Serían muchos dólares, pero pagarían con publicidad, con OPAS hostiles o simplemente con dinero contante y sonante.  La inversión de Google sería impresionante, pero conseguiría  los derechos de todo y, desde luego, como explicó Lawrence Lessig, desanimaría a cualquier otra empresa que quisiera meterse en el mercado de las palabras. 

Los autores y editores, trafican mucho con Darwin, pero no lo han leído y, no saben  que el futuro no es de los más fuertes, ni de los más inteligentes, sino de quienes den la mejor respuesta a los cambios.  Justo lo contrario de lo que hacen, pues al parecer lo único que se les ocurre es presionar para que se hagan leyes que expandan abusivamente los derechos de propiedad intelectual y así repartirse unos recursos  (una especie de nuevo impuesto) con los que financiar el difícil (o puede que resistencialista) tránsito de las viejas empresas a las nuevas tecnologías.

Y quizás muchos pagaríamos para preservar empleo en el sector o su bella cara, pero que por favor no lo hagan por nuestro bien y mucho menos para salvar la cultura.

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Comentarios

# re: google, los libros y la noción de cultura

02/02/2007 12:02 por Javier Celaya
Antonio,

Excelente reflexión!- Hacia tiempo que no leía un artículo tan claro sobre el impacto de la digitalización del libro en el sector cultural.

Sin lugar a dudas, Internet representa el principal desafío de las editoriales. Las nuevas tecnologías apartarán a todos aquellos profesionales del sector del libro que se resistan a incorporar estas nuevas herramientas en sus empresas.

Es cierto que todavía no se han lanzado modelos de negocio viables basados en tecnologías Web 2.0, pero todo parece indicar que la participación de los usuarios (lectores, libreros, bibliotecarios, etc.) y la digitalización y distribución de sus contenidos serán los factores más relevantes de estos nuevos modelos.

Javier Celaya

# re: google, los libros y la noción de cultura

04/02/2007 6:22 por AL
Gracias Javier. No estoy muy seguro de que valga la afirmación de que no hay modelos de negocio basados en la web 2.0. Hay muchas referencias posibles, pero yo tengo debilidad por el blog de Juan Freire. Te envio a un artículo que, como todo lo de Juan, es atinado.

http://nomada.blogs.com/jfreire/2006/12/estrategias_par.html

# re: google, los libros y la noción de cultura

04/02/2007 12:17 por Javier Celaya
Antonio,

Es cierto que existen ya varios modelos de negocio muy interesantes basados en tecnologías web 2.0, pero me refería al sector editorial español.

Desgraciadamente, ninguna editorial española apuesta firmemente por la digitalización de sus libros o por algo tan sencillo como facilitar una conversación entre lectores sobre sus libros a través de la Red. Ninguna librería apuesta firmemente por el modelo Amazon de recomendación entre lectores o lectura de primeros capítulos, sólo algunas grandes superficies facilitan la compra por Internet.

La digitalización de los libros es incontestable, la clave está quién lo hace (Google o los europeos) y cómo lo hacen (público o privado). Existen cerca de 35 millones de libros en el mundo, pero sólo un 10% están libres de derechos de autor. Un 15% en circulación (librerías o en catálogos de editoriales) y el resto, un 75%, en el olvido de las bibliotecas no digitalizadas.

En mi opinión, este es el principal reto del sector, y dadas las posturas contradictorias de la mayoría de las editoriales españolas, ¿estamos hablando de egos personales, posturas corporativas, beneficios comerciales, etc. en vez de cómo afrontar este desafío?.

Javier


# re: google, los libros y la noción de cultura

22/02/2007 6:53 por sebastianDell
La cuestión reside, me temo, en que Google no es una ONG sino una empresa con ánimo de lucro.

De nuevo, pareces ver la creación literaria como una mera encadenación de palabras: "si las palabras/ideas las encadenó alguien (el autor, author)", y en tanto en cuanto las palabras ya estaban aquí antes que yo, tu argumento parece decir que el autor no ha aportado nada nuevo.

Según tú, por tanto, lo mejor es que todo el mundo done a Google libremente sus obras, o sino Google acabará por comprar esas obras, sea como sea. Entonces, ¿qué alternativa dejas al autor? Todo esto está muy bien, pero imagino que si haces una casa con tus manos, te gustaría tener algún derecho sobre esa casa, porque te ha llevado un esfuerzo.

No entiendo porqué todo eso no es aplicable a las obras literarias, sean cultura o no. De verdad que no entiendo porqué el autor, por el mero hecho de ser creador, está obligado a ceder su obra al dominio público con las condiciones que éste le imponga. Realmente, sin ironía, no lo entiendo.

# re: google, los libros y la noción de cultura

22/02/2007 8:17 por AL
Gracias por tu comentario que parece mostrar un deseo de entender lo que está pasando. Desde luego un programa informático que mezcle al azar palabras no logrará crear una novela. Así que mo hay más remedio que admitir que cualquier intento de reducir al absurdo lo que se intenta decir, sólo logrará aislarnos más a unos de otros e impedir que podamos reflexionar con serenidad. La consecuencia es que la cultura seguirá siendo lo que ya es un mega negocio del que vive casi todo el mundo menos el propio creador.

Estoy seguro de que hay formas de abordar estos problemas sin que todo se lo coman unos pocos que nada tienen que ver con la creación, porque lo justo es decir que el grueso del pastel se lo comen las productortas, distribuidoras y las sociedades de gestión de derechos. Mucha gente ha sido convencida de que no hay otra manera de hacer las cosas, pero yo no estoy entre ellos. Más aún, creo que deberíamos dedicar más esfuerzo a encontrar soluciones económicias y jurídicas (para los creadores).

Desde luego Google es una empresa privada pero hace más por la cultura que, por ejemplo, la SGAE o la SONY. Se que su propósito es ganar dinero vendiendo publicidad, pero no se podrá negar que ha puesto a disposición de la gente más cultura que todas nuestras Universidades y bibliotecas juntas. Y es que, en efecto, muchos de los argumentos a favor (de la expansión abusiva de) los derechos de autor proceden de la incapacidad de la mayoría de los agentes onvolucrados en el negocio de la cultura para adaptarse a lasa nuevas tecnologías.

Sugerir que no sentimos respeto por la creatividad o los artistas es un exceso. Lo que no se entiende es por qué se tiene que hacer ricos un sinfin de intermediarios para que quede algo para los muchos y mucho para los pocos. Un ejemplo, cuando se expandió el tiempo (hasta casi cien años) de pertenencia/disfrute de los derechos a los autores en USA, Lawrence Lessig, catedrático en Stanford, creador de Creative Commons y experto en estos asuntos, propuso una enmienda al proyecto de ley para que después de 25 años hubiera que solicitar la ampliación de derechos hasta el plazo que prevía la ley. Con esta pequeña correción se evitaba que toda la cultura que en la práctica no genera derechos (la inmensa mayoría de lo que se produce pasa al olvido al poco de aparecer) quedara encerrada/oculta/olvidada. Al mismo tiempo se hacía crecer el dominio público y se abría la posibilidad de 1ue otras personas crearan nuevos productos a partir de los antiguos. La respuesta fue no y así se prestó más atención a los grandes lobbies de la indutrsia cultural que al sentido común.

En fín, creo que somos muchos los que pensamos que la concepción actual de los derechos de autor no cumple las dos funciones para las que fue inventada: favorecer la creatividad de una sociedad en su conjunto y crear un escenario jurídico que garantice una vida digna para los creadores.

El asunto no es si debe ceder al dominio público los frutos de su trabajo, sino cuanto tiempo debe poseer en exclusiva los derechos sobre su trabajo. Si quisiéramos arreglar las cosas, a mi modo de ver, deberíamos explorar la figura del usufructo o, en otros términos, que los frutos de la creación pertenecieran en usufruto al autor por un tiempo (lo más corto posible) para después ingresar al procomún.

Gracias por expresar tus opiniones en este rinconcito de la web.

# re: google, los libros y la noción de cultura

22/02/2007 8:56 por sebastianDell
Efectivamente, estoy de acuerdo en que los derechos de autor deben de pertenecer al autor, y no a las distribuidoras, editoras, discográficas, etc etc etc. De hecho, quizá no deberían poder cederse legalmente a terceros, sino que éstos deberían *siempre* pertenecer al autor, porque como su nombre indica, son derechos de autor.

Y respecto a cuando tiempo, mi opinión, no demasiado reflexionada y así a bote pronto, es que como máximo, hasta que éste fallezca, a no ser que decida hacerlo antes (no fallecer, se entiende, que ese es otro tema).

En efecto, Google está haciendo mucho por la cultura, pero te confieso que me gustaría saber si por su parte hay algo más que altruismo detrás de todo esto.

No me des las gracias, es un placer :)

# re: google, los libros y la noción de cultura

22/02/2007 9:12 por AL
Exacto, sólo altruismo. Habrás visto que todo cuanto hago en este blog se publica con una licencia Creative Commons. Nada tengo que ver, creo, con Google. Digo creo porque quién sabe lo que Google sabe de todo (incluido de cada uno de nosotros).

# re: google, los libros y la noción de cultura

22/02/2007 9:27 por sebastianDell
Yo también publico mi blog con Creative Commons, aunque he de reconocer que con una licencia más restrictiva (reconocimiento y sin obras derivadas). A pesar de ello, si algún día decido cambiar la licencia de aquello que yo pueda crear y publicar en el futuro, espero poder hacerlo como autor de mis "obras".

Y respecto al último paréntesis, piensa que probablemente Google tiene un perfil psicológico tuyo y mio -datos de nivel medio-, además de acceso a correo personal, documentos, etc etc (que yo me meto mucho con ellos pero soy el que más hace uso de sus servicios al final... :) Y en un país sin leyes de protección de datos personales. Que yúyu, ¿eh?
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