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martes, 30 de enero de 2007

Todos los días aparece alguien que discute el valor de Wikipedia. En la penúltima nos enteramos de que hay instituciones educativas que prohíben su uso como fuente.

Dado que Wikipedia va camino de convertirse en la enciclopedia de familiar de consulta, no cesan (y ojalá no cesen) las polémicas en torno a su veracidad. La penúltima crisis, ver Inside Higher Ed, que tendrá que superar ya está servida. El Departamento de Historia de Middlebury College (Vermont) ha prohibido a sus estudiantes que citen en sus trabajos de clase contenidos de la Wikipedia, alegando que se trata de una fuente de información no contrastada.


Por otra parte, portavoces de la enciclopedia de dominio público están de acuerdo en que Wikipedia debería ser utilizada como primer peldaño en una investigación y nunca como una fuente final. No es que le falte calidad (recuérdese la comparación que hizo Nature entre sus contenidos científicos y los de la Británica o el estudio de Nature sobre los contenidos científicos), sino que sus entradas, como ocurre en cualquier otra enciclopedia, no pretenden sintetizar todos los posibles puntos de vista que circulan sobre un tema.

Nada que decir, si lo que los profesores pretenden es forzar a los estudiantes a utilizar otras fuentes secundarias de información, como libros y artículos. Pero la forma en la que se ha producido la noticia y la reacción de los propios alumnos apunta en la dirección de que estamos ante un grupo de luddistas que ataca las fuentes de información abiertas y cooperativas porque se sienten amenazados por las nuevas tecnologías y los nuevos modos de producción cultural. La crítica a Wikipedia no se hace extensible a otras enciclopedias, como la Britannica, ni a otras fuentes de información que pudieran estar obsoletas o desenfocadas.

Pero es que hay más. No hace mucho que Roy Rosenzweig publicó Can History be Open Source? un estudio aparecido en The Journal of American History para explorar justamente los contenidos en historia y ciencias sociales de la Wikipedia. El asunto es complejo porque por la propia naturaleza de una enciclopedia, la inmensa mayoría de los artículos tratan asuntos con profundas connotaciones históricas e historiográficas. Las conclusiones (estoy seguro de que se harán más y mejores trabajos sobre el mismo punto) es que sí, que la historia puede ser de código abierto. Esto significa que, si bien la prosa es muy mejorable, sus contenidos tienen una calidad general sorprendente. Las entradas biográficas, en particular, responden a los estándares de calidad más exigentes y, desde luego, los contenidos de Encarta no son mejores.

En definitiva que, al comparar proyectos parecidos, los autores de pago no son más rigurosos que los voluntarios. Está claro, sin embargo, que la cultura de autor está mejor escrita que la colaborativa, una característica que gana importancia conforme nos acercamos a las humanidades. Pero volvamos al asunto de partida.

Prohibir el uso de la Wikipedia es una estupidez, aún cuando aceptemos que hay un problema, concluía Rosenzweig, si los alumnos/usuarios no entienden que el rigor se alcanza mediante el contraste de varias fuentes y que nunca debe utilizarse un solo recurso para formarse opinión. En fin que el peligro no está en Wikipedia sino en esos profesores que no logran enseñar cosas tan básicas.

1:53 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (3)