La noción de transparencia
(openness) y las tecnologías características de la
llamada web 2.0 se están expandiendo al sistema de concesión
y gestión de patentes.
En la sociedad del conocimiento las
patentes se convierten en un permanente teatro de disputas que están
amenazando la creatividad y al sistema productivo mismo. Cada día
son más generales las críticas a un sistema que está
concediendo derechos de exclusividad en términos demasiado
vagos o genéricos y a innovaciones que carecen de novedad.
Tales circunstancias, además de ser
contrarias
al procomún, son también una fuente permanente de
conflictos judiciales que no sólo contribuyen a atascar la
administración pública, sino a conferir derechos que no
producen ningún beneficio público. Pocos discuten que
estamos ante una crisis del sistema de patentes.
Para entender lo que pasa hay que
conocer cómo se produce la concesión de una patente. Un
problema que es directamente abordado por Berth S. Noveck en un
reciente artículo, que he conocido vía
Cairns,
publicado en
Harvard
Journal of Law and Technology sobre el funcionamiento,
a
veces ridículo, de la United States Patent and Trademark
Office, USPTO. El asunto es complicado y tiene muchos matices.
El objetivo del artículo es explicar los motivos que han
conducido a la USPTO a ensayar en los próximos meses un
sistema de revisión abierto de las solicitudes de patente que
ha recibido el nombre de
peer to patent, hibridando los conceptos
peer to peer y patente. No se trata de un simple asunto de palabras,
pues la noción de
P2P
remite a una cultura y a una tecnología que se codeterminan
(ver el
blog de Michel
Bauwens P2P), para alimentar modelos de intercambio de
información transparentes, horizontales, distribuidos y
participativos. Igual le ocurre a la noción de patente, que
también configura una cultura y una técnica (jurídica)
basadas en la voluntad de garantizar el flujo de información
asegurando unas ganancias justas para el inventor (operan como un
estímulo para seguir innovando) y la transferencia de
conocimiento a la sociedad.
La hibridación de las dos
tecnologías (P2P y Patente) es entonces una esfuerzo novedoso
cuyo primer objetivo es defender mejor lo público frente a las
grandes corporaciones industriales. Los sistemas actuales de patentes se basan en la creencia de que
un sistema público (funcionarial) y centralizado (estatal) es
la mejor fórmula para garantizar la neutralidad, pertinencia y
ecuanimidad de las decisiones.
En la práctica, este colectivo
profesional es más precario y está más aislado
de lo que suele reconocerse. No es sólo que se necesitan
funcionarios honestos y preparados, sino una organización de
creciente complejidad que sea capaz de decidir cuándo la
solicitud de patente representa una novedad que, además de
útil, no tenga precedentes ya registrados (
prior art). En la actualidad, la USPTO cuenta con
4000
revisores (examiners) que se sienten desbordados. En 2005, por
ejemplo, el archivo se incrementó con 85.000 mil casos nuevos
y seguirá creciendo.
Hablar de patentes entonces obliga a
tratar con eficaces sistemas de almacenamiento, clasificación
(en la actualidad hay 450 categorías y unas 150,000
subcategorías), recuperación e investigación de
información. Las carencias estructurales del aparato de
decisión, junto a la extrema variedad, sofisticación y
conflictividad judicial del sistema, producen un déficit de
información que trae como resultado dictámenes,
patentes, de baja calidad.
Un estudio reciente sobre 502.687 patentes, explica Noveck, probó
que los examinadores encontraron hasta el 41% de las citas a patentes
anteriores norteamericanas, mientras que el porcentaje de citas
relativas a patentes extranjeras encontrado se quedó en el 10%, lo que da cuenta de las graves
inconsistencias del sistema.
Se mire como se mire, aún cuando no cambie la legislación,
el procedimientos de producción de patentes genera demasiada
incertidumbre tecnológica y, por tanto, excesiva inestabilidad
jurídica. No es raro entonces que se hable de cómo
mejorar la formación del arbitro (reviewer). Y, antes que
seguir por la senda tradicional de las nuevas contrataciones o
mejores concursos de selección del personal, se ha puesto en
marcha el
The Peer
to Patent Project que, desde la primavera de 2007, instaurará
la nueva metodología del
Community Patent Review,
patrocinada
por IBM y basada en el ya mencionado modelo peer-to-patent (ver
su propio
blog).
Y así, además de crear una base de datos accesible que
contendrá las invenciones ya patentadas (prior art), promoverá
nuevos protocolos de deliberación y otras tecnologías
que faciliten la revisión externa (open review).
El proyecto ha recibido el apoyo de importantes empresas que han
aceptado someter sus solicitudes de patentes pertenecientes a la
categoría de software. Entre ellas están
Computer
Associates,
General Electric,
IBM,
Microsoft,
Hewlett-Packard y
Red Hat. En fin, que no se trata de
una iniciativa promovida por radicales rabiosos, sino la consecuencia
de un estado de cosas en donde convergen
a) la situación
crítica del actual sistema de patentes;
b) el hecho de que la
mayoría de las patentes su publican 18 meses después de
ser solicitadas;
c) la eficacia probada del peer to peer para
crear estructuras horizontales (peer) y colaborativas (to peer);
d)
la existencia de tecnologías que garantizan la transparencia
del open review; y
e) la creciente experiencia de la
administración pública en la organización de
modelos distribuidos de toma de decisiones.
Y, en fin, hace unas semanas hablábamos de
crisis
en el sistema de peer review y luego de
ciencia
2.0, entre cuyos componentes básicos estaban el open peer
review y el
open
data. Se trata de experiencias incipientes y
prometedoras, aunque todavía estén lejos de alcanzar
el crédito suficiente entre científicos y editores. Hoy el
turno es para el
open peer patent o, siguiendo con la
moda/meme todavía vigente, también podríamos
conceptualizarlo como patentes 2.0, el primer proyecto de estas
características directamente involucrado en asuntos
jurídicos.