La Universidad Complutense renace de sus noticias y, con la ayuda de Goople, proclama que su principal función es ensanchar el dominio público.
Conozco decenas de profesores de la Complutense que estaban dispuestos a certificar que su Universidad era una egregio cadáver. También los hay que discrepan con este diagnóstico y hablaban de un paquidermo varado al noroeste de Madrid. Pero el buscador Google quiere demostrarles que podrían estar equivocados. Y, tras despertarlo del sueño centenario (los castizos le llaman siesta), lo han incorporado a sus aliados. Y así se produjo la
gran noticia: la UCM y Google han llegado a un acuerdo para digitalizar y volcar a la red sus fondos bibliográficos. La SGAE estará rugiendo, aún cuando sólo serán liberados los libros sin compromiso de copyright.
El rector Berzosa tiene razón cuando dice que “Nos hemos tomado al pie de la letra -leemos en
El País- nuestro propósito de abrir la biblioteca a todo el mundo”, una declaración que ahora habría que ampliar al ámbito del
open access. Los libros entonces no sólo son de sus asociados (empleados y estudiantes), sino para todos los ciudadanos del mundo. Por ello y sin que sirva de precedente hay que felicitar a la “complu” y sobre tado a Google que sigue sorprendiendonos con sus prestidigitaciones, incluyendo la de haber encontrado (Dios sabrá cómo!) que la Complutense no daba encefalograma plano.
Felicidades para todos pues, según creo, estamos ante la principal inciativa española para ensanchar el dominio público. Felicitaciones también a los bibliotecarios que, con esta medida, se acercan un poco más a su primera misión, la de hacer los
libros libres.