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sábado, 23 de septiembre de 2006

Aunque nadie discute que una parte de éxito de la ciencia tiene que ver con su capacidad para ampliar el apoyo social, lo cierto es que los científicos no tienen tiempo para implicarse en tareas de comunicación.

El compromiso público de los científicos es una parte decisiva del proceso mismo de investigación. La ciencia no sólo cuesta mucho dinero, sino que también afecta (no siempre positivamente) a nuestra a salud y nuestro entorno. Esto obliga a que las organizaciones científicas organicen programas de comunicación que deben superar la tentanción de la mera propaganda. Y así, la comunicación de la ciencia alcanza un valor estratégico si queremos que nuestra sociedad se implique activamente en el apoyo a la investigación, lo que seguramente significa incrementos sostenidos de los presupuestos que se le asignan.

Ahora bien, la tarea de interactuar con los públicos es un esfuerzo que consume mucho tiempo y energía. La llamada divulgación de la ciencia no puede ser una actividad residual que ocupa el tiempo de menor calidad. No sólo todos los científicos deberían encontrar oportunidades para expresarse públicamente, sino que en contrapartida también deberían otorgar a este tipo de actividades la relevancia que merecen.

Los gestos, cada día menos frecuentes, de soberbia y suficiencia están fuera de lugar. No se puede llegar a una charla pública sobre cmabio climático, organismos genéticamente modificados, opciones energéticas, el abuso de los antidepresivos, la epidemia de dibates o contaminación de aguas, con el propósito de desmostrale a la gente que ni sabe nada, ni hay redención posible.

El compromiso con el público ayuda a los investigadotres a ver sus propias ideas en un contexto más amplio y favorece una mayorconfianza de la ciudadanís en la ciencia y en sus procedimeintos, lo que es muy importante para que se amplie lo que podríam llamar bases social de la ciencia.

Lo cierto, sin embargo, es que la mayoría de los científicos consideran que un claro compromiso en tareas de comunicación perjudica su carrera profesional. Ya hemos hablado otras veces de la presión a la que están sometidos para, primero, obtener recursos para sus laboratorios y, segundo, publicar en revistas de calidad contrastada. En tales circunstancias, aunque todos reconocen la importancia del apoyo social, pocos encuentran la manera de implicarse.

Una encuesta llevada a cabo este año por la Royal Society (Factors affecting Science Communication, pdf, resumen de prensa) probaba lo que decimos. El 64% de los encuestados reconocían que no tenían tiempo para las actividades que implicaban adoptar actitudes públicas en relación a la ciencia. El 76% decía que se involucraría más en este tipo de actividades si obtuvieran algún beneficioo para su carrera.

La solución que aportaban lo encuestados parece interesante, pues el 56% admitían que si sus departamentos recibieran alguna forma de reconocimiento, incluyendo más recursos, seguramente se modificaría la tendencia habitual a encerrarse en laboratorio y concentarse por completo en su carrera profesional.

7:32 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (2)